Como de Cesc Fàbregas debuta en Champions con goleada 4-1 al Leipzig
Como vivió una noche inolvidable en el Stadio Sinigaglia al estrenarse en la Champions League con una contundente victoria por 4-1 frente al RB Leipzig. El equipo dirigido por Cesc Fàbregas no se limitó a competir ante uno de los habituales del fútbol europeo: lo sometió con una propuesta ambiciosa, intensa y ofensiva que confirmó la dimensión de su transformación.
El contraste con su pasado reciente es enorme. El 10 de septiembre de 2022, el conjunto lombardo estaba instalado en la mitad baja de la Serie B tras perder 0-2 en casa contra Südtirol. Cuatro años más tarde, el club celebra su primer partido en la máxima competición continental con una actuación que coloca su proyecto bajo los focos de toda Europa.
Fàbregas había intentado rebajar la tensión durante la previa, al definir el duelo contra Leipzig como “un partido como cualquier otro”. Sus futbolistas respondieron a esa idea con una personalidad notable. Lejos de sufrir el peso del debut, Como impuso el ritmo desde el inicio, mientras el cuadro alemán no logró encontrar tranquilidad ni continuidad con el balón.
Baturina firma el primer gol y Como desata su ataque
Martin Baturina quedó inscrito en la historia del club al marcar el primer tanto de Como en la Champions. El mediapunta croata aprovechó un inteligente pase atrás de Tasos Douvikas y resolvió con precisión para abrir una velada que terminó siendo una exhibición local.
Nico Paz no llegó al encuentro en plenitud física, pero su calidad volvió a resultar decisiva. El argentino aportó dos asistencias y fue una pieza fundamental para conectar el juego entre líneas. Una de ellas permitió a Assane Diao ampliar la diferencia en el minuto 54. El extremo, que venía de una temporada anterior marcada por los problemas físicos después de un brillante primer curso en Como, recuperó su versión más desequilibrante: atacó constantemente a la defensa rival y terminó su actuación con un remate firme para el tercer gol.
Douvikas también tuvo un papel central en el funcionamiento ofensivo. Además de preparar la anotación histórica de Baturina, el delantero griego ofreció desmarques, trabajo sin balón y capacidad para asociarse, consolidándose como una referencia móvil en el ataque. Ya en el descuento, Máximo Perrone cerró el 4-1 al culminar un pase filtrado de Nico Paz.
La superioridad de Como no se explicó únicamente por sus aciertos en el área. El equipo ejecutó con disciplina una presión agresiva, nacida desde un bloque medio que se activaba con rapidez para asfixiar la salida de Leipzig. La intención nunca fue proteger un resultado o especular con el empate: los lombardos buscaron recuperar arriba, mover al adversario mediante pases cortos y veloces y acelerar con envíos verticales cuando aparecía el espacio.
Incluso cuando Leipzig intentó reaccionar en la segunda parte, Como mantuvo la calma y sus principios. En vez de refugiarse cerca de su portería, respondió jugando con técnica y valentía ante la presión. Esa seguridad, propia de un equipo con identidad consolidada, fue una de las grandes señales de la noche.
La actuación recordó, por su agresividad y vocación atacante, a las mejores campañas europeas de la Atalanta de Gian Piero Gasperini. Como representa una alternativa estimulante para el fútbol italiano: un club que ha crecido a partir de una idea clara, una plantilla bien construida y la determinación de no sentirse inferior ante rivales de mayor tradición.
La fase de liga apenas comienza, pero el 4-1 ante Leipzig convierte al Sinigaglia en un escenario al que Europa deberá mirar con atención. Antes de volver a pensar en la Champions, Como afrontará compromisos de Serie A ante Parma y Roma. Fàbregas tratará de mantener la exigencia y la mesura, aunque después de esta noche histórica resulta difícil pedirle a su afición que no sueñe a lo grande.