Copa 2026: las nuevas selecciones que debutarán en el Mundial
Ver a su selección levantar el trofeo en un Mundial es el sueño compartido por millones de aficionados. Sin embargo, para gran parte de las 211 asociaciones afiliadas a la FIFA, esa aspiración sigue siendo, por ahora, un deseo lejano. El panorama cambió con la ampliación del torneo a 48 equipos para la Copa del Mundo de 2026, que se disputará de manera conjunta entre Canadá, México y Estados Unidos, abriendo más opciones para países que antes quedaban fuera y, al mismo tiempo, premiando el momento perfecto de algunas generaciones doradas que llegaron a la cita con el impulso necesario.
En la historia del Mundial, el récord de debutantes —excluyendo el primer certamen de 1930— está fijado en seis equipos. Esa cifra se alcanzó en la edición de 2006, cuando hicieron su estreno Angola, Costa de Marfil, Ghana, Togo, Trinidad y Tobago y Ucrania.
De cara a 2026, cuando el campeonato arranque el 11 de junio, en el marco de las eliminatorias se llegó a hablar de hasta nueve aspirantes a estrenar participación. No obstante, solo cuatro de esas selecciones estarán presentes desde el inicio del torneo.
Las encargadas de romper el hielo en su primera experiencia mundialista serán Cabo Verde, Curazao, Jordania y Uzbekistán. Para la mayoría de los seguidores que seguirán el certamen desde fuera, todavía hay poco conocimiento sobre sus selecciones, más allá de lo que puedan mostrar en el campo.
Con el objetivo de acercar a la afición a estos equipos debutantes, se reunió la voz de especialistas ligados a cada país, con el fin de entender cómo viven el fútbol y qué los llevó a llegar a la gran cita de 2026.
CABO VERDE
Cabo Verde, un archipiélago volcánico de 10 islas situado frente a la costa oeste de África, consiguió su boleto al Mundial al ganar el Grupo D en la zona africana. El conjunto isleño terminó primero tras superar a Camerún y consolidar el liderato.
Con apenas 525.000 habitantes, Cabo Verde se ubica como el tercer país con menos población en clasificar a un Mundial, solo por detrás de Islandia (en 2018) y de la otra debutante de 2026, Curazao. La victoria que terminó de cerrar el pase llegó el 13 de octubre, cuando el equipo superó por 3-0 a Esuatini en condición de local, desatando celebraciones en la capital, Praia.
El defensa Roberto “Pico” Lopes describió el momento previo al partido clave: “El día del juego contra Esuatini intentaba conservar energía, pero mi estómago estaba bailando de nervios”.
También relató cómo el ambiente ayudó a liberar presión: “Se suponía que iba a echarme una siesta antes del partido, pero uno de los otros jugadores se puso a sacar música de los altavoces y empezamos a bailar. Y es como si ya supiéramos que todo iba a salir bien; tenía que ser nuestro día”.
La música y la comida juegan un papel importante en la convivencia del plantel, que se reúne desde distintos puntos del mundo para disputar los compromisos internacionales.
Lopes explicó el peso del sonido en el vestuario: “La música es enorme en el ambiente del vestidor. Cantamos temas tradicionales, el funaná, una mezcla entre lo antiguo y lo moderno. En la tarde comemos Cachupa (un guiso de frijoles y maíz) y también en el desayuno. Es el plato nacional y lo comemos juntos”.
Los “Blue Sharks” ya habían mostrado músculo en el máximo torneo continental: llegaron a cuartos de final de la Copa Africana de Naciones en 2013 y 2023. Aun así, la magnitud de alcanzar un Mundial se sintió diferente.
“Llevábamos años construyendo y cuando salió el sorteo apareció esa determinación. Pensamos: ‘si no es ahora, ¿cuándo?’”, recordó el futbolista.
El apoyo institucional también fue clave para vivir la jornada decisiva: “El gobierno dio permiso para que todos se fueran a casa a ver el partido contra Esuatini, y clasificar significa todo. Somos un país muy orgulloso de su fútbol, pero son 10 islas pequeñas frente a África… ¿cómo no sentir orgullo al estar ahí con nombres enormes?”.
En el sorteo del Mundial, Cabo Verde quedó encuadrado en el Grupo H junto a España, Uruguay y Arabia Saudita.
Sobre sus aspiraciones, Lopes admitió una ilusión personal: “El niño que llevo dentro quiere jugar contra Brasil. Ellos son el símbolo del Mundial. Pero todavía hay trabajo para llegar a ese partido. Estamos contentos con el grupo que nos tocó”.
JORDANIA
Jordania es un país árabe ubicado en la orilla oriental del río Jordán. Limita con cinco naciones: Siria, Irak, Arabia Saudita, Israel y la Ribera Occidental de Palestina. Además, se ha consolidado como destino turístico de alta demanda, con visitantes atraídos por sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y por la experiencia de nadar en el Mar Muerto, considerado el punto más bajo del planeta.
Un aficionado jordano, Zaid Al Atiyat, destacó uno de los emblemas del país: “El lugar turístico más famoso es la ciudad antigua y el sitio arqueológico de Petra. La llaman la ‘Ciudad de las Rosas’ por el color rosado de la piedra arenisca, y es una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, después de una campaña en 2000 para elegir maravillas a partir de 200 monumentos”.
También mencionó una alternativa para quienes buscan paisajes cinematográficos: “Si quieres ir a Marte, pero no tan lejos, Wadi Rum es la segunda mejor opción. Allí se filmaron producciones como Dune, Star Wars, The Martian y Lawrence of Arabia”.
En la gastronomía, el orgullo nacional tiene nombre propio: mansaf. Se elabora con cordero cocinado en una salsa realizada con yogur seco fermentado y se sirve con arroz o bulgur. Pero el mansaf también estuvo en el centro de una polémica dentro de un partido.
Al Atiyat recordó el episodio en el torneo asiático: “En los octavos de final de la Copa Asiática de 2023 entre Jordania e Irak, el delantero Yazan Al-Naimat celebró su gol reuniendo a sus compañeros en un círculo al estilo beduino y todos hicieron gestos con las manos como si estuvieran comiendo mansaf. Cuando Irak se adelantó en la segunda mitad, el autor del tanto, Aymen Hussein, celebró con una pose similar, sentado con las piernas cruzadas como un gesto de mansaf, pero después de eso recibió de manera controvertida una segunda tarjeta amarilla por parte del árbitro Alireza Faghani”.
Jordania terminó respondiendo en cancha y sacó el resultado: ganó 3-2 a Irak, llegó hasta la final del torneo y cayó ante el anfitrión, Qatar.
El pase al Mundial llegó en junio de 2025. La selección dirigida por los “Chivalrous Ones” confirmó su clasificación con un triunfo 3-0 como visitante frente a Omán, asegurando el segundo lugar del Grupo B en Asia por detrás de Corea del Sur.
Al Atiyat explicó lo que significó crecer con esa posibilidad: “Cuando era niño nunca imaginé ver a Jordania en el escenario mundial. Pero la Copa Asiática de 2023 nos permitió soñar en grande como nunca antes”.
En el Mundial, Jordania quedó en el Grupo J y se medirá ante Austria, Argelia y Argentina. Aunque el grupo luce exigente para un debutante, el aficionado confía en que hay jugadores listos para dar un paso adelante.
“Mousa Al-Tamari, por su velocidad y su forma de conducir la pelota, es el nombre que a todos se les debe venir a la cabeza cuando piensen en Jordania. Es el primer jordano en jugar y anotar en una de las principales ligas del mundo, y se ha convertido en una figura clave en el Stade Rennais”, afirmó.
También señaló a quien considera el pilar defensivo: “Yazan Al-Arab es nuestra columna en el centro de la defensa. Es el primer jordano en jugar en la K League 1 —o en FC Seoul— y estuvo en el Equipo del Año de la K League 2025”.
CURAZAO
Curazao, isla caribeña autónoma dentro del Reino de los Países Bajos, es conocida por playas espectaculares y por la práctica del buceo. Ahora, además, puede presumir un lugar en la historia del fútbol: con una población de apenas 156.000 personas, se convirtió en la nación más pequeña en clasificar a un Mundial, aprovechando que tres de los históricos gigantes de la CONCACAF no lograron estar presentes en el proceso eliminatorio.
En Curazao, los deportes dominantes suelen ser el béisbol y el fútbol. Andrew Jones, miembro del Salón de la Fama de la MLB, es originario de la isla. Sin embargo, en el terreno futbolístico, las alegrías habían sido más difíciles de conseguir hasta ahora.
Brenton Balentien, también conocido como “Captain Blue Face” y ex internacional juvenil de Curazao, además de líder del grupo de apoyo del país, aseguró que el Mundial en Norteamérica fue el empujón que necesitaban: “En cuanto supimos que el torneo se iba a jugar en Estados Unidos, México y Canadá, supimos que podíamos lograrlo”.
El camino al boleto, aun así, no estuvo libre de sufrimiento. Curazao tuvo que viajar a Jamaica en la última jornada con la obligación de sacar al menos un empate para sellar su presencia.
Balentien describió la tensión de ese cierre: “Cuando le ganamos a Jamaica en casa supe que era nuestro año, pero luego pensé que me iba a morir en el partido de visita. Me dejó en blanco el corazón por unos segundos cuando marcaron un penal al final, pero el VAR lo anuló. ¡Ese sentimiento se te queda!”.
La mayoría de los futbolistas de Curazao nacieron en Países Bajos. En el proceso de clasificación, el equipo estuvo respaldado por el legendario entrenador holandés Dick Advocaat. El ex seleccionador y extécnico de PSV Eindhoven, con 78 años, está previsto para convertirse en el más veterano en dirigir en un Mundial. Advocaat se apartó del cargo en febrero por motivos familiares, pero volvió el 12 de mayo, apenas 30 días antes del inicio del torneo.
Además de los vínculos con Países Bajos, la cultura de Curazao también está marcada por múltiples influencias.
Balentien explicó la identidad diversa de la isla: “Curazao es una isla muy diversa; se juntaron muchas culturas distintas y se volvieron una. Hablamos cinco o seis idiomas: neerlandés, inglés, español, papiamento, portugués y francés”.
También detalló cómo se vive el Mundial en la grada: “Normalmente, durante el Mundial, mucha gente apoya a Países Bajos. Pero para quienes nacieron y crecieron en la isla, es obligatorio apoyar a Brasil. Desde los tiempos de Pelé, ha sido el equipo más respaldado”.
Curazao tendrá un reto grande en el Grupo E, donde enfrentará a Alemania, Ecuador y Costa de Marfil. Aun así, la experiencia se promete especial para la afición local.
“Siempre hay energía, siempre hay fiesta; la energía se desborda especialmente cuando se trata de deporte. Sabemos comer y beber bien”, aseguró.
El estilo gastronómico tiene una tradición propia: “Nuestra especialidad es Kuminda di Tera, o comida de la tierra. Comemos cabra e iguana, sopa de okra, esas son nuestras preferidas. Para beber está el Curazao azul, una bebida licorosa de color naranja vibrante: el original y el mejor del mundo, que se produce en la destilería local Landhuis Chobolobo”.
Para cerrar, Balentien dejó claro cómo planean vivir el torneo: “Será una fiesta gane quien gane, pierda quien pierda o si empatamos. Simplemente celebraremos el hecho de poder jugar en un escenario tan grande”.
UZBEKISTÁN
Uzbekistán fue el primer país de Asia Central en lograr la clasificación a un Mundial. Con el tiempo, el equipo finalmente dejó atrás los fantasmas de intentos frustrados y consiguió llegar a la gran cita del fútbol mundial.
En el plano geográfico, la antigua república soviética —con una población cercana a los 38 millones— comparte una particularidad con Liechtenstein, el pequeño principado europeo: ambos integran el selecto grupo de naciones que están doblemente sin salida al mar, es decir, en cualquier dirección existen dos países entre ellas y la costa más cercana. Jaloliddin Makhmudov, aficionado uzbeko, lo resumió así: “Uzbekistán es uno de los dos países doblemente sin salida al mar del mundo”.
También recordó el peso histórico de la ruta comercial: “Nuestro país fue el centro de la Gran Ruta de la Seda, una red enorme de caminos marítimos y terrestres que conectaba China con el Imperio romano, India y África”.
En el apartado culinario, Uzbekistán presume logros propios. Makhmudov explicó: “Nuestra comida tradicional se llama plov, un plato contundente de arroz cocido en una sola olla, y se sirve en cualquier ocasión: tanto en fiestas de boda como en funerales. Incluso establecimos un récord Guinness cuando preparamos 7.360 kilogramos de plov en Taskent, la capital”.
En lo deportivo, el equipo completó invicto la segunda ronda de clasificación y amarró el pase con una jornada de antelación tras igualar sin goles ante los Emiratos Árabes Unidos. Al estallido de la alegría se sumó la sensación de alivio tras una historia cargada de fracasos heroicos.
En el recuerdo quedaron dos episodios dolorosos: en la clasificación al Mundial de 2014, Uzbekistán cayó 9-8 en la tanda de penales ante Jordania. Y en la edición de 2006, fue eliminado de manera polémica por goles de visitante ante Bahréin, debido a que se repitió la primera ida por un error arbitral.
Makhmudov describió el peso de una espera que se extendió por décadas: “Toda Uzbekistán ha estado esperando el Mundial durante 34 años. Siempre fallábamos en la última ronda, y eso terminaba doliendo a todo el país”.
El aficionado también subrayó la importancia del fútbol en la sociedad: “El fútbol es, sin duda, el deporte más querido en Uzbekistán, aunque también somos de los mejores en boxeo. Por eso el Mundial es una ocasión enorme. Siempre sentimos que podíamos llegar, y nuestros jugadores empezaron a brillar en las ligas más importantes; además, la liga nacional mejoró muchísimo”.
En el banquillo estará Fabio Cannavaro, capitán de Italia en una Copa del Mundo y ganador del Balón de Oro en 2006. En el campo, uno de los rostros más conocidos será Abdukodir Khusanov, del Manchester City. Aun así, el plantel cuenta con otras figuras con potencial para dar que hablar.
“Oston Urunov podría robarse titulares por su calidad para regatear y por sus disparos. Y Abbos Fayzullaev es otra estrella en ascenso: fue elegido Jugador Joven del Año de la AFC en los premios anuales de 2024, correspondientes a 2023. Prepárense para sorprenderse”, concluyó Makhmudov.