Dani Olmo explica el plan de Flick para suplir la salida de Lewandowski
Barcelona afronta la nueva temporada con la exigencia intacta y una transformación profunda en su ataque. La salida de Robert Lewandowski deja un vacío enorme por el peso goleador y la jerarquía del delantero polaco, pero Hansi Flick prepara una alternativa menos dependiente de un nueve fijo: movilidad, presión alta y distintas variantes para sostener la pelea por La Liga y la Champions League.
Dani Olmo considera irrepetible la figura de Lewandowski, al que definió como un caso único en la historia, aunque remarcó que el equipo dispone de recursos para redistribuir su producción ofensiva. Raphinha puede ocupar la punta, Gabriel Jesus se ha incorporado como alternativa de ataque y Hamza Abdelkarim está dejando buenas sensaciones. Además, el técnico alemán contempla utilizar tanto a Olmo como a Fermín López en posiciones más adelantadas.
La remodelación azulgrana también incluye llegadas destinadas a ampliar las opciones de Flick. Rodri, Gabriel Jesus, Karim Adeyemi y Anthony Gordon aparecen como piezas que elevan la competitividad de la plantilla, mientras Barcelona busca que la amenaza ofensiva sea más colectiva y difícil de neutralizar.
Rodri, eje para dar libertad al talento
La incorporación de Rodri desde el Manchester City ocupa un lugar central en el nuevo proyecto. Olmo entiende que el mediocampista español es el futbolista actual con un perfil más cercano al de Sergio Busquets: un jugador posicional, capaz de ordenar al equipo, proteger la estructura y ofrecer equilibrio a los compañeros con mayor vocación creativa.
Su presencia debe permitir que Olmo interprete los espacios con mayor libertad, dentro de un sistema que plantea una línea defensiva adelantada y una presión agresiva. El propio jugador admite que se trata de una propuesta con riesgos, pero sostiene que el grupo cuenta ya con la experiencia necesaria para distinguir cuándo acelerar, cuándo replegar y cómo cubrir las espaldas de quienes atacan.
La Champions continúa siendo el gran objetivo pendiente. Barcelona no conquista el torneo desde 2015 y las eliminaciones recientes, entre ellas las sufridas ante Inter y Atlético de Madrid, dejaron frustración. Sin embargo, Olmo cree que aquellos golpes han contribuido al crecimiento de una plantilla que, pese a conservar mucha juventud, ha acumulado aprendizajes decisivos.
El mediapunta subrayó que los cruces europeos se resuelven por detalles y que el equipo debe corregir esas pequeñas diferencias. La receta de Flick pasa por reducir errores mediante concentración, esfuerzo físico y compromiso defensivo de todos los futbolistas, también de quienes tienen funciones ofensivas. Para Olmo, esa disciplina colectiva era una de las cuestiones que faltaban en campañas anteriores.
El vestuario confía asimismo en la proyección de su cantera. Marc Bernal, Lamine Yamal y Xavi Espart fueron señalados como parte de una nueva generación, junto a un Pedri que continúa siendo joven pese a llevar seis o siete años instalado en la élite. La convicción interna es que esa mezcla de formación, talento y experiencia ya ofrece una base más madura para competir por títulos.
El reciente título mundial de España, logrado en Nueva Jersey tras imponerse a Argentina, reforzó además la confianza de un Barcelona que reúne a ocho campeones del mundo. Olmo describió esa conquista como una experiencia que cambia la vida y que sitúa a los jugadores en un grupo muy reducido, una dimensión que, a su juicio, todavía terminarán de comprender con el paso del tiempo.
El regreso a la dinámica de clubes fue inmediato: Flick trasladó a los campeones la obligación de seguir ganando. Sin Lewandowski, pero con nuevas piezas, mayor flexibilidad ofensiva y el impulso de una plantilla acostumbrada a escenarios de máxima presión, Barcelona quiere convertir esa seguridad en resultados.