Haaland explica su anhelo: llevar a Noruega al Mundial
Erling Haaland, delantero de Manchester City, acumula logros a nivel de clubes y también reconocimientos individuales en Austria, Alemania e Inglaterra, además de dos títulos de la Premier League y la Champions League. Sin embargo, durante mucho tiempo sintió que le faltaba completar un objetivo personal: llevar a Noruega de vuelta a la gran cita del fútbol internacional.
Key takeaways
- Noruega selló su boleto al Mundial de 2026 con un triunfo 4-1 sobre Italia en Milán, confirmando su presencia en la cita mundialista.
- Será la primera gran competición internacional de Haaland con la selección nacional, además del primer Mundial noruego en 28 años.
- En la fase de clasificación UEFA, el atacante anotó 16 goles en solo ocho partidos, con una cifra superior a la de cualquier otro jugador.
- Desde el debut internacional en 2019, Haaland formó parte de selecciones que se quedaron fuera del Eurocopa 2020, el Mundial de Qatar 2022 y el Eurocopa 2024.
- El Mundial se disputará en Estados Unidos, con México y Canadá como sedes, y Noruega jugará contra Senegal y Francia dentro del Grupo I.
- Haaland afirmó que su prioridad era clasificar y que el resto será “extra”, evitando fijar metas numéricas sobre el alcance del equipo.
Noruega vuelve al Mundial tras 28 años
La clasificación llegó en noviembre en Milán, donde Noruega se impuso 4-1 a Italia y, con ese resultado, aseguró el lugar en el Mundial de 2026. Para Haaland, este torneo representa una primera experiencia de gran envergadura con la camiseta de su país. Para Noruega, en cambio, es el regreso a la máxima competición después de casi tres décadas, ya que su última participación data de hace 28 años.
El delantero fue una de las piezas clave del proceso. En la fase previa de la UEFA marcó 16 goles, ocho más que cualquier otro futbolista, y lo hizo en apenas ocho encuentros. Incluso se dio el lujo de anotar dos tantos en el tramo final del partido decisivo, disputado en el San Siro, cerrando una campaña goleadora decisiva para el pase.
“Se sentía incompleto”: el sueño que Haaland temía no cumplir
De cara al verano, Haaland afrontará el Mundial con la sensación de que por fin se completa un ciclo. En una entrevista previa al torneo, el atacante confesó que le rondaba la idea de que el objetivo con Noruega no llegaría. Según explicó, su carrera —ya llena de brillo— se habría sentido incompleta si no podía ayudar a su selección a regresar al escenario más grande del fútbol.
Haaland recordó que la sensación de “falta” se instaló tras no estar en Qatar 2022 y también cuando Noruega quedó fuera de la Eurocopa de 2024. “Ahora por fin pasó, y era hora”, señaló, asumiendo además la presión que se acumula con el paso del tiempo: cuanto más permanece dentro del grupo, más peso siente en sus hombros la obligación de alcanzar un Mundial.
El jugador también subrayó lo especial que resulta clasificar a la Copa del Mundo. “Es un momento muy particular”, afirmó, dejando claro que la expectativa por competir en el torneo ya es enorme: “Finalmente”.
Un Mundial que él no pudo ver de niño
La importancia del billete no se le escapa. Haaland creció en Bryne, en el extremo sur de Noruega, y en su infancia no tuvo la oportunidad de presenciar a su selección en un Mundial. Sus recuerdos del torneo, en cambio, se sostienen en instantes de otras selecciones.
Tras debutar con la selección siendo adolescente en 2019, formó parte de un equipo que no logró clasificarse a la Eurocopa 2020, al Mundial de Qatar 2022 y al Eurocopa 2024 en Alemania. Esa ausencia prolongada es precisamente lo que hace que el regreso ahora se sienta tan significativo para toda una nueva generación.
Con este pase, Noruega se asegura un primer gran torneo desde la edición de 1998. En el plantel también figuran Martin Ødegaard, centrocampista de Arsenal, y Alexander Sørloth, delantero de Atlético Madrid. Para el público noruego joven, el Mundial se convierte en una oportunidad histórica de apoyar a sus propios jugadores desde el Mundial, un tipo de experiencia que quedará grabada durante años.
“Nunca viví a Noruega en un Mundial en mi vida”, afirmó Haaland. Aunque reconoció que le habría gustado que el equipo estuviera antes, se mostró satisfecho por el presente: “Me alegra que ya estemos clasificados y que los chicos jóvenes puedan vivir lo que es tener a su país ahí”.
Haaland añadió referencias personales a través de recuerdos futboleros. Mencionó el partido inaugural de Sudáfrica contra México en 2010, y también el Mundial de 2014, cuando James Rodríguez fue especialmente determinante. Con esa mezcla de memoria deportiva y expectativas, el delantero dejó el mensaje de que ahora Noruega quiere formar parte de esos momentos que suelen repetirse en la historia del torneo.
El objetivo, según sus palabras, es construir algo especial con todo el país. En su visión, el equipo no solo irá a competir, sino a intentar dejar una huella compartida por la nación.
De Leeds a Noruega: identidad, cultura y un libro vikingo
Haaland nació en Leeds, Inglaterra, en el año 2000, en un verano en el que su padre, Alfie —ex futbolista profesional— se mudaba desde Leeds United hacia Manchester City. Aunque cuenta con nacionalidad dual que le permitiría representar a Inglaterra, el atacante insiste en sentirse plenamente noruego.
Antes de viajar a la base de entrenamientos en Estados Unidos, en Greensboro, Carolina del Norte, la selección de Stale Solbakken participó en una fotografía de despedida. En lugar de una escena típica de jugadores saludando en los escalones del avión, la imagen se tomó con todos los futbolistas vestidos con indumentaria tradicional vikinga, en las orillas de un fiordo noruego.
La foto se titula “The Vikings are coming” y para Haaland va más allá de un contenido para redes sociales. En marzo, además, el delantero realizó una compra vinculada al patrimonio cultural de su país: pagó 1,3 millones de coronas noruegas (136.000 dólares) por un libro raro de temática vikinga. Se trata de un ejemplar único que sobrevive de una obra del historiador Snorri Sturluson, fechada en 1594, y que fue donado a una biblioteca en Bryne para que el público pueda consultarlo.
“Estoy orgulloso de ser noruego”, afirmó. Para él, la historia del país es una razón central para haber tomado esa decisión, y también para mantener viva la conexión con sus raíces.
El simbolismo familiar: Estados Unidos y el legado de 1994
Con el Mundial programado en Estados Unidos, junto con México y Canadá, Haaland y su familia viven un escenario con cierto paralelismo. Alfie formó parte de la selección noruega que logró clasificarse para el último Mundial disputado en Norteamérica, el de 1994. En aquel entonces, Noruega jugó dos partidos en Nueva Jersey: cayó 1-0 ante Italia y luego empató 0-0 frente a la República de Irlanda.
Ahora, Haaland junior regresa a East Rutherford, aunque no al Giants Stadium sino al MetLife Stadium, para afrontar el duelo contra Senegal en el segundo compromiso de Noruega dentro del Grupo I.
El delantero valoró que el hecho de que su padre también jugara un Mundial con la selección le agrega un componente especial, en especial porque aquella experiencia fue en Estados Unidos. También explicó que el plan del equipo incluye llevar mucha gente al estadio y que el país se involucre para ver los partidos, algo que, según dijo, está muy presente en la cabeza de la familia.
Francia y el reto de un grupo exigente
En el calendario, Noruega tiene como tercer partido el duelo ante Francia, un enfrentamiento que ya se mira como uno de los más destacados de la fase de grupos.
Haaland y Kylian Mbappé, dos de las grandes figuras globales del fútbol, ya se han visto en el plano de clubes. Sus cruces llegaron en Manchester City, cuando ambos se encontraron en enfrentamientos frecuentes de Champions League contra el Real Madrid. Sin embargo, el 26 de junio será la primera vez que se midan a nivel de selecciones, en el Gillette Stadium de Foxborough.
El noruego llegó a Estados Unidos con 55 goles internacionales en solo 50 partidos, y aun así dejó claro que el Mundial no se mide solo por nombres o estadísticas. “Creo que es un grupo difícil”, comentó. En su análisis, cualquier selección que llega al Mundial tiene algo especial y, además, se necesita ser lo suficientemente fuerte como para clasificar. Por eso, anticipó un camino complejo: “Todos los partidos van a ser duros”.
Haaland también recordó que, en cada Mundial, siempre aparece algún equipo que nadie esperaba que diera un golpe y, de pronto, logra algo increíble. Citó el ejemplo de Arabia Saudita frente a Argentina en 2022, subrayando que los saudíes vencieron a la Albiceleste, aunque luego Argentina terminaría ganando el torneo. Para él, ese tipo de giros es parte de lo que vuelve especial a la Copa del Mundo.
Ambición sin números: “lo principal era clasificar”
Con Noruega de vuelta al Mundial por primera vez en casi tres décadas, el equipo se percibe como una especie de sorpresa para muchos neutrales. Si el conjunto alcanza la fase eliminatoria, superaría lo que logró Alfie en 1994, cuando Noruega quedó eliminada en el primer escalón. Incluso, un lugar en octavos igualaría su mejor marca histórica, recordando que ese hito ocurrió por última vez cuando Solbakken todavía era jugador, en la edición de 1998.
La pregunta sobre si Noruega podría soñar con una semifinal en la historia comenzó a instalarse, pero Haaland evitó ponerle cifras a lo que sería un verano exitoso. “No lo he pensado demasiado”, explicó, y remarcó que su objetivo central era clasificar. Con el boleto ya en el bolsillo, se mostró abierto a que cualquier cosa que ocurra después sea un extra: “Ahora lo tomo todo como un bono”.
Para Haaland, el hecho de estar en el Mundial ya tiene un significado enorme incluso antes de jugar. Después de pasar la infancia mirando a otros equipos, su presencia en la Copa del Mundo convierte en realidad el premio que buscaba la llamada “generación dorada” de Noruega.