Debate en África por Bafana: ¿aplausos o “hate-watching” en el Mundial?
Siphiwe Tshabalala abrió el camino del 1-0 en el Mundial de 2010 marcando para Sudáfrica en casa y Peter Drury lo celebró con la frase “un gol para toda África”. Pero dieciséis años después, el debate sobre quiénes apoyan a Bafana Bafana volvió a encenderse: cuando el equipo sudafricano se midió con México en el Estadio Azteca y, después, también cuando enfrentó a la selección checa. En paralelo, el clima social dentro del país —marcado por episodios de violencia xenófoba— atraviesa la lectura de muchos aficionados sobre el respaldo al combinado dirigido por Hugo Broos.
El Mundial y las grietas del apoyo en redes
Sudáfrica mantiene rivalidades futbolísticas históricas con selecciones como Nigeria y Egipto, mientras que en los últimos años Ghana y Marruecos también han protagonizado duelos memorables ante Bafana Bafana. Sin embargo, para una parte del público —no para todos— el contexto político y social del país, especialmente la violencia xenófoba, hace más difícil ofrecer un respaldo pleno a la selección.
En redes sociales circularon publicaciones que, al menos en apariencia, mostraban a hinchas nigerianos apoyando a México en el 2-0 contra Sudáfrica. En los comentarios se mezclaron referencias a rivalidades clásicas del fútbol con una preocupación de fondo: la situación social sudafricana, en un ambiente de protestas contra migrantes.
Entre las voces más visibles que se pronunciaron a favor de que se respalde al rival de Sudáfrica apareció la presentadora y directiva mediática nigeriana Nana Aba Anamoah.
Antes del partido de Bafana Bafana ante Chequia en Atlanta, el jueves, Anamoah compartió en su cuenta de X —con 2,5 millones de seguidores— un mensaje directo: “Condenar la xenofobia no es política. Es la decencia básica de cualquier ser humano. La unidad comienza tratando a los humanos como seres humanos. Vamos, CHEQUIA”.
Su publicación llegaba como respuesta a un fragmento de conferencia de prensa del capitán Ronwen Williams. El jugador había expresado su deseo de que el fútbol sirviera como herramienta para la unión africana, aunque también pidió que la política quedara en manos de los políticos.
Por qué el tema social pesa en el fútbol
Un informe de Stats SA refleja el tamaño del fenómeno migratorio en Sudáfrica: en el periodo 2022-23, los inmigrantes representaban el 5,1% de la población, con más de 3 millones de personas viviendo en el país sobre un total de algo más de 60 millones. Del conjunto, el 63,6% procedía de naciones vecinas dentro de la región del África Austral.
El propio análisis sugiere que la cantidad de migrantes en Sudáfrica se ha multiplicado aproximadamente por cuatro en conjunto, y en proporción al tamaño de la población nacional el incremento rondaría el 150%.
El panorama económico y la desigualdad también alimentan el resentimiento: Sudáfrica registra una tasa de desempleo del 32,7% y, además, posee el coeficiente de Gini más alto del mundo, lo que la sitúa como la nación más desigual según mediciones basadas en la distribución acumulada del ingreso o la riqueza frente a la distribución acumulada de la población.
En este contexto, trabajadores migrantes —especialmente aquellos que no cuentan con la documentación necesaria para emplearse de manera regular— suelen ser explotados en trabajos de baja remuneración. La competencia por oportunidades escasas intensifica las tensiones en comunidades con menos recursos. En una investigación multisectorial realizada en Newcastle, en KwaZulu-Natal, durante 2026, se detectaron decenas de trabajadores sin papeles en fábricas textiles, con salarios de tan solo R50 (aproximadamente 3 dólares) por día.
La violencia xenófoba no es un episodio aislado: en 2008 se extendió por el país y el tema ha reaparecido de forma intermitente desde entonces. De acuerdo con Xenowatch, desde 1994 —año de la primera elección democrática de Sudáfrica tras el fin del apartheid— se registraron 1.321 incidentes xenófobos que dejaron 698 fallecidos y 128.858 desplazados, con datos hasta el 21 de junio.
- Los despidos y expulsiones se han incrementado: según el Departamento de Asuntos Internos de Sudáfrica, las deportaciones subieron un 46% de forma acumulada en los dos últimos ejercicios fiscales.
- En ese periodo se contabilizaron 109.344 casos entre el 1 de abril de 2024 y el 31 de marzo de 2026.
- El departamento informó además que tramitó la repatriación de 586 nigerianos hallados en Sudáfrica de manera irregular, y que todos recibieron Documentos de Viaje de Emergencia por parte de la Alta Comisión de Nigeria.
Ubuntu, mensajes cruzados y el debate en la diáspora
El choque entre el fútbol y el clima social también se refleja en el discurso de quienes opinan sobre el Mundial. Colin Udoh, especialista en deporte nigeriano, resumió la situación con una lectura clara: “Que algunos ciudadanos africanos se vuelvan contra Bafana Bafana es, obviamente, una consecuencia de la xenofobia. Normalmente hago bromas a Bafana solo por diversión, pero aun así los apoyo cuando se enfrentan a equipos que no son africanos”.
Y añadió una reflexión sobre el concepto de Ubuntu, el cual conecta a las personas con su comunidad: “Sin embargo, estos problemas xenófobos hacen que sea difícil practicar Ubuntu cuando la gente está siendo agredida con violencia”.
Ubuntu tiene raíces en los pueblos de habla bantú del África subsahariana, incluyendo comunidades isiZulu e isiXhosa en Sudáfrica. La idea subraya la interconexión entre los individuos y la sociedad, y suele expresarse con la máxima “yo soy porque nosotros somos”.
La noción también se ha usado en el deporte en Estados Unidos: Doc Rivers aplicó enseñanzas sobre Ubuntu para construir una cultura de equipo sana en los Boston Celtics rumbo al título de la NBA de 2008. Para ello, se apoyó en el conocimiento del entrenador Thierry Kita Matungulu, con base en Sudáfrica, para trasladar esos principios a la práctica del baloncesto.
En el mundo del deporte, Ubuntu suele asociarse con Sudáfrica, pero en las últimas dos décadas el país también ha acaparado titulares por razones opuestas: violencia xenófoba extendida contra comunidades migrantes de otras naciones africanas, en un marco de desigualdad y problemas con la inmigración irregular.
El impacto no recae solo en migrantes. El central de Bafana Bafana Ime Okon, por ejemplo, ha recibido insultos en redes desde que recibió su convocatoria a la selección por el hecho de que su padre fallecido era nigeriano. Aun así, Okon nació y creció en Sudáfrica, y su madre es sudafricana.
La historia del fútbol sudafricano está profundamente unida al contexto político del país. En 1969 se creó la Federación de la Liga Profesional No Racial (FPL) y en 1978 la Liga Nacional Profesional de Fútbol (NPSL), desafiando el sistema del apartheid. No obstante, tras la llegada de la democracia en 1994, los equipos profesionales y los jugadores sudafricanos rara vez han hecho pronunciamientos políticos.
Si bien la Premier League mostró respaldo a futbolistas que abrazaron el movimiento Black Lives Matter tras la muerte de George Floyd en 2020, el entorno del fútbol sudafricano tuvo poca o nula participación formal pese a que el deporte y la principal liga del país —la Premier Soccer League— se disputan mayoritariamente en una comunidad negra.
En ese mismo tono, muchos equipos y futbolistas profesionales han dicho poco sobre la xenofobia. Hubo excepciones destacadas: la petición de Williams para que África se uniera podría leerse como una condena a la xenofobia, aunque el jugador trató el tema como respuesta a una polémica por una cita falsa que insinuaba que cuestionaba a los aficionados africanos por no apoyar al equipo.
Si Williams habría abierto el debate de no haber recibido críticas por palabras que nunca dijo es una incógnita, pero sí existen intervenciones de otros actores del juego. En 2015, el asistente de Bafana Bafana Helman Mkhalele se asoció con el entonces entrenador interino de Zimbabue, Kaitano Tembo, para hablar contra la xenofobia frente a aficionados en la Universidad de Rhodes, en Eastern Cape.
Ambos son figuras del fútbol sudafricano por sus etapas en la Premier Soccer League, aunque ninguno ocupaba todavía sus cargos actuales en ese momento.
Con millones de migrantes de otros países africanos que convierten Sudáfrica en su primer o segundo hogar, las relaciones con el país dentro de esas comunidades se mantienen complejas. Algunos conservan un afecto enorme hacia la nación que se volvió su refugio, pese a las dificultades.
Además, por ser una de las economías más grandes del continente, Sudáfrica también ejerce una influencia cultural importante sobre vecinos. Namibia es un ejemplo: estuvo bajo ocupación sudafricana durante el apartheid y solo alcanzó independencia plena en 1990.
Nandaemua “Sonny” Maharero, quien logró que la leyenda del fútbol femenino de Namibia, Zenatha Coleman, diera su gran salto a Europa como agente, y que además es analista respetado del balompié, señaló que muchos namibios sienten que incluso con independencia, Sudáfrica y ellos están ligados “de manera inextricable”.
Maharero anunció que apoyará a Bafana y lo expresó así: “Apoyo a todas las selecciones africanas. Bafana está más cerca de casa, así que es una apuesta segura: apoyaré a Bafana hasta el final”.
Y agregó: “La influencia sudafricana en Namibia es enorme, sobre todo en lo social: música, deporte o moda. Dudo que [los namibios] estén divididos”.
Un aficionado sudafricano residente en la República Democrática del Congo explicó que solo sentiría incomodidad al apoyar a Bafana Bafana si se enfrentaran a Les Léopards. Fuera de ese escenario, no dudaría.
Sin embargo, reconoció que muchas personas de su comunidad mantienen emociones complicadas al respaldar al equipo, “por ninguna otra razón que las protestas en curso [de grupos anti-migrantes]” en Sudáfrica.
Desde Gabón, un hincha que vive fuera del país señaló que no alberga mala intención hacia Bafana y que no participará en un “hate-watch” contra el cuadro. Dijo apoyar la unidad africana, pero criticó lo que considera confusión compartida: “No entiendo la confusión colectiva desde [el lado de Sudáfrica]”.
Continuó: “Seamos honestos. La xenofobia hacia compañeros africanos es una locura y es repugnante. Digo que no apoyo el hate-watch porque creo que todos necesitamos mirar y aprender historia para comprender la conducta de cada uno”.
De cara al cruce contra Chequia, las respuestas a conversaciones virales en X quedaron divididas. Un usuario que mostraba la bandera de Namibia junto a su nombre dijo que “apoyaría a mi vecino”. Otro usuario, que aseguró que apoyó a México en el partido inicial, opinó: “La solidaridad pan-africana es importante, pero la solidaridad se construye sobre el respeto mutuo, no sobre el derecho adquirido”.
El próximo partido y la tensión que no se apaga
Cuando Bafana Bafana enfrente a Corea del Sur el miércoles en Guadalupe, con el inicio programado para las 3 a.m. del jueves para quienes miren el encuentro desde el Horario de África Central, millones de seguidores seguirán con el equipo desde distintas partes del continente.
Será un duelo crucial para el conjunto de Hugo Broos: la derrota ante México y el empate frente a Chequia los dejaron contra las cuerdas, aunque todavía existe la esperanza de lograr por primera vez el pase a la fase eliminatoria.
Aun así, la historia reciente deja una señal inquietante: al hablar de apoyar a Sudáfrica, tanto el continente como la diáspora podrían no estar cantando con una sola voz unificada.