La disputa entre FIFA y UEFA ha escalado a los tribunales de Estados Unidos a pocos meses de que arranque el proceso electoral que puede definir el futuro de Gianni Infantino. El organismo mundial presentó escritos de respuesta ante un tribunal federal de Florida para rechazar las peticiones de documentación impulsadas por la confederación europea en torno al ya cancelado proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE).
UEFA había solicitado el acceso a pruebas sobre esa iniciativa y advirtió con la posibilidad de presentar una denuncia penal en Suiza contra Infantino. La acusación apunta a una supuesta “gestión criminal” vinculada a la promoción de una propuesta que, a juicio del organismo europeo, habría infravalorado de forma grave activos de FIFA en beneficio personal del presidente.
FIFA niega cualquier beneficio personal de Infantino
La respuesta de FIFA rechaza de plano esas imputaciones y define la ofensiva de UEFA como una campaña de desinformación dentro de una estrategia dirigida a hostigar a su dirigente. Su equipo jurídico sostiene que analizar una posible inversión privada no fue una operación secreta, sino una obligación institucional de la organización.
En los documentos remitidos a la corte, FIFA afirma que la solicitud europea contiene numerosas aseveraciones falsas o engañosas sobre la entidad y sobre Infantino. También niega que el presidente buscara obtener ganancias particulares con el FFE y recalca que las insinuaciones sobre infracciones legales o éticas carecen por completo de fundamento.
El desacuerdo también se concentra en la valoración económica del plan. UEFA había cuestionado una cifra de 20.000 millones de dólares, que consideraba fraudulentamente baja. FIFA replica que esa lectura mezcla el valor del capital con el valor total de empresa: según su posición, el valor empresarial de la propuesta superaba los 30.000 millones de dólares.
Además, FIFA subraya que un acuerdo de semejante alcance no podía salir adelante por una decisión individual, ya que requería una ratificación amplia de las 211 federaciones miembro.
El proyecto que abrió la crisis
El FIFA Forward Enterprise contemplaba la venta de participaciones en derechos muy lucrativos, incluidos los del Mundial y otros grandes torneos, a inversores privados. La iniciativa fue descartada en julio después de una fuerte resistencia de UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol, que reprocharon la falta de consultas en torno a un cambio de tal magnitud.
La caída del proyecto agravó la crisis política en la cúpula del fútbol mundial. UEFA ha expresado públicamente su pérdida de confianza en Infantino y la oposición interna derivó en peticiones para que abandone el cargo de inmediato.
FIFA, en cambio, interpreta el frente judicial como una maniobra política destinada a debilitar a su presidente. En su respuesta tacha las solicitudes de obtención de pruebas de excesivamente amplias, hasta el punto de resultar “farsescas”, y formuladas de mala fe.
La elección de 2027, en el centro del conflicto
La entidad también pide a la justicia estadounidense que tenga en cuenta el contexto electoral. FIFA sostiene que UEFA presentó la solicitud bajo la sección 1782 y otras tres peticiones similares justo antes de una elección presidencial, difundiendo información que considera errónea sobre Infantino, y reclama que el tribunal no permita que ese proceso influya en la votación.
Infantino pretende lograr un cuarto mandato en las elecciones previstas para marzo de 2027. Quienes aspiren a desafiarlo tienen como fecha límite el 18 de noviembre para presentar una candidatura alternativa con opciones de competir por la presidencia.
En un intento por contener la tensión, el dirigente suizo propuso recientemente una revisión independiente de los mecanismos internos de toma de decisiones de FIFA. Resta por comprobar si esa iniciativa logra reducir el choque con UEFA o si la pugna continuará trasladándose a los tribunales.