CONCACAF rechaza el plan de Infantino de abrir la FIFA a inversores privados
El plan del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para reorganizar el negocio comercial del organismo y abrir una parte a inversores privados encendió una nueva etapa de tensión institucional. Tras el primer impacto de la propuesta, la confederación de CONCACAF dio un paso más allá de las dudas iniciales y terminó rechazándola, justo cuando crece el ruido político alrededor de la continuidad del dirigente en la cúpula mundial.
Resumen rápido
- Infantino presentó la idea de crear una empresa separada para las operaciones comerciales de FIFA.
- El proyecto contempla que 20% de esa empresa esté disponible para inversores privados.
- CONCACAF convocó a sus 41 asociaciones miembro para analizar el plan “FIFA Forward Enterprise”.
- La confederación rechazó la propuesta por falta de debido proceso, plazos “artificialmente” cortos y ausencia de revisión/aprobación de órganos de gobierno.
- UEFA anunció que boicotearía competiciones FIFA si no hay marcha atrás.
- CONCACAF dejó abierta la negociación sobre cómo usar reservas existentes para aumentar el programa “FIFA Forward”.
El detonante se produjo el miércoles, cuando se dio a conocer el cambio de rumbo: sin consultar previamente a las seis federaciones confederadas de FIFA, el máximo dirigente presentó la reestructuración para que el área comercial pase a operar bajo una entidad distinta. En ese marco, se planteó vender intereses vinculados al Mundial a privados, con una participación del 20% destinada al mercado de inversores.
Con el correr de horas, el rechazo fue tomando forma. CONCACAF, que engloba a 41 asociaciones miembro, expresó primero escepticismo y, el jueves, endureció el tono con una postura formal tras una reunión interna que reunió a presidentes de asociaciones, al presidente del organismo, al consejo y a los miembros del Consejo de FIFA vinculados a la confederación.
En su comunicado, la confederación señaló “preocupaciones profundas” por el modo en que se llevó el planteamiento. Entre las objeciones principales figuran la falta de debido proceso, un plazo descrito como “artificialmente corto” y la inexistencia de una revisión o aprobación por parte de los órganos de gobierno de FIFA correspondientes. Además, se cuestionó la necesidad de inyección de capital privado para financiar programas nuevos y existentes de “FIFA Forward” luego de un Mundial considerado el más rentable de la historia.
Por esos motivos, CONCACAF y sus 41 asociaciones miembro rechazaron la propuesta. Esa decisión, en el plano numérico, hace pensar en un escenario de bloque: para que una iniciativa prospere dentro de FIFA se requiere una mayoría simple, y con el “no” de CONCACAF el total de rechazos parecería acercarse a una cifra que complica el avance.
UEFA aprieta y abre un efecto dominó
El clima se agravó aún más después de que UEFA anunciara que boicotearía competiciones organizadas por FIFA si Infantino no retrocede con su iniciativa. UEFA representa 55 de las 211 federaciones que integran FIFA, es decir, una parte relevante del mapa electoral y competitivo mundial.
En paralelo, CONCACAF no cerró del todo la puerta a negociar. Aunque rechazó el plan en su forma original, el comunicado incluyó una instrucción para que sus representantes en el Consejo de FIFA busquen definir cómo podrían emplearse reservas amplias del organismo con el objetivo de incrementar el financiamiento del programa “FIFA Forward” para el desarrollo del fútbol en la región.
Entre las federaciones de CONCACAF se encuentra Estados Unidos, país organizador del Mundial 2026 y candidato con aspiraciones para albergar el Mundial Femenino 2031. Ese detalle añade un componente político y estratégico a la discusión, porque el impacto de cualquier cambio comercial puede repercutir en la planificación financiera y deportiva de los proyectos regionales.
Presión política sobre Infantino
Más allá del choque institucional, la noticia también alimenta un debate sobre el liderazgo en FIFA. Se mencionó que, de cara a las elecciones que se celebrarían la próxima primavera, Infantino parecía con pocas o nulas opciones de rival, pero ahora existiría una presión creciente para que aparezca otro candidato.
En ese contexto, se habló de que el presidente de PSG, Nasser Al-Khelaifi, estaría entre los nombres que se consideran para un posible desafío. Sin embargo, se indica que su disposición para presentarse sería limitada. También se reportó que algunos miembros de CONCACAF estarían perdiendo confianza en la capacidad de Infantino para dirigir FIFA.
Con CONCACAF rechazando el proyecto y UEFA condicionando su participación a una marcha atrás, el plan de “FIFA Forward Enterprise” queda en el centro de una disputa que ya no es solo sobre dinero o estructura, sino también sobre gobernanza y legitimidad del proceso. La próxima referencia será cómo se encarrila la negociación —si es que se encarrila— y si el bloque de confederaciones mantiene la línea que hoy ya dejó claramente trazada.