Craig Ferguson culmina su Tartan Trek: fiesta escocesa y Copa del Mundo solidaria
Fin de semana soñado para los escoceses, con una mezcla poco habitual de fiesta, deporte y solidaridad que tuvo como protagonista a Craig Ferguson. Entre celebraciones en Boston y un salto a la órbita futbolera mundial, su travesía “Tartan Trek” terminó en la ciudad donde Escocia volvió a recordar el sabor de la Copa del Mundo, mientras él alcanzaba el objetivo benéfico que perseguía a lo largo de meses.
De la caminata benéfica al escenario deportivo en Boston
El viernes por la tarde, Boston Common fue el punto de encuentro para una celebración con champán. Ferguson culminó allí su recorrido “Tartan Trek” a lo largo del país, acompañado por un par de miles de compatriotas escoceses. La caminata, que comenzó en California y cruzó Estados Unidos durante 108 días, ya había superado la cifra de un millón de libras destinadas a una entidad de referencia en salud mental masculina en Escocia.
Los últimos pasos, hasta el Soldiers’ and Sailors Monument, se sintieron más ligeros que los 7,2 millones de zancadas acumuladas desde que Ferguson dejó el muelle de Santa Mónica, a finales de febrero. El contraste con el esfuerzo previo fue evidente: llegar a la meta en Boston fue mucho más sencillo que sostener el ritmo de una aventura tan larga y demandante.
Fútbol en marcha: el gol que alimentó la noche escocesa
El sábado por la noche, el foco se trasladó a Boston Stadium, donde se vivió un momento clave para el combinado escocés. John McGinn anotó en el primer tiempo ante Haití y ese tanto resultó decisivo para que Escocia consiguiera su primer triunfo en una Copa del Mundo desde el recordado gol tardío que, en Italia ’90, permitió a los hombres de Andy Roxburgh superar a Suecia por 2-1. Lo curioso es que aquella hazaña se escribió catorce años antes de que Ferguson naciera.
La jornada no terminó ahí: el domingo, Ferguson se sumó a una marcha con cerca de 7.000 integrantes de la “Tartan Army” rumbo a Fenway Park. En el marco del calendario de MLB, los Boston Red Sox recibieron a Texas Rangers en un partido que se convirtió en una “Scottish Celebration” para acompañar el ambiente escocés en la ciudad.
La llamada que acercó el millón y el impacto de llegar a la cifra
Tras su regreso a Escocia, aún no está claro cómo se verá la “normalidad” para Ferguson, acostumbrado a un ritmo de caminata y concentración constante. Antes de viajar a Estados Unidos, trabajaba en Nando’s y, según contó, mantuvo esa rutina hasta que surgió la oportunidad de lanzarse a su desafío.
Su historia tuvo un punto decisivo: cuando faltaban solo dos días para el cierre del reto, Craig Ferguson se encontraba en Providence, Rhode Island, con el final en Boston a menos de 50 millas. En ese momento recibió una llamada sorpresa desde el gobierno escocés. El primer ministro John Swinney le informó que la administración se comprometía a aportar 400.000 libras para ayudar a que Ferguson alcanzara su meta de recaudar un millón.
La reacción fue inmediata y emocional. Ferguson actualizó a sus casi 200.000 seguidores en Instagram y se mostró conmovido al explicar que, después de meses de dudas sobre por qué había fijado un objetivo tan alto, ahora el plan empezaba a volverse realista.
- Faltaban 48 horas para terminar el desafío cuando llegó la donación de 400.000 libras.
- Con ese impulso, el total recaudado alcanzó 900.000 libras.
- La cifra quedó a 100.000 libras de su objetivo inicial de siete dígitos.
- El millón se alcanzó 36 horas después, completando la meta.
Ver el momento en tiempo real tuvo un significado especial: en su vivienda alquilada en Boston, Ferguson preparó su escena con la camiseta de Escocia, su computadora portátil y una copa de vino tinto. La emoción fue mayor porque su madre estaba a su lado en el sofá, recién llegada tras volar para acompañarlo. Cuando el total llegó a siete dígitos, la reacción fue inmediata: lágrimas y el abrazo más grande entre madre e hijo.
El plan se ajustó, el desgaste llegó y las vivencias marcaron el camino
Tres días antes de la llamada del primer ministro, Ferguson fue entrevistado en Connecticut mientras se acercaba al desenlace en Massachusetts. Ese día, la primera caminata ya se había completado: como suele ocurrir, se trataba de un tramo cercano a los 10 kilómetros entre las 5 a.m. y las 8 a.m., y luego tocaba el desayuno en el vehículo recreativo alquilado.
Sobre la alimentación, explicó que al despertar casi no tiene apetito, pero que cuando regresa tras la caminata se vuelve “absolutamente” hambriento, y ahí llega el gran desayuno: tocino y huevos cada mañana durante 103 días. También señaló que su gasto gira alrededor de 5.000 calorías en 24 horas, aunque admitió que en las últimas semanas había aflojado porque ya no podía obligarse a comer pollo y arroz como antes.
El recorrido planeado al inicio no se mantuvo intacto. La ruta original se siguió con precisión durante la primera semana y media, pero después el plan empezó a quedar atrás en términos de distancias reales. Tras unos 10 días, Ferguson reconoció que el trazado estaba “varios kilómetros” desviado y que, de haber seguido exactamente ese itinerario, no habría llegado a tiempo a Boston para el partido inaugural de Escocia en la Copa del Mundo. Por eso, tuvieron que replantear el itinerario con una ruta nueva que les permitiera acelerar y estar presentes.
El cambio fue grande: tiraron el mapa anterior a la basura y adoptaron una alternativa distinta, una decisión que Ferguson calificó como la mejor de la travesía. Su lectura final fue clara: adaptarse sobre la marcha es necesario, incluso si implica reconocer que el plan inicial ya no sirve.
El cierre del recorrido se volvió inevitable mientras atravesaba 18 estados de Estados Unidos. El reto había llegado dos años después de que Ferguson caminara desde Glasgow hasta Múnich con motivo del campeonato europeo en Alemania. A medida que se acercaba el final, el cansancio apareció y él mismo admitió sentirse “algo deteriorado”, una sensación que, según comentó, era esperable después de tanto esfuerzo sostenido.
De las Montañas Rocosas a los “Rocky Steps”, de los tornados en el Medio Oeste —donde, según dijo, “no juegan con eso”— a los desiertos de Arizona, donde confesó que le daba miedo por las noches, la travesía se llenó de contrastes. También mencionó que en Colorado recibió invitación para asistir a un concierto de Lewis Capaldi, con el propio artista como anfitrión, y que además recibió un reconocimiento especial del mensaje de buena suerte de Craig y Charlie Reid, de The Proclaimers. Ferguson describió esa situación con humor, afirmando que parecía que estaban bajo presión para decir lo que les pedían, pero en el fondo el gesto tuvo un valor enorme.
En lo personal, destacó que “I’m Gonna Be (500 miles)” funciona como un himno extraoficial para este tipo de desafíos. Escuchar a los propios referentes le pareció “fenomenal” y, junto a eso, el reconocimiento de héroes con los que creció y las palabras de ánimo que llegaron por redes sociales lo ayudaron a seguir caminando. Incluso recordó que, desde el inicio del reto, ya habían compartido un momento con Sir Alex Ferguson en St Mirren Park, donde les deseó suerte.
En el camino también aparecieron encuentros con figuras como Ally McCoist y John Barrowman. Ferguson remarcó cómo una idea pequeña terminó en una salida real: primero renunció al trabajo, empacó y cambió la rutina por un proyecto que terminó siendo “totalmente surrealista”.
Además, reconoció el papel de Matt [Matthew Allen], su amigo encargado de gestionar contenido en redes, logística y prácticamente todo lo que ocurre detrás de escena. Para Ferguson, lo que hicieron ambos merece orgullo, aunque sostuvo que tal vez no lo dimensionen del todo hasta dentro de unos meses, cuando quizá se pregunten si de verdad lograron lo que parecía imposible.
Por cuestiones de tiempo, Ferguson ajustó también la letra de la canción de la Tartan Army: aunque el tema sugiere caminar un millón de millas, en su caso el trayecto fue de 3.240 millas desde Los Ángeles hasta Boston para presenciar el gol de McGinn. El tanto de McGinn llegó al minuto 28 ante Haití y tuvo un guiño histórico: ocurrió 28 años después de que Craig Burley, vinculado a ESPN, fuera el último jugador en anotar por Escocia en una Copa del Mundo.
Antes, Ferguson ya había marcado un precedente con la caminata de Glasgow a Múnich en 2024. Luego, en este verano, cruzó el país a pie y cambió varias veces de zapatillas, lo que elevó el listón para su siguiente desafío, si es que decide emprender otro. Sobre el futuro, se mostró retador: dijo que quizá es demasiado joven para pensar en retirarse, aunque aclaró que no cree que vaya a caminar a todos los torneos. Sin embargo, confesó que no tardaría en volver a planear algo.
Como idea alternativa, mencionó que podría ser una propuesta si Escocia se clasifica para el Mundial en Arabia Saudita en 2034, diez años después de su caminata Glasgow-Múnich. Sería, a su modo de ver, un aniversario “muy cool”, aunque admitió que para entonces estará más mayor y habrá que ver cómo responde su cuerpo. Por ahora, aclaró, pensar en eso está muy lejos de sus planes inmediatos.
| Momento del reto | Avance/resultado |
|---|---|
| Salida y planificación | Inicio desde Santa Mónica (finales de febrero) con un plan de ruta seguido al pie de la letra durante la primera semana y media. |
| Ajuste del itinerario | Tras unos 10 días, detectaron que el recorrido estaba desviado; replantearon el trayecto para llegar a Boston a tiempo. |
| Donación clave | 400.000 libras anunciadas por el primer ministro John Swinney con 48 horas restantes. |
| Antes del millón | Total de 900.000 libras: a 100.000 del objetivo. |
| Meta alcanzada | El millón se completó 36 horas después del anuncio, en una escena familiar en su alojamiento de Boston. |