Cuatro expulsiones en Brasil vs EE. UU.: amistoso marcado por el caos y 8 rojas
Lo que debía ser un amistoso de alto nivel para la previa de Brasil, que organizará el Mundial el próximo año, terminó convertido en un episodio caótico en el Arena Castelao. La cita se tiñó de decisiones disciplinarias severas: la árbitra española Paola Cebollada Lopez expulsó a cuatro integrantes del cuerpo técnico brasileño y a cuatro futbolistas. La tensión llegó a tal punto que, al final del partido, efectivos antidisturbios tuvieron que rodear a los oficiales para protegerlos, mientras más de 55.000 espectadores presenciaban el estallido de emociones.
Escalada disciplinaria y expulsiones en cadena
El descontrol comenzó con el entrenador de Brasil, Arthur Elias. Fue amonestado por un choque de indumentaria y, posteriormente, vio la roja en el minuto 77 luego de patear el balón para cortar el juego. La molestia se contagió rápidamente al césped y arrastró a varios jugadores, entre ellos Bia Zaneratto, hasta que el partido se volvió un pulso permanente.
La secuencia más dura llegó en el tiempo añadido: la zaguera Tarciane recibió tarjeta roja por un golpe con el codo a Sophia Wilson. Pero el escándalo no se apagó con el pitido final. Tras una explosión de enfrentamientos masivos cuando ambos equipos se dirigían a los vestuarios, dos futbolistas brasileños adicionales fueron expulsados.
El gol que rompió el empate: Wilson y el autogol
A pesar de la naturaleza física del encuentro y de la cantidad de tarjetas mostradas, la selección estadounidense mantuvo el temple. El momento decisivo se dio en el minuto 63, cuando la determinación de Wilson terminó por inclinar la balanza. La delantera de Portland Thorns ejecutó un remate con potencia que desvió de forma involuntaria Isabela Chagas, y la jugada acabó registrada oficialmente como autogol, siendo el único tanto del partido.
Reacciones, críticas a la actuación arbitral y lecturas para el futuro
El impacto del partido fue inmediato. Los futbolistas brasileños dirigieron su enfado hacia el equipo arbitral y también hacia las acciones de las rivales estadounidenses. Angelina tomó la palabra sin filtros en el postpartido y lanzó acusaciones serias sobre el comportamiento de las jugadoras del USWNT durante el desarrollo del juego. Desde el lado local se sintieron perjudicados por varias decisiones que consideraron que no fueron sancionadas, especialmente en momentos de alta tensión, y señalaron que el VAR no corrigió lo que ellos entendieron como infracciones claras.
- Angelina denunció que hubo falta de control arbitral y cuestionó el funcionamiento del VAR.
- La jugadora señaló que algunas acciones del juego no habrían sido revisadas.
- También criticó que, tras ciertas situaciones, el árbitro terminó optando por expulsar a futbolistas.
- Brasil sostuvo que varias decisiones importantes quedaron sin consecuencias disciplinarias.
En declaraciones a los medios tras el encuentro, Angelina afirmó: “Honestamente, lo que pasó hoy es una vergüenza total”. Luego agregó que el cuarto árbitro no habría tenido claridad sobre lo que ocurría en el campo y remarcó que el VAR, a su juicio, “no funciona”. Según su relato, una jugadora recibió una acción de contacto en el cuerpo sin revisión posterior, y después de un empujón el árbitro habría comenzado a enviar rivales al vestuario, lo que —dijo— vuelve “muy difícil” el contexto para competir.
Además, Angelina comentó una contradicción que, a su entender, se vio entre el discurso y el terreno de juego: “Una de las jugadoras del USWNT dio una entrevista diciendo que era un ambiente muy bonito. Pero en el campo decía que éramos basura, que no sabíamos jugar al fútbol. Es una falta enorme de respeto, tanto por parte del arbitraje como de sus jugadoras”.
Para Emma Hayes, el resultado también tuvo otra lectura. La estratega vio en el desenlace una confirmación de su idea de exigir un enfoque “más duro”, después de una caída 2-1 ante el mismo rival días atrás. Hayes movió su once inicial con seis cambios, buscando adaptarse a un partido con un ritmo y una dureza propios de Sudamérica. Entre las novedades estuvieron Michelle Cooper y Avery Patterson, incorporadas con el objetivo de responder al estilo brasileño. La entrenadora había advertido a su plantel que debía ajustar su forma de competir en condiciones distintas si quería tener éxito en el próximo Mundial, y sus futbolistas respondieron manteniéndose firmes incluso dentro del tumulto.
Estados Unidos no salió totalmente indemne del cuaderno arbitral. Rose Lavelle y Claire Hutton recibieron advertencias tácticas al cruzar la línea entre el orden y el aprovechamiento de la situación para administrar el marcador.
Con todo, Hayes se mostró satisfecha por la fortaleza mental exhibida por sus jóvenes figuras. Ahora, el USWNT entra en un receso importante del calendario internacional: su siguiente compromiso está previsto para finales de noviembre. El equipo se marcha de Brasil con una idea clara: en escenarios hostiles, la capacidad de “ganar aunque cueste” puede marcar la diferencia.