Caleb Williams responde a las críticas y promete seguir trabajando con Bears
Caleb Williams no es ajeno a los críticos. Desde sus días en la universidad hasta convertirse en la selección número 1 del Draft y llevar a los Bears de vuelta a una versión más respetada, el mariscal ha aprendido a convivir con el ruido: mientras más gana, más fuerte se vuelve el abucheo vacío. Su respuesta, en esencia, es escuchar lo que venga y seguir trabajando.
“Sí, me encantan. Es de mis cosas favoritas”, comentó Williams en una entrevista reciente en el podcast “Pardon My Take”, emitida a finales de la semana pasada, al hablar de los haters. “No los necesito, pero siempre hay un poco de creencia extra en mí, un poco de confianza extra en mí. Es como una dosis más de delirio que agrego. Todo eso junto le prende un poco más de gasolina al fuego, y con un poquito basta”.
De la defensa de su proceso a las metas para 2026
Williams mostró un crecimiento enorme de su primer año al segundo, con Ben Johnson al frente del ataque de Chicago. El equipo pasó de estar en el fondo de la NFC Norte a ocupar un lugar más alto, y el QB se consolidó como líder capaz de sostener victorias en cierres apretados. También dejó jugadas de esas que obligan a volver a ver la repetición.
- En su año 1, Chicago emprendió el camino de mejora con un ataque en construcción.
- En su año 2, bajo la guía de Ben Johnson, los Bears levantaron el nivel y Williams se convirtió en el motor de varias remontadas y cierres.
- El impacto fue tan grande que Chicago estuvo a punto de llegar al juego por el campeonato de la NFC.
- Williams incluso igualó el marcador ante los L.A. Rams en el duelo de clasificación con uno de los pases de anotación más llamativos en la historia de la liga.
- Aun así, los Bears terminaron cayendo en tiempo extra.
Ese avance marca lo que se espera en 2026. Aunque el salto de Williams bajo Johnson sugiere un techo más alto para el próximo ciclo, él sabe que la crítica seguirá presente, firme y constante.
Respuesta sobre el “odio” y lo que sí cuestionan
En el contexto de esa conversación, Williams fue consultado si considera que parte de lo que dicen sus detractores tiene razón o si sus argumentos tienen validez. Su contestación fue directa: “no”.
Después, la charla giró hacia una de las estadísticas más señaladas: su porcentaje de completación. Incluso Johnson, su entrenador, ha expresado que le gustaría verlo mejorar. Williams explicó por qué, a su juicio, no todo lo que se registra en la hoja refleja el trabajo completo del ataque.
“Tiro la pelota fuera con más frecuencia de la que parece para mantenernos en posiciones ventajosas porque sé que el coach irá por ello en cuarta oportunidad”, señaló. “Por eso no me asusta quedarnos con solo tres intentos. También sé de lo que es capaz nuestro equipo: cómo podemos ser explosivos, así que no me preocupa, como te digo, tirar fuera, ensuciarla, hacer esa jugada… Sé que me van a contar los segundos de scramble por cómo la retengo, pero son varias cosas que puedo hacer y que la gente menciona. Las estadísticas no siempre son algo que debas mirar. Lo importante es ver cómo ganan los partidos”.
El debate de la precisión y los números de 2025
La precisión de Williams ha sido tema de conversación durante sus dos primeros años. En la temporada anterior completó 58.1% de sus 568 intentos. Eso se tradujo en 3,942 yardas, 27 touchdowns y 7 intercepciones.
Su tasa de completación lo colocó en el puesto 32 de 33 quarterbacks elegibles en 2025, según registros estadísticos recopilados por Pro Football Reference. Por delante únicamente quedó J.J. McCarthy, con 57.6.
Williams, aun cuando considera que algunas incompletas forman parte de su forma de dirigir el ataque, aceptó que sí le gustaría subir esa cifra.
“Obviamente quiero aumentarla, subir el porcentaje de completación, pero algunas de las cosas que hago en el campo lo impactan de manera negativa”, comentó. “Aun así, lo vamos a elevar este año para callar a todos y ayudar a que todos entiendan”.
Luego añadió que revisó el historial de figuras que considera grandes del puesto: “He visto a los mejores, desde Peyton hasta Tom, hasta Patrick, todos esos. En promedio, la mayoría está entre 65 y 63, algunos 62… y me sorprendió. Porque solo estaba a dos o tres por ciento de diferencia. Así que lo vamos a subir. Vamos a hacer que a todo el mundo se le caliente el corazón, y también nos va a servir a largo plazo para ganar partidos. Empezar mejor, empezar más rápido, hacer todas esas cosas”.
Comparaciones históricas y el contexto del juego
En ese mismo análisis, se mencionan referencias de carrera: Peyton Manning cerró con 65.3% de completación; Tom Brady, con 64.3%; y Patrick Mahomes, hasta ahora, con 66.2%. Se recuerda además que el 62.7% de Mahomes en 14 partidos del año pasado fue la primera vez desde que tomó el rol de titular en 2018 que se quedó por debajo de 65.9.
También aparece una advertencia clave: las carreras de Manning y Brady comenzaron en una era en la que los porcentajes no se elevaban tanto como hoy. A medida que el juego evolucionó, y que durante los últimos 10 a 15 años se volvió más común el pase de corta distancia orientado a “juegos cortos”, las tasas de completación se han incrementado de forma marcada.
Como ejemplo, en 2025 el promedio de la liga fue de 64.3%. En 2005, en cambio, se ubicó en 59.5%.
Más allá del estigma: áreas claras para seguir creciendo
Con todo, no hace falta ser “hater” para reconocer que Williams todavía tiene puntos por mejorar. Uno de los más evidentes es el desempeño como pasador de avance y precisión, de jugada a jugada, sin tanta dependencia de improvisación o de convertir estructuras rotas en oportunidades.
Williams tiene razón al sostener que algunas incompletas son lanzamientos fuera para ajustar la posición o intentos por intentar hacer algo cuando el plan se rompe. Sin embargo, también hubo momentos el año pasado en los que el ataque se frenó por una mala decisión o por un lanzamiento que no salió como se necesitaba.
El dato central es que Williams apenas entra a su tercer año. No existe un mariscal “terminado” en esa etapa; los mejores siguen ajustando y evolucionando durante toda su carrera. “Iceman”, como se le identifica en la conversación, todavía tiene margen real de crecimiento. Y el hecho de que ya esté subiendo el nivel después de las alturas que mostró el año pasado es, precisamente, lo que debería preocupar a los rivales.