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World-cup

Empate sin goles en Houston desata la fiesta mundial de Cabo Verde

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
27 junio 2026 7 min de lectura

Houston volvió a ser escenario de una de esas noches que el fútbol convierte en leyenda: un empate sin goles entre selecciones situadas entre los puestos 59 y 64 del ranking mundial de la FIFA bastó para desatar celebraciones que se extendieron desde el NRG Stadium, con fiesta y tambores en las inmediaciones, hasta lugares tan lejanos como Massachusetts, Rotterdam y una pequeña nación insular del oeste africano.

La razón del estallido fue Cabo Verde, que este viernes logró convertirse en la nación más pequeña en alcanzar los octavos de final de un Mundial. El 0-0 ante Arabia Saudita les permitió asegurarse el segundo puesto del Grupo H, por encima de Uruguay y de los propios saudíes. El camino venía cargado de relatos: el empate sin goles frente a España ya había puesto a la portería del combinado isleño bajo los focos, con Vozinha —de 40 años— convertido en sensación nocturna tras aquel resultado, y ahora la historia promete continuar con un cruce eliminatorio frente a Lionel Messi y Argentina.

Tras el partido, Vozinha dejó claro lo que significó para él el logro: “No creo que ninguno de nosotros soñara con esto. Pero también sabemos que tenemos mucha calidad. Clasificar hoy a la siguiente ronda es algo extremadamente gratificante. Para cualquier jugador es un sueño medirse a Argentina y a Messi”.

Cuando el encuentro terminó, los futbolistas de Cabo Verde se reunieron alrededor de un teléfono para confirmar que España derrotaba 1-0 a Uruguay. Deroy Duarte describió ese instante con emoción contenida: “Me daban ganas de llorar. Fue tan intenso. Todos estábamos esperando, rogando y con la esperanza de que el resultado fuera el que necesitábamos. Fue un momento muy especial; algo que nunca había sentido sobre el terreno. Y espero que podamos vivir una sensación parecida en el próximo juego”.

Un triunfo de la etiqueta “underdog”

Con una población similar a la de Fresno, en California (alrededor de 530.000 habitantes), Cabo Verde encarna el “underdog” dentro del “underdog”. Su plantilla de 26 jugadores estuvo vinculada el año pasado a 26 clubes distintos repartidos en 14 países. Siete de ellos jugaron en Portugal, un dato lógico si se recuerda que el país fue colonia portuguesa hasta 1975 y que el idioma oficial sigue siendo el portugués.

En lo que respecta a minutos totales disputados en el Mundial por esos jugadores, Cabo Verde acumuló 2.970 minutos, pero apenas 256 fueron registrados por futbolistas que militan en clubes ubicados dentro del top 100 mundial: 166 corresponden al lateral izquierdo Sidny Cabral (Benfica) y 90 al extremo Willy Semedo (Omonia Nicosia).

Vozinha, protagonista del arco, estaba como agente libre después de actuar la temporada previa en la segunda división portuguesa. Duarte, figura del duelo del viernes, defiende los colores del Ludogorets Razgrad en Bulgaria. Entre los demás nombres que marcaron el recorrido, aparecen Diney en Emiratos Árabes con Al Bataeh, Pico en Irlanda con Shamrock Rovers, Ryan Mendes en Turquía con Idgir, Jamiro Monteiro en Países Bajos con PEC Zwolle y Hélio Varela en Israel con Maccabi Tel Aviv.

Cabo Verde obtuvo su independencia de Portugal en 1975 y no se integró a la FIFA hasta 1986. Aun así, el nivel de su selección nacional mejoró de forma constante durante gran parte de los últimos 20 años. Aunque varios integrantes de la lista no nacieron en el país, la misma aventura deportiva también se vive con orgullo desde la diáspora.

Vozinha resumió ese sentimiento: “Queremos mucho a nuestra nación. Tenemos una gran pasión. Crecimos enfrentando muchas dificultades. Nuestros padres y abuelos sacrificaron muchísimo para que pudiéramos educarnos, y aprendimos a valorar las cosas. Creo que hemos demostrado la resiliencia del pueblo caboverdiano”.

Duarte añadió: “También hay caboverdianos fuera del país, claro. Pero somos una nación pequeña, con poca población, aunque tenemos un corazón enorme”.

Los “Dragones Azules” avanzaron con empates en tres partidos consecutivos, aunque cada uno tuvo un matiz diferente. El 0-0 con España fue una prueba de temple: los españoles intentaron 27 remates, Cabo Verde bloqueó ocho y Vozinha detuvo otros siete. También apareció el palo en una acción de Ferran Torres cerca del final del primer tiempo. Además, fue el único disparo de España con un valor superior a 0,2 en xG. Cabo Verde mantuvo su zona sin conceder faltas innecesarias y sostuvo el resultado histórico.

El 2-2 frente a Uruguay, en cambio, se pareció a un examen de resistencia. Cabo Verde se adelantó temprano, pero cuando Maxi Araújo igualó, la lectura corporal del equipo cayó. Parecía inevitable que terminarían cediendo otro tanto antes del descanso y, efectivamente, ocurrió justo antes del final de la primera parte. Sin embargo, el silbato del entretiempo les dio aire y el equipo reaccionó: empató con un gol de Helio Varela en el minuto 61, producto de una transición rápida. En esa mitad, Cabo Verde ejecutó 10 tiros (0,83 de xG) y dejó en solo seis los permitidos por el rival (0,41). Con ese panorama, todo indicaba que el ganador podía ser Cabo Verde.

El 0-0 definitivo contra Arabia Saudita fue un desafío a los nervios. Cuando España se puso por delante sobre Uruguay en los instantes finales del primer tiempo, el marcador se informó dentro del estadio, situando a Cabo Verde en la segunda plaza del Grupo H. Desde ahí, Arabia Saudita encadenó amenazas. Si lograban marcar, se habrían quedado con el segundo puesto, pero Cabo Verde no se descompuso: resistió hasta el descanso y, en el segundo tiempo, ofreció una actuación notable, rozando el gol en varias contras tardías. Arabia Saudita no mostró la urgencia que exigía la situación, aunque Abdullah Al Hamddan sí colocó un remate sólido a puerta en el segundo minuto de descuento. Aun así, el empate se sostuvo y Cabo Verde avanzó.

Después del partido, Vozinha insistió en que el objetivo nunca fue solo aguantar: “No vinimos aquí únicamente a defender un empate. En la segunda parte, desde que volvimos al campo, intentamos ganar. Sabíamos que no iba a ser sencillo porque Arabia Saudita también tiene mucha calidad. Hicimos de todo para marcar, pero no pudimos”.

De todas formas, el equipo sostuvo la calma.

El Mundial ampliado y la magia que habilita

Se puede discutir con dureza por qué la FIFA decidió elevar el Mundial de 32 a 48 selecciones. Desde el punto de vista económico, la expansión se ha visto como una operación difícil de cuestionar. Pero ese es el tipo de intercambio que la FIFA suele imponer: se vuelve más ambiciosa en la búsqueda de ingresos y, al mismo tiempo, ofrece compartir el torneo con más países. En el proceso, el público recibe una sucesión constante de rostros nuevos y relatos que descubrir. Y, aunque se critique a la FIFA, el juego en sí mismo no termina siendo destruido.

La ampliación también parecía hecha para un país como Cabo Verde, que lleva un buen tiempo rondando la élite del fútbol africano. En su camino clasificatorio, fueron segundos en su grupo detrás de Camerún en la fase previa del Mundial de 2010, repitieron el segundo puesto frente a Túnez en la clasificación de 2014 y volvieron a ser segundos detrás de Nigeria en 2022.

Además, llegaron a los cuartos de final de la Copa Africana de Naciones en tres ocasiones durante los últimos 13 años. África tuvo cinco plazas para repartir en el Mundial de 32 equipos, pero cuando se amplió el torneo, casi se duplicó el número de cupos: pasaron a ser nueve. Es cierto que Cabo Verde fue tan sólido en el camino clasificatorio (23 puntos en 10 partidos) que quizá podría haber logrado la clasificación incluso con menos plazas. Aun así, la ampliación abrió puertas para selecciones como las de Curaçao y Jordania, que también construyeron momentos memorables. Y, sobre todo, inspiraron a otros.

Vozinha habló de la trascendencia más allá del resultado: “Todo lo que está pasando es muy gratificante. Estamos aquí para crear recuerdos y también referentes para la generación más joven. Quién sabe qué sucederá después: quizá haya modelos caboverdianos, futbolistas de Cabo Verde que los niños puedan mirar y decirse: ‘Algún día quiero ser como Stopira, como Ryan Mendes, o como otros jugadores de Cabo Verde’. Eso es increíblemente valioso”.

¿Bajan las consecuencias en muchos encuentros de fase de grupos por permitir la participación de más equipos? Sí. ¿Se siente menos riesgo cuando 32 de 48 avanzan a la instancia eliminatoria? También. Pero, aunque el contexto cambie, ahora el mundo ya sabe de Cabo Verde. También conoce a Curaçao: incluso el orgullo por un 0-0 ante Ecuador dejó imágenes impactantes, con periodistas en la zona de prensa golpeando la mesa al final y gritando “¡Curaçao!, ¡Curaçao!, ¡la nación más pequeña del mundo!”. Y la audiencia global también se ha acercado al Congo Democrático más allá de conflictos o epidemias. Este tipo de torneo conecta al planeta y lo hace sentirse más orgulloso. Recuerda que, en todas partes, la gente mira el fútbol por las mismas razones.

Duarte agregó que el apoyo también fue un factor recurrente: “En los otros partidos, contra Uruguay y España, vimos que recibimos mucho respaldo de gente de distintos países. Eso es lo que trae el fútbol: acerca a las personas. Y además es algo muy caboverdiano: nos gusta recibir a la gente, nos gusta tratarlos como si fueran de los nuestros. Eso es típico de Cabo Verde, y nos llena de orgullo”.

Las potencias suelen llevarse el título del Mundial, pero los equipos pequeños lo definen con su forma de competir. Francia, España, Inglaterra o Argentina probablemente se alzarán con el trofeo, pero hasta ahora las celebraciones de Ecuador, del Congo Democrático y, por supuesto, de Cabo Verde han marcado el rumbo. El recorrido del equipo probablemente termine en los pies de Messi y Argentina la semana próxima, aunque nunca se sabe.

Duarte cerró con una idea que resume la ambición del grupo: “Es evidente que estamos viviendo un momento especial, un partido especial. Pero el balón es redondo. Se vio cuando jugamos contra España y contra Uruguay: empatamos. Entonces, ¿por qué no? La alegría que llegó fue algo que no había sentido antes sobre el césped. Ojalá pueda volver a sentirlo contra Argentina”.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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