Davies y el sueño Mundial: la afición ya sueña, ¿llegará al 2026?
La previa de la Copa del Mundo se siente en cada esquina: camisetas alineadas, bufandas improvisadas y, en muchos dorsales, el mismo mensaje. En una de esas noches cargadas de fútbol, abundan las prendas con el nombre “Davies” y el número 19 en la espalda, mientras un par de aficionados se cruzan entre los corredores. Uno se inclina para preguntar si el otro es seguidor del deporte rey y la respuesta, aunque poco entusiasta, deja una verdad difícil de ignorar: “No me encanta el fútbol, pero sé quién es Alphonso Davies”.
Este viernes, a pocos cientos de metros de aquel escenario donde el grupo se tomó una foto la semana anterior, la selección masculina de Canadá tendrá su gran estreno mundialista en casa. El equipo iniciará el Mundial de 2026 ante Bosnia y Herzegovina, un partido que también tendrá un componente histórico: será la primera vez que el torneo masculino se celebre en territorio canadiense. Sin embargo, el capitán y principal figura del combinado norteamericano no estará disponible para jugar minutos relevantes.
La ausencia de Davies en el primer compromiso es un golpe difícil de digerir para muchos, pero no llega de la nada. Su condición estuvo marcada por lesiones que, con el paso de las semanas, terminaron convirtiéndose en una realidad que casi nadie quería asumir. En las semanas posteriores al inicio de mayo, la situación se precipitó tras una lesión en el recto posterior de la pierna derecha (hamstring) sufrida en la semifinal de la Champions League contra el París Saint-Germain, un episodio que lo obligó a replantear su camino hacia el Mundial.
El seleccionador estadounidense de Canadá, Jesse Marsch, transmitió un mensaje de esperanza. “No va a jugar el primer partido, pero sí jugará en el torneo”, aseguró en una conversación con Adrienne Arsenault en la cadena informativa más grande del país. Marsch se mostró convencido de que el plan pasa por administrar la fase de grupos para que Davies llegue con garantías al tramo decisivo: “Tenemos que manejar bien la fase de grupos y avanzar. Creo que estará listo con seguridad una vez que salgamos de la etapa inicial. Y si actuamos con inteligencia, y somos buenos y cuidadosos, también puede llegar al tercer encuentro del grupo”.
La idea que sostiene el cuerpo técnico es clara: Davies es demasiado importante como para perderlo por completo, aunque el escenario obligue a dosificarlo. Y, si se mira con perspectiva, el peso del lateral del Bayern Múnich en el fútbol canadiense es enorme. Hay quienes reconocen el poder goleador de Jonathan David y la velocidad de Tajon Buchanan, pero Davies tiene otra categoría: es el único nombre verdaderamente instalado en la conversación cotidiana del país, junto con figuras históricas del deporte local como Christine Sinclair. Su nivel de celebridad se compara con iconos culturales de gran alcance en Canadá, desde el hockey de Sidney Crosby hasta la música de Drake y Justin Bieber.
Precisamente por esa dimensión, cuesta aceptar que el capitán no aparezca en el césped en el estreno. Aun así, lo que hoy parece un paréntesis forzado es consecuencia directa de un camino personal y deportivo que lo convirtió en símbolo. Davies nació en el campamento de refugiados de Buduburam, en Ghana, después de que sus padres huyeran de la guerra civil liberiana. Llegó a Canadá siendo niño, acompañado por dos hermanos menores, y la familia se instaló en Edmonton, donde el futbolista terminó explotando como promesa adolescente antes de sumarse, a los 14 años, a la academia de los Vancouver Whitecaps dentro del sistema MLS, un punto clave para el desarrollo de talentos de alto nivel en el oeste de Canadá.
Su debut como profesional llegó menos de un año después, aunque su aspiración mayor era otra: jugar algún día con la selección canadiense. En junio de 2017, con apenas 16 años, ese sueño se concretó cuando realizó el juramento de ciudadanía en el centro de Vancouver y, de inmediato, se integró al equipo del país para disputar la Copa de Oro. Farhan Devji, autor del libro “Alphonso Davies: A New Hope”, recordó una escena que marcó el proceso: “Fue la primera vez que él vio a su mamá llorar. Estaba aprendiendo [aspectos de] su historia justo cuando el mundo estaba aprendiendo la suya, y ahí fue cuando se abrieron mis ojos”.
En muchos sentidos, Davies y su familia reflejan una narrativa profundamente canadiense: abrazar la cultura y construir raíces. Fanático del hockey tanto como del fútbol, también se declara amante de la música y de los videojuegos, y durante la temporada baja suele coincidir con estrellas de la NHL en partidos de los Edmonton Oilers.
Todo desembocó en un momento particular en Moscú, en 2018. Con 17 años, todavía con un físico que no terminaba de definirse y con una sonrisa marcada por las pecas, el joven subió al estrado en el Congreso de la FIFA para defender, en nombre de sus posibilidades, el intento de que las naciones de Norteamérica ganaran la candidatura para organizar el Mundial de 2026. “Me llamo Alphonso Davies. Mis padres son de Liberia y huyeron de la guerra civil”, expresó entonces. “Fue una vida difícil, pero cuando tenía cinco años, un país llamado Canadá nos recibió, y los chicos del equipo de fútbol me hicieron sentir como en casa”.
En aquella intervención también dejó claro cuál era su objetivo deportivo: “Mi sueño es competir algún día en la Copa del Mundo. La gente de Norteamérica siempre me ha recibido y, si se me da la oportunidad, sé que también te recibirán a ti”.
Cuatro años atrás, en Qatar, Davies no solo alcanzó el sueño de jugar un Mundial: fue él quien anotó el primer gol de Canadá en la competencia masculina, poniendo a su equipo por delante temprano ante la Croacia que había sido finalista en 2018. Aunque aquel partido terminó en derrota y, como ocurrió en los seis encuentros que Canadá ha disputado en la historia del torneo, el resultado no acompañó, sí marcó el punto más alto de su trayectoria internacional.
Los últimos dos años, sin embargo, han estado atravesados por lesiones, polémicas y dificultades. En las temporadas 2024-25 y 2025-26, la irregularidad física golpeó con fuerza. La última vez que jugó con Canadá fue en marzo de 2025, cuando sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior durante el partido por el tercer lugar de la Liga de Naciones de CONCACAF contra Estados Unidos. El proceso de recuperación se extendió durante 221 días, en los que se perdió 39 partidos entre club y selección. Mientras tanto, el Bayern dejó claro que intentaría acciones legales tanto contra la federación canadiense como contra Marsch por el manejo del percance, aunque esas amenazas no trascendieron más allá de lo que se anunció.
Davies regresó en diciembre, pero en febrero volvió a quebrarse: sufrió una lesión en el músculo (fibra muscular). Dos semanas y media después, ya en la segunda mitad de su partido ante el Atalanta en Bérgamo, se incorporó desde el banquillo, pero apenas aguantó 25 minutos antes de que reapareciera un problema en el tendón de la corva. Tras algunas semanas más fuera, volvió otra vez para disputar otros 10 encuentros, hasta que una reaparición del mismo tipo de molestia en el duelo contra el PSG terminó por cerrar la temporada. En total, Davies ha acumulado más de 370 días sin competir en menos de 15 meses.
En declaraciones a periodistas en Montreal la semana pasada, el propio jugador habló de cómo vivió el temor respecto a su participación en el Mundial. “Tenía dudas en la cabeza, estaba triste”, afirmó. “De pasar de ser un chico de 17 años que fue a Rusia y llegar a este Mundial en nuestro país, y no poder participar… Entonces, por otro lado, sé lo fuerte que es mi cuerpo y lo fuerte que es el grupo de personas que me rodea, y que me empujarán a volver de la manera más segura posible”.
Si bien no estuvo en el campamento previo en Charlotte, Carolina del Norte, Davies sí se incorporó al plantel en Edmonton a comienzos de junio. Desde entonces, comenzó a sumarse gradualmente al grupo conforme avanza su recuperación bajo un esquema modificado con la ayuda de un preparador físico.
Con todo, el valor de mantenerlo cerca del plantel no es menor: entra en los 26 que componen la lista final. Si llega con salud, Davies es el gran factor diferencial de Canadá y además cumple el rol de capitán. Esa responsabilidad la asumió desde la Copa América 2024, cuando Canadá sorprendió al llegar a semifinales.
Su influencia, de todas formas, no se limita al rectángulo verde ni a la convocatoria. Davies es un caso singular dentro del fútbol canadiense: su estrella es probable que sea incluso mayor que la de quienes vendrán después. Quiere jugar el Mundial que ayudó a conseguir, pero ahora la realidad es una carrera contra el tiempo, incluso con su camiseta réplica volando de las tiendas.
En ese contexto, también dejó un mensaje pensado para el resto del plantel. “Les daré las palabras de aliento que necesitan”, añadió, con Stephen Eustaquio preparado para portar la cinta de capitán en su ausencia. “No hay mucho más que pueda decir para motivarlos. Que estén en el Mundial y puedan jugar frente al país y para el país es motivación suficiente”.