Cómo cambia la clasificación mundialista para África: grupos con más opciones
La ampliación del Mundial a 48 selecciones promete alterar el modo en que los equipos africanos encaran la clasificación para la fase eliminatoria. Con los dos primeros de cada grupo avanzando y, además, las ocho mejores selecciones que terminen terceras, el camino deja de depender tanto de proezas tipo “gran sorpresa” frente a potencias tradicionales.
En este nuevo escenario, los puntos decisivos podrían llegar en duelos directos por el segundo puesto, o bien en partidos “de seis puntos” ante rivales de un nivel parecido, encuentros que suelen definir quién alcanza el umbral necesario para seguir vivo en el torneo.
África contará con diez representantes. Aunque todos los conjuntos del llamado “bloque intermedio” verán en la expansión un motivo para creer en el pase, el reto continental será romper su propio récord de equipos que logran meterse en los cruces. Con ese objetivo en mente, estos son seis choques que se perfilan como puntos de inflexión para los equipos africanos en la fase de grupos: no necesariamente “obligatorios” para ganar, pero sí partidos que marcarán el rumbo del campeonato.
Mexico vs Sudáfrica: el duelo que puede encender el sueño (Ciudad de México, 11 de junio, Grupo A)
Por primera vez en la historia del Mundial, el partido inaugural del certamen será una revancha de la primera fecha de una edición anterior. En Sudáfrica 2010, Sudáfrica y México firmaron un empate 1-1: el golazo con el pie izquierdo de Siphiwe Tshabalala puso en marcha el torneo, y once minutos antes del cierre, Rafael Márquez estableció la igualdad.
Ahora cambiarán los papeles. México jugará como local en el Estadio Azteca, mientras que Sudáfrica llega como visitante bajo la dirección de Hugo Broos.
Para Bafana Bafana, hay una ruta real hacia su primera clasificación a los octavos. El plan depende de su progreso con el entrenador belga y de un grupo equilibrado, en el que ni Chequia ni Corea del Sur deberían intimidarles.
Evitar la derrota en el debut sería clave para fijar el tono y llegar con mejores sensaciones a los dos siguientes partidos. En cambio, un triunfo temprano —aprovechando los nervios de México ante su afición— podría convertirlos en serios candidatos a avanzar.
Pero una derrota contundente o una actuación sin chispa podría traer presión antes de que Sudáfrica enfrente a sus rivales directos, dejando a Broos con una misión cuesta arriba para lograr el pase.
Ghana vs Panamá: el partido más “obligado” del bloque africano (Toronto, 17 de junio, Grupo L)
Entre los diez equipos africanos, este podría ser el compromiso más puro de “ganar sí o sí” en la fase de grupos. En el Grupo L también aparecen Inglaterra y Croacia, así que Ghana necesita aprovechar la principal diferencia de nivel frente a Panamá para arrancar con buen pie.
Al ser su primer juego, el valor de los tres puntos se multiplica: un inicio positivo permitiría a Ghana encarar los choques contra Inglaterra y Croacia con confianza, sin la carga mental —y la probable desesperación— que surgiría si no logran vencer a Panamá.
Si Ghana pierde, tendría que buscar un golpe grande ante una de las selecciones europeas más fuertes para avanzar, por lo que resulta esencial quedarse con el partido frente al conjunto que luce como el más débil del grupo.
El desafío contra Panamá será especial para el nuevo técnico Carlos Queiroz, ya que dirigirá su primer compromiso oficial en el torneo. Todo apunta a que deberá ajustar su “Plan A”, entendiendo que durante al menos parte del encuentro Ghana tendrá que salir a buscar el control y a imponerse en el desarrollo.
Marruecos vs Escocia: favoritismo africano y prueba de nivel (Boston, 19 de junio, Grupo C)
Hay un detalle poco habitual en la historia mundialista: Marruecos entra a su partido ante rivales europeos como favorito para llevarse la victoria. Desde su campaña hasta las semifinales en Qatar, cambió el tipo de expectativa alrededor del equipo, y ahora el conjunto magrebí debe demostrar que aquel logro no fue un episodio aislado, sino el inicio de un cambio de poder en el fútbol global.
Su posición en el ranking —séptimos del mundo— es territorio inédito para una selección africana, aunque el debut contra Brasil sigue siendo un examen exigente.
En el papel, Marruecos debería superar a Haití. Sin embargo, el verdadero termómetro del grupo probablemente esté en el duelo ante Escocia: ahí se definirá si llegan con comodidad a la segunda plaza o si el equipo termina atrapado en una lucha cerrada por la clasificación.
Este encuentro repite el cruce de 1998 en fase de grupos, cuando Marruecos ganó 3-0. Aunque ante Brasil es lógico que tengan menos posesión, el partido frente a Escocia es donde pueden tomar iniciativa y demostrar cómo adaptaron su estilo con el nuevo entrenador Mohamed Ouahbi.
Será, en definitiva, el partido que revele su nivel real. Los Leones del Atlas esperan que su parte médica —actualmente con cinco jugadores importantes— se haya aliviado para la segunda jornada.
Noruega vs Senegal: el choque que puede ordenar el Grupo I (New Jersey, 22 de junio, Grupo I)
Para Senegal, como ya sucede con Marruecos, el segundo compromiso —contra rivales europeos de alto nivel— será el que determine el curso de su campaña. El debut aparece como un partido en el que se espera una derrota ante uno de los favoritos, Francia.
Junto con Marruecos, las “Teranga Lions” se perfilan como la mejor opción africana para aspirar a una carrera profunda. El antecedente es fuerte: el equipo que venció a Marruecos en la final de la Copa Africana de Naciones de enero ahora buscará demostrar credenciales con tres puntos frente a Noruega.
Senegal llega con un plantel equilibrado, con columna vertebral sólida y experiencia amplia en torneos. Noruega, en cambio, aporta calidad ofensiva de primer nivel. El gran interrogante será si Senegal logra neutralizar a Martin Odegaard y Erling Haaland.
Si Senegal consigue vencer a Noruega, podrá tomar el control de la segunda plaza en el grupo antes de su último compromiso contra Irak.
Egipto vs Irán: un duelo de alta tensión con nombre propio (Seattle, 26 de junio, Grupo G)
En Seattle se verán las caras Egipto e Irán en un partido que fue designado como “LGBT+ Pride Match”, en sintonía con el fin de semana de Pride de la ciudad.
Para esta altura del torneo, ambos equipos ya habrán enfrentado a Bélgica y a Nueva Zelanda. Con ese contexto, el choque podría convertirse en una pelea directa por la segunda plaza automática detrás de Les Diables Rouges.
Irán llega con experiencia en torneos y con reputación de resistencia y organización. Aun así, queda por ver cómo impactará en su rendimiento en el campo una preparación alterada por la situación geopolítica global.
Este enfrentamiento de alto voltaje se perfila como uno de los compromisos que puede inclinar la balanza en la historia internacional de Mohamed Salah, una carrera que no ha terminado de cumplir lo esperado en escenarios previos.
Un resultado positivo haría que se celebre al “Liverpool great” como el motor de la primera selección egipcia que alcance los octavos del Mundial, en parte como consuelo ante sus repetidos tropiezos en la Copa Africana de Naciones.
Argelia vs Austria: ritmo táctico y batalla por la parte alta (Kansas City, 27 de junio, Grupo J)
En el papel, Argentina aparece como favorita absoluta para ganar el grupo, lo que convierte este partido en una pelea por la segunda plaza. Sin embargo, el campeón vigente no se muestra con la misma solidez de hace cuatro años y podría complicarse si se tropieza contra cualquiera de estos dos rivales durante la campaña del Grupo J.
Si la Albiceleste falla ante cualquiera de estos equipos, el duelo podría transformarse en un posible combate por el liderato del grupo.
Austria figura entre los conjuntos europeos con mayor sofisticación táctica. Argelia, por su parte, es un equipo balanceado, con defensores curtidos y veteranos, y con jugadores ofensivos móviles y peligrosos que rotan alrededor de la figura de Riyad Mahrez. Jordania es el outsider del grupo, pero por su talento hacia adelante no puede descartarse: si sobrecumple las expectativas, la historia del último partido de la fase de grupos podría cambiar de forma drástica.