Guimaraes vs Odegaard: el duelo que mide el nivel real en el Mundial
Bruno Guimaraes y Martin Odegaard, dos de los futbolistas más imaginativos que han aparecido hasta ahora en el torneo, se medirán en territorio estadounidense, en un duelo que promete aclarar muchas dudas sobre el nivel real de un cruce que, sobre el papel, luce bastante parejo. El choque en New Jersey no solo enfrenta estilos: también pone frente a frente dos formas distintas de entender el control del partido.
Más allá del atractivo del enfrentamiento, el Mundial también ha encendido la parte goleadora con una carrera por el Golden Boot que acapara titulares. En ese contexto, Bruno aparece con cuatro goles y Odegaard suma tres, ambos dentro del grupo que pelea por liderar la lista de anotadores, mientras Francia marca el ritmo con Michael Olise, que acumula cinco.
At a glance
- Bruno Guimaraes y Martin Odegaard protagonizarán un duelo en New Jersey.
- Guimaraes lleva 4 goles; Odegaard tiene 3 en el torneo.
- Michael Olise lidera la pelea por el Golden Boot con 5.
- Brasil y Noruega jugarán el duelo de octavos de final.
- Arsenal sigue de cerca a Bruno Guimaraes, valuado en alrededor de 65 millones de libras (87 millones de dólares).
El partido de octavos entre Brasil y Noruega llega, además, con un componente extra de mercado: Arsenal mantiene un interés sostenido por el capitán de Newcastle, tasado en £65 millones (87 millones de dólares). En Norteamérica, el mediocampista no solo se ha ganado elogios por su impacto, sino también por su capacidad para elevar el rendimiento de un centro del campo con Odegaard como referencia.
En el caso de Odegaard, el debate no arrancó en el Mundial. La temporada pasada, en el entorno de su club, algunos críticos llegaron a pedir que fuera apartado e incluso sugirieron que podía ser transferido en el verano. Aun así, resulta más llamativo el cuestionamiento si se considera que el noruego se convirtió en el primer capitán que gana un título para el equipo en 22 años.
Las objeciones se apoyaban, sobre todo, en la lectura de que el volante ofensivo optaba con demasiada frecuencia por soluciones seguras desde el rol de número 10. También se señalaba una tendencia a no tomar el control cuando el partido pedía liderazgo, algo que en algunos tramos pareció cierto: Odegaard sí tuvo dificultades para marcar diferencia en momentos puntuales, con molestias físicas que fueron pasando factura. Con todo, cerró el curso con una cifra positiva: siete asistencias en 24 partidos de Premier League.
En el Mundial, sin embargo, Odegaard ha respondido con claridad. Ha mostrado una versión más suelta, como si no cargara con el peso de una espera interminable para romper una sequía de títulos en el nivel de clubes. Tras tres presentaciones intensas, su rendimiento parece más cerca del futbolista que todos esperan, y la impresión es que podría haber callado a buena parte de sus críticos e incluso convencer al club de que venderlo sería un error.
Odegaard, asistencias que marcan el ritmo
La selección noruega aterriza en este tramo con números contundentes para su capitán: lleva tres asistencias en otros tantos partidos disputados en Norteamérica. Sus aportes han llegado de distintas formas: habilitó a Leo Ostigard con un cabezazo desde un córner ante Irak, filtró un pase de precisión milimétrica para que Haaland marcara contra Senegal, y también encontró a Antonio Nusa en la previa del golazo con el que Noruega dejó huella ante Costa de Marfil.
Ese tanto implica un dato histórico para Odegaard: se ha convertido en el tercer jugador masculino en crear una acción de gol en cada una de sus primeras tres apariciones en un Mundial desde que existen registros (desde 1966). Además, es el primero en dar asistencias en tres juegos consecutivos dentro de un Mundial, marca que hasta ahora solo había sido conseguida por Dirk Kuyt en 2010. En el último tramo del torneo preliminar, contra Les Elephants, Odegaard registró 90 toques y jugó el balón hacia adelante 18 veces, más que cualquier otro futbolista del encuentro.
La explosión en el Mundial no es un fenómeno aislado. Con la camiseta nacional, Odegaard ya había dejado señales: pese a que se perdió tres de los ocho partidos de clasificación por lesión, aun así fabricó siete goles, incluidos tres en un mismo partido contra Israel. Esa producción lo coloca como el futbolista con más goles en esa condición dentro de Europa.
Del otro lado, Bruno Guimaraes también ha comenzado el Mundial con un nivel muy sólido. Aunque no encaje tanto en el estereotipo de estrella técnica tan celebrada como otras generaciones míticas de Brasil, el capitán de Newcastle se ha ganado el argumento de que ha sido, hasta ahora, el jugador más determinante de su país en el torneo.
Guimaraes y su impacto decisivo
Su participación ofensiva ha sido especialmente relevante: acumula una asistencia más que Odegaard. Abrió el camino del 1-1 con un pase a Vinicius para el tanto del empate ante Marruecos, volvió a asistir al extremo con un centro que terminó en un cabezazo contra Escocia y más tarde se internó en la defensa para ceder el balón a Matheus Cunha, quien cerró la jugada con un remate para poner el marcador a favor. Pero el momento más importante llegó después: Guimaraes anotó su cuarta asistencia y, además, la que se considera decisiva, al mantener la calma para asistir a Gabriel Martinelli en el gol del 96’ que le dio a Brasil el triunfo dramático en los octavos ante Japón.
Con esa acción, Guimaraes se convirtió en el cuarto futbolista en dar asistencias a cuatro goles en un Mundial del siglo XXI, solo detrás de Michael Ballack (2002), Totti (2006) y Juan Cuadrado de Colombia (2014). Poco después, la estadística también la igualó Olise, de Francia. En el apartado de creación, el brasileño además figura con la tercera mayor cantidad de ocasiones generadas por un mediocampista en este Mundial, con nueve. Su intensidad también se refleja en el trabajo físico acumulado: en sus cuatro partidos hasta el momento, ha recorrido en total la distancia equivalente a un maratón (44,4 kilómetros).
Carlo Ancelotti, el entrenador brasileño con pasado de leyenda, reconoce sin rodeos la importancia de Guimaraes. Con un plantel que no está en su mejor versión, pero que aun así suele cargar con expectativas altísimas en casa, el técnico dejó claro que el mediocampista es una pieza clave. “Bruno es un jugador muy importante, muy constante en el juego, siempre aportando mucho tanto en lo defensivo como en lo ofensivo”, dijo tras el triunfo sobre Japón. “Proporcionó una asistencia fantástica y estoy muy contento porque Bruno tiene un corazón muy grande”.
Ese mismo sentir lo compartió Emil Krafth, compañero del mediocampista en Newcastle, que ya no lo acompañará en el futuro inmediato. “Él es el jugador más importante del equipo”, afirmó el defensor. “Maneja el partido de una manera excelente, tanto físicamente como a nivel técnico”. Y añadió: “Espero que [Newcastle] puedan mantenerlo. Hay muchos rumores alrededor de él, lo cual no sorprende porque ha tenido un buen Mundial y una gran temporada”.
Con ese respaldo y con el Mundial como escenario, la gran pregunta vuelve a centrarse en el futuro de Guimaraes y en si Newcastle podrá retenerlo. A finales de junio se supo que Arsenal había presentado una propuesta informal cercana a £55 millones (73 millones de dólares), que fue rechazada por los Magpies, quienes sostienen que su capitán no está en venta durante este verano. Sin embargo, después se informó que el jugador podría estar abierto a cambiar de aires.
El contexto no ayuda al club inglés: Guimaraes está concentrado con la selección y tendrá cerca a Martinelli y a Gabriel Magalhaes, dos futbolistas de Arsenal, lo que sin duda alimenta conversaciones e influencias dentro del vestuario. Además, Newcastle no podrá ofrecer fútbol europeo la próxima temporada, luego de terminar en la 12ª posición de la Premier League en la campaña 2025-26, un detalle que puede pesar en la toma de decisiones.
En ese escenario se planteó la idea de que los londinenses creen que una mejora en la oferta, llevando la cifra hasta £65 millones (87 millones de dólares), sería suficiente para llevar al brasileño lejos de St James’ Park. La hipótesis se apoya en que su contrato vence en dos años y que su cumpleaños número 29 está relativamente cerca. Para Arsenal, el movimiento sería una operación inteligente, más aún si se considera el gasto inminente de su rival Tottenham, que se prepara para invertir £100 millones (133 millones de dólares) por Sandro Tonali, compañero de Newcastle, un mediocampista que se describe como inferior en nivel frente a Guimaraes.
Aun así, el futuro no está escrito: habrá que ver si la salida que permita esa inversión por Tonali, y también la transferencia de Anthony Gordon a Barcelona por £69 millones (93 millones de dólares), reduce la presión sobre Newcastle para negociar a su capitán. Por ahora, el mercado sigue abierto y el duelo de octavos se convierte en una vitrina clave para el jugador y para la afición de Arsenal.
Para los hinchas del club londinense, el seguimiento de este choque tendrá un matiz especial: su capitán de club se enfrentará al hombre que podría llevar el mediocampo a “otro nivel”. Aunque Arsenal parte como favorito para retener el título de Premier League que tanto esperaban la próxima temporada, la incorporación de Guimaraes podría cerrar la discusión antes de que la pelota comience a rodar.
El fichaje de Martin Zubimendi el verano pasado ya fue una señal de ambición, pero sumar a Bruno junto a Declan Rice y Odegaard en el centro del campo sería un salto de jerarquía distinto. El tridente es, en teoría, un rompecabezas perfecto: Rice mantendría su rol de perfil más defensivo, con recorrido de ida y vuelta; Guimaraes aportaría el trabajo sucio, el desgaste constante y la creatividad desde el número 8; y Odegaard quedaría liberado para construir peligro en la zona alta, sabiendo que el equipo está cubierto en la transición y sin el tipo de presión que obliga a romper una espera larga por títulos en el club.
Incluso quienes pensaban que el arribo de Guimaraes terminaría por desplazar a su homólogo noruego en el Emirates se han topado con otra realidad. En el Mundial, ambos están demostrando que pueden ser piezas fundamentales en el proyecto, mientras Mikel Arteta busca consolidar una etapa de dominio en el fútbol doméstico.