EE. UU. rompe moldes y vence a Bosnia; ilusiona con el Mundial 2026
SANTA CLARA, California— El duelo de dieciseisavos de final del Mundial 2026, correspondiente a la ronda de 32, dejó al seleccionado masculino de Estados Unidos viviendo una postal poco habitual: jugar como local, con su gente empujando y como favorito para avanzar, por primera vez en la historia del programa.
El conjunto estadounidense aprovechó el escenario, pero lo hizo de una manera inesperada. Estados Unidos venció 2-0 a Bosnia y Herzegovina con anotaciones de Folarin Balogun y Malik Tillman, aunque el partido cambió de rumbo cuando Balogun fue expulsado y el equipo tuvo que resistir los últimos 26 minutos con un hombre menos.
El encuentro mostró dos versiones claras del USMNT y, sobre todo, su capacidad para gestionar retos muy distintos. En la primera mitad, la presión de Estados Unidos se impuso: el equipo se colocó con iniciativa, se mantuvo cerca del área rival y convirtió oportunidades que nacieron de medias chances. Ese es el tipo de plan que impulsa el entrenador Mauricio Pochettino, y el gol de Balogun en el minuto 45 pareció encaminar el partido hacia un control sólido mientras avanzaba el segundo tiempo.
Sin embargo, la tarjeta roja de Balogun alteró por completo el guion. A partir de ahí, el equipo recurrió a una defensa dura y ordenada, una seña de identidad del seleccionado durante décadas. Bosnia insistió buscando el empate y el conjunto local atravesó algunos tramos de nervios, pero sostuvo el tipo de respuestas que necesitaba en cada momento.
Luego apareció la versión más letal: Estados Unidos no se replegó por completo pese a jugar con 10, sino que eligió momentos para salir, ganar espacio y generar peligro sobre la portería bosnia. En el minuto 82, un tiro libre de Tillman estalló la grada y terminó de darle oxígeno al USMNT, que encontró el golpe justo para encaminar el triunfo.
“Creo que en los primeros partidos lo hicimos bien ahogando a los rivales cuando tocaba presionar”, explicó el zaguero Chris Richards. “Y hoy también mostramos otro aspecto: a veces está bien retroceder un poco, elegir el instante y actuar. Por eso creo que podemos competir contra diferentes formaciones, con estilos distintos, y seguir siendo exitosos”.
Las expectativas pueden pesar demasiado si un equipo no está acostumbrado a cargar con esa presión. Bosnia, con un estilo de defensa duro y bien organizado, llegó a desacomodar a varios jugadores estadounidenses en ciertos pasajes, pero aun así el grupo confirmó que sabe mantener paciencia y ceñirse al plan. Cuando el partido se volvió más complicado, supo adaptarse de forma notable. Ese conjunto de factores permitió lograr un hito poco común: apenas el segundo triunfo en fase eliminatoria en la historia del programa.
El triunfo también tuvo un sabor agridulce. Contar con un delantero como Balogun, capaz de soportar el desgaste y el trato duro que le aplican los defensores rivales y aun así transformar una ocasión decisiva, era una fortaleza enorme para el USMNT. Eso quedó reflejado justo antes del descanso: un pase filtrado desviado por Tillman encontró los pies del atacante, que acomodó el balón para introducir el disparo entre las piernas del arquero bosnio Nikola Vasilj y mandarlo al fondo de la red.
La expulsión de Balogun, no obstante, fue un golpe grande para el conjunto estadounidense. Su tanto mostró, además, lo eficiente que ha sido el delantero en este Mundial: marcó su tercer gol del torneo con una relación de goles esperados (xG) de apenas 1.3. Si en el Mundial de 2022 la falta de un nueve de nivel alto limitó al equipo, en esta edición se ha beneficiado de tener a un futbolista que está marcando diferencias.
Ahora, Pochettino y compañía deberán encarar la ronda de 16 sin él. Richards, de todas formas, se mostró convencido de que la ausencia del delantero del AS Monaco no romperá el funcionamiento.
“Yo creo que nos hará más fuertes”, dijo Richards. “Uno cae y el siguiente responde. Siento que la misma pregunta se hizo cuando Christian [Pulisic] se lesionó y el siguiente dio un paso adelante. Somos un equipo. Somos más que un jugador, más que 11. Quien entró hoy también hizo su trabajo. Estoy muy contento por el resultado, muy feliz por todo el entorno de la federación, y ojalá podamos escribir más historia en la siguiente ronda”.
Estados Unidos había arrancado con fuerza en cada uno de sus partidos de fase de grupos, pero esta vez no hubo un gol temprano que encendiera de inmediato al estadio. El planteamiento quedó definido desde el inicio: Bosnia se ubicó profundo, cedió la posesión al rival y buscó impedir que el local encontrara espacios por los costados o detrás de la línea defensiva. También hubo fricción física, algo que con frecuencia terminó frustrando a los anfitriones.
Eso no significó, sin embargo, que el USMNT no generara ocasiones. En el minuto 18, Antonee Robinson estuvo muy cerca de marcar tras una desviación fortuita: Vasilj le sacó el envío de Weston McKennie, el rebote impactó en la cabeza del lateral y el balón se fue por encima del travesaño. Con todo, gran parte del tiempo la defensa bosnia, áspera y compacta, alcanzó para que los pases quedaran por poco fuera de destino.
Todo esto era esperable. La verdadera pregunta era si Estados Unidos podría sostener el plan. ¿Podría tener calma? A medida que avanzó la primera mitad, la respuesta fue afirmativa. La presión quizá no tuvo el mismo dominio que en algunos tramos del grupo, pero funcionó con otro matiz: fue subiendo poco a poco el nivel de exigencia sobre Bosnia.
Balogun creyó haber abierto el marcador en el minuto 32, pero su anotación aparente fue anulada por fuera de juego. El hecho de que la jugada naciera de un balón recuperado gracias a la presión del USMNT dejó claro que, cada vez que ganaban un duelo, el campo se inclinaba a favor del equipo estadounidense.
El gol también fue un ejemplo de Estados Unidos ganando batallas puntuales. Un pase largo bosnio, dirigido hacia delante, fue orientado por Tim Ream para Tyler Adams. El toque inteligente del mediocampista dejó a Tillman con espacio. El servicio de Adams llevaba algo de “magia”: fue desviado dos veces antes de llegar a Balogun, que supo aprovechar la secuencia afortunada.
Después, el equipo administró el partido con varias herramientas. Primero estuvo la estrategia típica de manejar una ventaja 1-0. Luego llegó una defensa más de “dientes apretados” tras la expulsión de Balogun. Y por último, el golpe definitivo: el tanto que terminó transformándose en una ventaja prácticamente inalcanzable.
Que fuera Tillman quien firmara el segundo tanto fue un premio para un futbolista que ha hecho mucho trabajo “sucio” en Estados Unidos, sin dejar de sumar también en ataque.
Tillman sigue siendo de los más discretos del plantel. En la conferencia previa al partido apenas se le escuchó, pero su fútbol continúa hablando por él. Además, quedó en una categoría especial: su gol desde un tiro libre directo fue apenas el segundo en la historia del USMNT en Mundiales. El anterior databa de 1994, la última vez que Estados Unidos organizó el torneo masculino.
Al preguntarle si podía imaginar algo así el año pasado, Tillman respondió: “Creo que incluso ayer diría que no, pero ahora sí he estado soñando con este partido. He estado soñando con quizá cobrar un tiro libre y marcar un tiro libre”.
Que el USMNT pueda adaptarse a tantos problemas tácticos, y manejar dificultades muy distintas dentro del mismo partido, augura buenas señales para el futuro. Medirse con Bélgica en la ronda de 16 no será sencillo, pero el resultado deja un impulso de confianza que puede servir para superar cualquier obstáculo.
Estados Unidos nunca ha ganado dos partidos de eliminación directa en un mismo Mundial. Ese será el siguiente objetivo que intentará alcanzar.