Calma y concentración: claves del USMNT antes del cruce con Bosnia y Herzegovina
SANTA CLARA, California — Mauricio Pochettino encendió el discurso con una frase atribuida a Jorge Valdano: “la calma trae concentración”. El entrenador de la selección masculina de Estados Unidos tomó esa idea como hilo conductor para la semana previa al duelo de octavos de final, en el que el combinado estadounidense se medirá con Bosnia y Herzegovina.
Key takeaways
- Pochettino impulsa la idea de que la relajación aumenta el enfoque de cara al partido eliminatorio.
- Tim Ream aseguró que no percibe presión adicional y que el plan es rendir al nivel mostrado en la fase de grupos.
- El cuerpo técnico y los jugadores buscan aprovechar la preparación del campamento para convertir la exigencia en energía positiva.
- Christian Pulisic regresa tras una molestia en la pantorrilla y apunta a estar al 100% para el miércoles.
- Matt Freese y Chris Richards detallaron una mentalidad defensiva: la prioridad es evitar goles y es un trabajo colectivo.
- Edin Džeko aparece como la gran referencia ofensiva bosnia y Richards admitió que requiere atención extra para no caer en su juego.
Calma, enfoque y el escenario de los octavos
La selección de Estados Unidos llega a esta semana con un mensaje repetido: tranquilidad y preparación. El rival será Bosnia y Herzegovina en un choque correspondiente a los octavos de final, en un contexto que para el fútbol estadounidense tiene un peso histórico: jugar en un Mundial en territorio local, en horario estelar y ya en instancia de eliminación directa, con el mundo observando.
En teoría, este tipo de partidos debería venir cargado de presión. Sin embargo, ese término no es el que domina el vestuario. La USMNT ha transitado la semana en una dirección distinta: con calma, serenidad y plena preparación, conscientes de que el desafío existe, pero convencidos de que están listos para afrontarlo.
El capitán Tim Ream fue claro al hablar antes del encuentro: “¿Sería raro decirte que en este momento no siento tanta presión?”. Luego agregó que se trata de un partido que el equipo quiere ganar y que deben entregar todo para ofrecer una actuación similar a la que mostraron durante la fase de grupos, para después ver hacia dónde los lleva. En materia de presión, afirmó que no hay nada extra: el enfoque ha sido el mismo en cada compromiso.
La narrativa externa sí coloca a Estados Unidos en el rol de favorito. No obstante, Pochettino salió al paso de esa etiqueta. Dijo que Alemania también se consideraba favorita y que lo mismo ocurría con Países Bajos. Su postura fue que el rótulo puede reservarse para después del partido y que, de momento, no aporta nada que preocuparse.
El entrenador también planteó un escenario ideal: que sus jugadores no se obsesionen con demasiadas variables durante las próximas 24 o 48 horas. Que se apoyen en el trabajo previo, en la confianza que dejó la fase de grupos y en su capacidad para salir a ganar. Para Pochettino, ahora lo único relevante es el triunfo.
“Va a ser muy difícil”, sostuvo el técnico, pero remarcó que el equipo cree en sí mismo y que intentará transformar la expectativa y la energía—incluida la presión—en algo natural sobre el césped. Señaló que todo lo entrenado apunta al momento del día siguiente: ejecutar dentro del campo. Reconoció que el rendimiento puede depender de múltiples factores y situaciones, pero insistió en que el trabajo está hecho y que lo que falta es mantenerse relajado, sin sobrepensar.
En esa misma línea, agregó que el plan es jugar con intuición y con la confianza que se construyó durante la preparación, con la esperanza de que esa idea aparezca en el terreno de juego.
Las claves del partido: Pulisic, defensa, Džeko y el factor goleador
Christian Pulisic recibió un reconocimiento especial cuando saltó al campo en el compromiso ante Turquía. La ovación reflejó lo que muchos aficionados anticipaban del futbolista estadounidense, pero también sirvió para respirar con alivio respecto a su disponibilidad: el regreso tras una lesión en la pantorrilla que lo había obligado a perder el partido contra Australia.
Volver en la última jornada de la fase de grupos le devolvió esperanza al equipo y, además, permitió ver destellos de lo que aporta. Pulisic empujó la ofensiva con actuaciones destacadas como estrella del AC Milan. El propio jugador dejó un mensaje de confianza: dijo sentirse “muy bien” en el juego ante Turquía, que está cómodo durante esta semana y que está listo para jugar el miércoles.
La idea es que, si Pulisic está cerca del 100% de sus condiciones, Estados Unidos como conjunto puede alcanzar otra dimensión. El equipo lo comprobó frente a Turquía y ahora espera repetir el impacto ante Bosnia y Herzegovina. A diferencia del rival de la semana anterior, el próximo adversario se perfila con un planteamiento más conservador, lo que incrementa el valor del trabajo que hagan Pulisic y el extremo Sergiño Dest por las bandas.
Pulisic explicó que existen múltiples formas de romper defensas y evitó revelar el plan completo, pero dejó claro el objetivo: no caer en la monotonía táctica, mover el balón y buscar vías para encontrar el camino hacia la portería.
Para que esa ruptura ocurra, el extremo necesitará estar en su mejor versión. El jugador sostuvo que se ve preparado para jugar los 90 minutos o incluso más si el cuerpo técnico lo requiere. “Sí”, respondió cuando le preguntaron si puede aguantar la distancia: “me siento listo”.
En el plano defensivo, el arquero Matt Freese describió la mentalidad del equipo. Según explicó, lo primero es entender que la posición de portero existe para impedir goles; no se trata solo de “parar tiros”, sino de evitar que el balón termine en la red. Esa idea también le cayó bien a Chris Richards, quien comentó que la prevención de goles es un esfuerzo de todo el grupo.
Richards añadió que el orgullo por las portadas en cero corresponde a todos, y que para los defensores en particular significa tapar disparos y despejar el balón con la cabeza. También se mostró sorprendido por la frecuencia con la que su propia línea disfruta defender, algo que, dijo, no siempre se ve en el fútbol profesional. Y remarcó una condición: si el portero no tiene demasiado trabajo en la parte final del partido, entonces el día fue exitoso.
El mensaje es que el inicio del trabajo nace desde adelante y se sostiene con la participación de todo el equipo. “Se disfruta mucho”, insistió Richards.
El equipo tuvo una gran respuesta defensiva en los primeros dos partidos del torneo, protegiendo de forma acertada a Freese. Sin embargo, el rendimiento para cuidar a Matt Turner ante Turquía no fue tan sólido. Con Bosnia y Herzegovina mostrando capacidad para el contragolpe, habrá instantes que exijan acciones peligrosas por parte de la zaga estadounidense. Y si llega el momento en que no se haga ese trabajo, el partido puede girar de golpe.
Además, el duelo trae consigo una figura inevitable: Edin Džeko. El delantero bosnio, con 40 años, es el quinto jugador de mayor edad en este Mundial. Richards confesó que le sorprendió saber que Džeko en realidad es mayor que Tim Ream, lo cual terminó provocando un momento ligero en el entrenamiento. Eso sí: la amenaza no tiene nada de liviana.
Džeko acumula más de 400 goles entre clubes y selección. Es el futbolista con más partidos en la historia de Bosnia y Herzegovina y su máximo anotador de todos los tiempos. Ha sido referente durante casi dos décadas: pasó por Manchester City, Roma e Inter Milan y ahora juega en Schalke. Aunque conocer el peligro no simplifica la defensa, Richards explicó cómo enfocarse: evitar que el partido se convierta en un reflejo del juego del atacante.
Richards dijo que, en su carrera, le tocó medirse con delanteros experimentados, pero que Džeko puede ser el rostro principal de Bosnia. Su objetivo será no dejarse arrastrar a su dinámica. Aclaró que su intención es frustrar al rival con lo que mejor sabe hacer y, en última instancia, ganar esa batalla táctica.
Del otro lado también aparece un rostro familiar. Esmir Bajraktarević obtuvo una convocatoria con Estados Unidos en 2024 y representó al país de forma extensa en categorías juveniles. En 2024 cambió su camino para defender a Bosnia y Herzegovina y desde entonces se sumó a PSV, quedando en el mismo equipo que Sergiño Dest y Ricardo Pepi.
Al igual que Bajraktarević, Dest y Pepi tomaron decisiones internacionales que los llevaron a representar a la USMNT. Como compañeros de club, conocen lo que aporta. Dest comentó que todavía no han hablado específicamente del partido, que no lo ha contactado directamente ni él lo hizo, pero que sabe que es un jugador de calidad. También señaló que Bajraktarević tuvo que elegir entre Estados Unidos y Bosnia; eligió el segundo camino, y esperan que esa decisión no se le convierta en una carga después del miércoles.
Este Mundial se ha definido mucho por goleadores y momentos de estrella en cada jornada. Estados Unidos, por su parte, mira a Folarin Balogun como una opción capaz de marcar diferencias. El delantero se convirtió en un factor decisivo en sus dos apariciones: anotó dos veces ante Paraguay y, además, provocó un autogol frente a Australia. Por eso, el equipo cree que puede volver a ser protagonista en el encuentro de octavos, cuando el país necesita los goles para avanzar.
Balogun describió la sensación de este tipo de partidos como “tiempo de definición”. Señaló que es fútbol de eliminación directa: si pierdes, te vas. Para él, este es el tramo donde los grandes jugadores dan un paso adelante, cargan con la presión y terminan generando situaciones para el equipo.
El momento también representa una aspiración de años para el propio Balogun. Cuando se comprometió con la USMNT en 2023, lo hizo sabiendo que este tipo de choques era el objetivo final. Ahora, con el escenario encima, se mostró entusiasmado, no nervioso. Dijo que hablar desde su experiencia le resulta suficiente para afirmar que no es difícil no engancharse con la atmósfera, porque para él se trata de “otro partido”: importante, sí, pero algo que disfruta y que no le genera dificultad.
Durante toda la semana, varios integrantes del plantel han insistido en que este bloque de días se siente distinto. De los 26 jugadores concentrados, 13 ya estaban presentes la última vez que la selección cayó ante Países Bajos en la primera ronda eliminatoria. Aun así, el grupo percibe que algo cambia en esta oportunidad. Pulisic lo resumió: no supo definir exactamente qué es, pero con la experiencia—con la edad—los nervios pueden sentirse incluso más en el primer intento. En cambio, cuando ya lo viviste, te dices: “ok, puedo con esto”, y muchos jugadores se sienten identificados con esa idea.
También hay lecciones del Mundial de 2022, cuando Estados Unidos fue demasiado ingenuo y con poca experiencia. El castigo llegó por parte de una selección neerlandesa con talento y oficio. Al mismo tiempo, esa misma referencia sirve para recordar lo cerrados que pueden ser los márgenes en torneos como este: Países Bajos y Alemania, el lunes, quedaron eliminados en su primer partido de eliminación directa, demostrando que en estas instancias no hay garantías.
Entonces, ¿qué se llevan Estados Unidos de aquello? ¿Confianza tras una goleada a Paraguay que eliminó a Alemania en el proceso, o preocupación de que le puede pasar a cualquiera? Malik Tillman lo expresó: también perdió ante Alemania, así que el antecedente aporta algo de confianza, pero el aprendizaje principal, dijo, es estar preparado porque cualquier cosa puede ocurrir.
Así que no hay espacio para fallos. Desde el primer momento se comprobó que los errores pesan: el balón largo que le dio un gol a Paraguay en el arranque, y las tres ocasiones que desembocaron en el triunfo de Turquía por 3-2. Desde aquí, los equipos deben jugar casi perfecto. Estados Unidos ya sabe lo que sucede cuando no se cumplen esos estándares, después de lo ocurrido en 2022.
Chris Richards lo resumió con una frase contundente: la fase de eliminación directa no perdona. No es como la etapa de grupos. Todos los equipos que llegan a esta instancia la han ganado y merecido, así que el planteamiento es el mismo: entrar con la idea de que también se ganaron el lugar. La meta es lograr el trabajo.
En palabras de Valdano—y en este caso aplicadas por Pochettino—“la relajación trae concentración”. Estados Unidos se concentra en el siguiente objetivo y necesitará cada gramo de ese enfoque para responder en el momento decisivo.