Will Johnson: Cardinals afronta el duro “gauntlet” de la NFC Oeste
Los Arizona Cardinals cargan con una de las tareas más complicadas dentro de la NFL: competir en la división más exigente del circuito.
En el mismo grupo que los de Arizona están los Seattle Seahawks, actuales campeones y con mentalidad de “todo o nada” en cada temporada; también los Los Angeles Rams, que llegaron con fuerza tras movimientos clave; y los San Francisco 49ers, que mantienen un nivel de talento alto y además se preparan con la promesa de volver a estar más sanos. En ese contexto, a los Cardinals se les mira desde afuera como si estuvieran ubicados en el mismo vecindario que varios colosos, con pocas posibilidades reales de escapar del fondo.
Pero dentro del vestidor, esa lectura no pesa demasiado.
Al ser consultado recientemente por el “calvario” del Oeste de la Conferencia Nacional durante una aparición en SiriusXM NFL Radio, el cornerback Will Johnson dejó claro que no tiene intención de esquivar a los rivales más fuertes.
“Quiero decir, me encanta. No querría que fuera de otra forma”, comentó. “Es lo mejor. Te toca medirte contra los mejores cada semana, y así es como demuestras que eres el mejor”.
El panorama de la división, además, viene con credenciales recientes: los Seahawks “acaban de levantar” el trofeo Lombardi; los Rams se reforzaron con el fichaje del Defensivo del Año, Myles Garrett; y los 49ers se encamina a una mejora en condición física mientras conservan un plantel de nivel élite. Frente a ese escenario, Arizona no aparece como el equipo que vaya a cumplir con las expectativas que sí se le asocian a sus rivales.
En un proceso de reconstrucción y sin una figura de mariscal de campo con destino claro a largo plazo, los Cardinals no suelen proyectarse como algo más que un conjunto destinado a servir de obstáculo para el resto de la división. Los seis enfrentamientos divisionales que tendrán contra equipos que pelearon por la postemporada representan, por el nivel de dificultad, una de las cargas más pesadas que cualquier escuadra podría encontrar en el calendario de 2026.
Aun así, los jugadores de la NFL no pueden iniciar la campaña con la idea de que el esfuerzo no tiene sentido. Esa postura choca con la naturaleza del futbol americano: el deporte exige una entrega total desde el primer día, tanto en lo físico como en lo mental. Por eso, jugadores como Johnson mantienen el convencimiento de que pueden dar el golpe y cambiar percepciones.
“Es una gran [división]. Creo que tenemos una buena oportunidad delante para sorprender a mucha gente este año”, dijo. “Ellos siguen intentando apilar equipos contra nosotros, pero nosotros vamos a estar listos cuando llegue el momento”.
La plantilla de Arizona no está vacía de talento. Jeremiyah Love aporta chispa al ataque, y los corredores Tyler Allgeier y James Conner ya han demostrado ser “motores” capaces de imponer con potencia. Si Marvin Harrison Jr. logra dar el siguiente paso, junto con Michael Wilson y el cerrador estrella Trey McBride, el conjunto puede causar mucho impacto a través del juego aéreo.
En la defensiva también hay piezas que pueden inclinar la balanza: Budda Baker, Josh Sweat, Johnson y otros integrantes tienen el potencial de hacer daño si logran mantenerse sanos. Eso sí, frente a sus rivales, el plantel luce más delgado, con un gran signo de interrogación hacia el futuro en la posición de mariscal de campo, y además un asunto inmediato: Jacoby Brissett todavía busca un acuerdo ajustado en su contrato.