Inglaterra y Ghana empatan 0-0: dudas para el Mundial tras otro partido sin gol
FOXBOROUGH, Massachusetts — Inglaterra empató 0-0 con Ghana el martes, en el segundo compromiso de la fase de grupos del Mundial. Los ingleses dominaron la posesión, pero se toparon con un rival muy sólido defensivamente y tuvieron que esperar hasta el minuto 57 para intentar inquietar con un disparo a portería.
Key takeaways
- Inglaterra y Ghana igualaron 0-0 en Foxborough en el segundo partido de la fase de grupos para ambos equipos.
- Los ingleses controlaron el balón, aunque solo lograron un remate a puerta recién en el minuto 57.
- El técnico Thomas Tuchel realizó cambios de gran volumen tras el 4-2 a Croacia: entraron O’Reilly, Bukayo Saka, Eberechi Eze, Morgan Rogers y Marcus Rashford.
- Harry Kane pasó gran parte del encuentro sin recibir el balón en buenas condiciones y su primer disparo “con intención” llegó cerca del final.
- Ghana encadenó otra actuación muy conservadora: en el primer tiempo (más añadido) no registró ni un solo tiro.
- El punto deja a Ghana con opciones para cerrar el Grupo L con Croacia el sábado, manteniendo el plan de aguantar y buscar oportunidades puntuales.
Cambios de Tuchel y frustración para Inglaterra
Inglaterra llegó al partido tras la victoria 4-2 sobre Croacia en Dallas, pero esta vez el entrenador Thomas Tuchel apostó por una renovación importante. Marc Guéhi y Djed Spence ocuparon los lugares de John Stones y Nico O’Reilly desde el arranque, y luego el técnico siguió moviendo el banco en busca de un gol que destrabara el encuentro.
Con el control del juego en su poder, los ingleses chocaron contra un bloque defensivo bien plantado. Solo cuando avanzó el partido empezaron a acercarse con más peligro: el conjunto esperó hasta el 57’ para que llegara un intento a puerta. Antes de eso, el panorama ofensivo se volvió frustrante, y el gol no terminó de aparecer.
En el tramo final, O’Reilly estuvo cerca: primero estrelló un balón en el poste. Más tarde, Harry Kane remató el rebote, pero el intento se fue por encima, manteniendo el 0-0. A pesar del empate, Inglaterra siguió dependiendo de su situación en la tabla: se mantuvo en la primera posición con cuatro puntos, aunque con Ghana muy cerca por diferencia de goles.
Ghana, por su parte, ofreció pocas señales de ambición: acumuló apenas dos disparos en los 90 minutos. Sin embargo, el resultado puede ser clave de cara al cierre del grupo, porque los “Black Stars” afrontarán un último partido complicado contra Croacia el sábado, con el objetivo de terminar el Grupo L.
Harry Kane, aislado y sin el balón que necesita
El problema de Inglaterra se notó especialmente en el área de influencia de Harry Kane. Al cumplirse 35 minutos, solo dos jugadores tenían menos contactos con el balón que el delantero: el portero ghanés Benjamin Asare y Antoine Semenyo.
Semenyo empezó a generar más roces y a complicar a Inglaterra, pero Kane quedó desconectado. Su participación se vio limitada porque no recibió balones en condiciones favorables en los pies y tampoco encontró los espacios para bajar y participar más en la salida, algo que sí había funcionado en el 4-2 ante Croacia.
La primera ocasión “seria” de Kane llegó recién en el 85’. El cabezazo de O’Reilly pegó en el travesaño, y Kane desperdició el siguiente intento enviándolo por encima. La imagen reflejó el déficit de Inglaterra en el mediocampo: faltó ese punto extra de creatividad y también apoyo cercano al nueve para darle más libertad y un toque útil en zona ofensiva.
Inglaterra no repite el impulso tras el descanso
En la previa se habló del discurso de medio tiempo de Thomas Tuchel tras el partido anterior con Croacia. En ese caso, el equipo se fue al descanso con el marcador 2-2, mostrando problemas defensivos y falta de profundidad en ataque. El ajuste permitió que Inglaterra saliera con más agresividad, elevando la línea defensiva y acelerando el ritmo.
Esa lectura había sido decisiva: llegó el impulso ofensivo, se anotaron dos goles y el equipo cerró el partido de buena forma, marcando el estándar para el resto del torneo. No obstante, esa misma energía no se trasladó al encuentro contra Ghana en Boston.
Tras el descanso, Inglaterra no mostró un cambio equivalente: no apareció la urgencia necesaria ni la libertad ofensiva para romper el orden del rival. Tuchel deberá sacar conclusiones, especialmente tras recordar el lunes que, como parte del trabajo del entrenador, está decidir cuándo intervenir y cuándo dejar que los futbolistas encuentren su camino. En este caso, cualquiera haya sido la estrategia, el impacto no alcanzó para desbloquear el plan defensivo de Ghana.
Los cambios de Tuchel no terminan de inclinar la balanza
Tuchel no siempre puede resolverlo desde el banquillo, y tampoco se le puede exigir lo mismo en cada partido. Aun así, se le reconoce como una mejora respecto a Gareth Southgate, en gran parte por la valentía que suele mostrar con decisiones en momentos clave. Esa “intuición” que describió antes del duelo le había salido bien en Dallas.
Esta vez, sin embargo, no logró el golpe definitivo desde el costado. El entrenador esperó hasta el minuto 66 para introducir a Nico O’Reilly y Bukayo Saka. Los cambios iniciales —Marc Guehi y Djed Spence por John Stones y O’Reilly— tenían sentido tras el desorden defensivo mostrado contra Croacia, aunque pudieron restarle fluidez al juego de posesión.
Saka llegó a exigir una buena respuesta del portero Benjamin Asare, y O’Reilly volvió a aparecer con el remate que pegó en el travesaño. Después del segundo descanso por hidratación entraron Eberechi Eze y Morgan Rogers. Marcus Rashford, pese a haber tenido un cameo goleador destacado ante Croacia, recibió solo siete minutos desde el banco.
Con todo, el empate dejó más preguntas que certezas. Entre ellas, la continuidad de Anthony Gordon como pieza en el once, tema que volvió a estar en el debate tras el desarrollo del partido.
Ghana mantiene su línea: cero tiros y un plan que funciona
Ghana volvió a repetir su guion. En la primera mitad, con los minutos de añadido incluidos, el equipo no registró ni un solo tiro al arco. La historia se mantuvo incluso cuando cambió la formación respecto del debut, ya que el planteamiento varió en relación con el 1-0 sobre Panamá con el que abrieron el Mundial.
El rendimiento ofensivo fue prácticamente el mismo: prácticamente nada. Además, la posesión también fue limitada; los números reflejaron esa apuesta conservadora, con un 36% ante Panamá y un 22% contra Inglaterra.
La lógica del planteamiento es clara: no se trata de un grupo de alto nivel generacional, y a eso se suma que el seleccionador Carlos Queiroz lleva poco tiempo al mando, apenas 71 días. El margen para construir un sistema completo es corto, así que el equipo se concentra en conceptos básicos, de los que saca ventaja.
La idea es sencilla: mantenerse firme, cerrar el centro del campo, apretar para que el rival pierda claridad y esperar para intentar algo al contraataque o en jugadas a balón parado. No hace falta “ganarle” el partido desde el juego: basta con jugar con probabilidades.
Ese enfoque ya le había servido a Ghana contra Panamá, donde logró tres puntos improbables con un gol tardío de Caleb Yirenkyi. Contra Inglaterra resistió el asedio y, aunque recibió el empuje constante, cedió pocas ocasiones de verdadero peligro. A la vez, también estuvo cerca de sorprender en transiciones. Es un modelo de trabajo, de oficio, y otra vez dio resultados.
El “síndrome del segundo partido” vuelve a golpear a Inglaterra
Inglaterra había mejorado su historial en el arranque del torneo: con Southgate ganó los cuatro primeros partidos de esa etapa y con Tuchel extendió el buen momento al vencer a Croacia la semana anterior. Sin embargo, reaparece un patrón que se conoce como “síndrome del segundo partido”.
En los últimos compromisos del medio de la fase de grupos, el equipo terminó empatando sus tres encuentros más recientes. Ahora la cifra subió a cuatro: Declan Rice había comentado en la previa que Kane habló al plantel sobre la cuestión antes del duelo, advirtiendo sobre la posibilidad de que se bajen los estándares. Quedó la advertencia abierta sobre si el problema era físico, táctico o psicológico, pero lo cierto es que en Foxborough el rendimiento se cayó.
La parte positiva para Inglaterra es que ese bache no les ha impedido avanzar en torneos previos: en las tres campañas anteriores llegaron a la cima del grupo. El próximo desafío será ante Panamá, donde parten como favoritos claros para ganar y asegurar el primer puesto. Aun así, el patrón decepcionante sigue presente.
La afición ghanesa celebra el empate como una victoria con rock en el estadio
Quince minutos después de que los equipos abandonaran el campo, la mayoría de la hinchada inglesa ya se había ido. Los seguidores de Ghana, en cambio, parecían no tener prisa: se quedaron como si el día de partido se acabara tarde y pidieran al DJ una canción más.
La reacción tiene explicación deportiva. El empate dejó a Ghana con cuatro puntos. Aunque el último partido contra Croacia será difícil, cuatro unidades suelen bastar para avanzar a la fase eliminatoria. Para un combinado ubicado en el puesto 73 del ranking mundial y que despidió a su entrenador en abril —con Queiroz en el cargo menos de dos meses y medio—, salir del grupo, e incluso terminar segundo si empata con Croacia, ya puede considerarse un logro.
Por eso llegó la fiesta. En Foxborough, el DJ del estadio hizo vibrar a la grada con temas de Bruce Springsteen y Bon Jovi, con guiños a la rivalidad cultural que enfrenta New Jersey con Boston en el rock (salvo excepciones como Dropkick Murphys). El ánimo continuó incluso cuando intentó bajar el ritmo con canciones de John Denver.
La celebración se extendió incluso cuando la música se apagó y las pantallas gigantes comenzaron a mostrar anuncios de patrocinadores del Mundial. Pero, en realidad, el sonido no se había ido: permaneció en la cabeza de los aficionados de las “Black Stars”. Y, según el contexto, era una alegría bien merecida.