Gianni Infantino afronta una creciente presión interna en la FIFA tras la retirada del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que contemplaba ceder una parte relevante de los derechos comerciales del organismo a inversores privados. El plan fue descartado pocos días después de salir a la luz, pero ha abierto una crisis de confianza en torno al presidente.
Una reunión de tres horas y media en Zúrich
El debate se trasladó el jueves a Zúrich, donde los dirigentes mantuvieron un encuentro de alrededor de tres horas y media para abordar las consecuencias de las negociaciones frustradas. La principal controversia no fue solo el contenido del proyecto, sino la falta de consulta previa al Consejo de la FIFA antes de los contactos con financiadores externos.
Durante una reunión descrita como especialmente dura, Infantino reconoció su error por no haber involucrado al órgano de gobierno de la entidad antes de avanzar en las conversaciones vinculadas al FFE. El dirigente ofreció disculpas, aunque no logró disipar las dudas de varios representantes.
Europa y Norteamérica exigen los documentos
Delegados europeos y norteamericanos reclamaron acceso completo a la documentación relacionada con las negociaciones. Consideran imprescindible conocer las condiciones, el alcance y los compromisos planteados en una operación que podía afectar a una porción considerable de los activos comerciales de la FIFA.
- El proyecto FFE preveía la entrada de capital privado en derechos comerciales de la FIFA.
- La propuesta fue abandonada poco después de hacerse pública.
- Miembros del Consejo cuestionaron no haber sido informados antes de los contactos con inversores.
- Representantes de Europa y Norteamérica reclaman la entrega íntegra de los papeles del proceso.
Debbie Hewitt eleva el tono
Debbie Hewitt, presidenta de la Federación Inglesa y vicepresidenta de la FIFA, estuvo entre las voces más críticas durante el encuentro. Aunque aceptó que Infantino pidiera disculpas por no haber consultado al Consejo, sostuvo que ese gesto no basta para recuperar la confianza.
Hewitt expresó su malestar porque el Consejo continúa sin conocer todos los detalles de la operación fallida. La dirigente cuestionó además que Infantino evitara responder de forma directa a las preguntas sobre los documentos del FFE, una actitud que, a su juicio, plantea dudas sobre su capacidad para seguir al frente de la organización.
La responsable inglesa fue tajante al fijar el límite: “Tiene que responder a esas preguntas y, si no las responde ahora, no es apto para ser presidente de la FIFA”.
Una crisis abierta en la cúpula del fútbol mundial
El abandono del FFE no ha cerrado el conflicto. Por el contrario, la exigencia de transparencia ha colocado a Infantino bajo una presión mayor dentro de la propia FIFA. La entrega de los documentos y las explicaciones sobre las negociaciones serán determinantes para medir si el presidente logra contener una crisis que ya ha deteriorado su autoridad ante miembros clave del Consejo.