Guardiola descarta ser seleccionador de Italia tras hablar con Paolo Maldini
El italiano fútbol vivió un giro inesperado en las últimas horas: Pep Guardiola rechazó la oferta de la Federación Italiana (FIGC) para convertirse en seleccionador nacional. Tras conversar directamente con el recién nombrado director técnico Paolo Maldini, el entrenador catalán optó por respetar su plan de tomarse un año sabático para alejarse de los banquillos y centrarse en su familia.
El plan incluía una evaluación seria de la propuesta, pero Guardiola terminó decantándose por el descanso después de decidir dejar atrás su etapa en el banquillo del City, una experiencia que se extendió durante una década y que dejó un balance muy destacado. Además de su deseo de desconectar, el exentrenador manifestó dudas sobre la gestión de selecciones, un rol que suele depender más del seguimiento a distancia que del trabajo diario en el campo.
Guardiola: motivos y mensaje claro
- Rechazó la oferta de la FIGC para dirigir a la selección italiana.
- Tuvo conversaciones directas con el director técnico Paolo Maldini.
- Decidió mantener su intención de tomarse un sabático tras dejar el City.
- Expresó recelos sobre el trabajo internacional basado en scouting remoto.
- Su postura fue contundente: “si lo hago, lo hago 100%”.
Guardiola también dejó asentado su vínculo personal con Maldini y el respeto que le tiene, destacando que el dirigente le presentó un proyecto a largo plazo. En sus palabras, el técnico indicó que se sentía honrado por la propuesta, pero que en ese momento no se veía con la disposición necesaria para asumirla.
El entrenador, de 55 años, remarcó además su forma de entender el compromiso profesional: si da un paso al frente en un proyecto, quiere hacerlo con plena dedicación. Por eso, su negativa no solo fue un “no”, sino una decisión coherente con su criterio de entrega total en cada rol que asume.
FIGC cambia el plan y mira a Pirlo
Con el rechazo sobre la mesa, la FIGC ya se movió en paralelo para activar alternativas. El proyecto que Maldini y su asesor Leonardo habían planteado contemplaba un plan ambicioso de entre ocho y diez años para reconstruir los cimientos del fútbol italiano, aunque los detalles económicos no se hicieron públicos al no prosperar la propuesta.
En ese contexto, emergió un nombre que gana fuerza: Andrea Pirlo aparece como el candidato principal para tomar el mando de la selección. La idea es incorporar un enfoque táctico renovado para el equipo nacional “Azzurri”, mientras la federación acelera para resolver el relevo cuanto antes.
El margen de maniobra es corto: la FIGC necesita cerrar la contratación de Pirlo antes de que arranque la Nations League en ocho semanas. El nuevo seleccionador tendrá un reto inmediato doble: definir una identidad táctica clara en el camino hacia la clasificación para la Eurocopa 2028 y, más adelante, el Mundial de 2030.
Mientras la federación se prepara para el siguiente capítulo, Guardiola disfrutará de su periodo de descanso, a la espera de que aparezca en el futuro una oportunidad que encaje con sus condiciones. Por ahora, su decisión marca el límite de un proceso que, pese al respeto entre ambas partes, no terminó de convertirse en destino inmediato para dirigir a Italia.