La eliminación de Estados Unidos en el Mundial 2026 dejó una sensación de oportunidad desperdiciada. El 6 de julio, en el Lumen Field de Seattle y ante un estadio teñido de rojo, blanco y azul, la selección masculina cayó por 4-1 frente a Bélgica en octavos de final, un desenlace que apagó de golpe la ilusión generada durante el torneo.
El equipo estadounidense había alternado actuaciones de gran nivel con partidos de notable resistencia competitiva antes de medirse con Bélgica. Sin embargo, no logró competir en su última presentación. El resultado repitió el techo alcanzado en los Mundiales de Qatar 2022, Brasil 2014 y Sudáfrica 2010: los octavos. En sus cinco últimas participaciones mundialistas, solo mejoró lo ocurrido en 2018, edición a la que ni siquiera consiguió clasificarse.
Un cierre que cambió el clima
- Estados Unidos fue construyendo impulso durante las primeras semanas del Mundial como anfitrión, con una creciente atención del público y buenos rendimientos deportivos.
- La expulsión de Folarin Balogun ante Bosnia-Herzegovina y la posterior controversia por su sanción erosionaron parte del respaldo neutral que había reunido el equipo.
- La derrota por tres goles contra Bélgica cortó la posibilidad de jugar los cuartos de final frente a España, un cruce en el que la presión habría recaído completamente sobre el rival europeo.
- Doce semanas después del torneo, dentro de la federación prevalece una mezcla de decepción por no haber superado los octavos y entusiasmo por el próximo ciclo.
La valoración interna no es unánime. La campaña no es considerada un fracaso absoluto, pero sí se admite que el equipo dejó escapar una oportunidad importante, tanto por el contexto de localía como por el cuadro que se abría después de Bélgica. También persiste la idea de que los buenos pasajes de juego no equivalen por sí solos a un avance estructural: el desafío es sostener ese nivel de forma regular.
El manejo del caso Balogun también generó reparos. La federación sostiene que recurrirá siempre las tarjetas rojas, pero hubo cuestionamientos a las gestiones realizadas para intentar resolver la situación, incluida la intervención política de alto nivel ante la FIFA. La eliminación posterior, sin rendimientos individuales destacados, profundizó el malestar alrededor de aquel episodio.
La base del ciclo hacia 2030
La selección ya comenzó a mirar hacia adelante con un triunfo por 4-1 sobre Perú el pasado sábado. Cavan Sullivan, una de las principales promesas adolescentes del país, encabezó una actuación convincente en un plantel que atraviesa una transición visible: para la actual ventana FIFA fueron convocados 13 futbolistas sin partidos internacionales absolutos.
El proyecto rumbo a 2030 cuenta con una columna de jugadores en edad de plenitud y experiencia europea, como Christian Pulisic, Weston McKennie y Tyler Adams. El reto será integrar a esa generación con los nuevos talentos y evitar que el resultado del Mundial quede como otro episodio aislado dentro de una trayectoria estancada desde los cuartos de final logrados en 2002.
Mauricio Pochettino firmó en agosto una renovación por cuatro años, aunque su nombre ha sido relacionado durante el último año con varios clubes importantes de Europa. Una eventual salida antes de concluir su vínculo sería un foco de preocupación, especialmente si se produjera cuando ya esté en marcha la clasificación mundialista. Desde la federación destacan que el técnico y su cuerpo de trabajo quieren intervenir no solo en el seleccionado mayor, sino también en la formación de entrenadores, el fútbol juvenil y el desarrollo de liderazgos internos.
El impacto económico y el plan de crecimiento
La federación considera exitoso el Mundial en términos generales por su alcance deportivo, comercial y social. El encuentro ante Bélgica reunió a 30 millones de espectadores en Fox y se convirtió entonces en la transmisión de fútbol más vista de la historia de Estados Unidos, antes de que la final superara esa marca.
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Ingresos de la federación en el año fiscal 2025 | 264 millones de dólares |
| Previsión de ingresos para el año fiscal 2026 | 305 millones de dólares |
| Pago previsto de FIFA por el Mundial | 100 millones de dólares |
| Cierre de cuentas de FIFA sobre el torneo | Previsto para más adelante en 2027 |
La federación mantiene que su relación operativa con FIFA no ha sufrido cambios pese a las disputas políticas que rodean al organismo internacional. Además, asegura que el interés de los patrocinadores se incrementó después del torneo.
La agenda institucional incluye una reforma del fútbol formativo, mayor coordinación con clubes profesionales, impulso de la fundación Soccer Forward y una relación más estrecha entre US Club Soccer, U.S. Youth Soccer y la federación. El objetivo es reducir costos, viajes y obstáculos para las familias, mediante un sistema de acreditación que aporte mayor claridad al recorrido de los jóvenes jugadores.
El diagnóstico es que mejorar el fútbol de base puede beneficiar a las selecciones con el tiempo, pero no resolverá las necesidades inmediatas de los equipos absolutos. La federación deberá atender torneos relevantes cada año, tanto en el calendario masculino como en el femenino, sin concentrar toda su planificación exclusivamente en los Mundiales.
Los próximos resultados marcarán la continuidad del impulso
El triunfo ante Perú llenó el estadio, aunque contó con una importante presencia de aficionados peruanos y se observaron espacios vacíos a medida que el seleccionado local amplió la diferencia. Esa dinámica podría ser más evidente el 3 de octubre, cuando Estados Unidos enfrente a México en Glendale, Arizona.
- El duelo ante México aparece como una prueba central para medir la vigencia del entusiasmo posterior al Mundial. En la federación se entiende que volver a vencer con autoridad al clásico rival ayudaría a sostener el interés.
- La Nations League y la Copa Oro serán exámenes necesarios para una selección que no puede permitirse malos resultados en el ámbito de Concacaf.
- La posible organización de la Copa América 2028 sería una oportunidad relevante para acelerar la adaptación internacional de la nueva generación, aunque todavía no hay novedades sobre esa candidatura.
- Los Juegos Olímpicos de 2028 tendrán peso para los programas masculino y femenino.
- El Mundial femenino de 2031 también es visto como una futura plataforma de crecimiento, mientras que la continuidad de los éxitos de la selección femenina seguirá siendo determinante para el interés general por el deporte.
La experiencia histórica invita a la cautela. El Mundial de 1994 impulsó la creación de la MLS, pero el crecimiento fue gradual. La repercusión de la Copa del Mundo femenina de 1999 tampoco se tradujo de inmediato en una consolidación sostenida: antes del Mundial femenino de 2011, apenas 5.852 personas asistieron al último amistoso de despedida de la selección antes de su recorrido hasta la final.
Ahora el ecosistema es distinto, con redes sociales y una exposición permanente sobre cada paso de las selecciones. La tarea de capitalizar el Mundial de 2026 parece más accesible en el plano comercial que dentro del campo. Para que el impulso perdure, Estados Unidos necesitará resultados, estabilidad en el banquillo y una mejora real en la producción de futbolistas.