Gianni Infantino vuelve a quedar bajo presión por su retribución al frente de la FIFA. El presidente del organismo recibió en 2024 un pago adicional de 1,3 millones de libras procedente de FWC2026, la sociedad creada para gestionar el próximo Mundial, una cantidad que no figuró de forma específica en el informe anual de la federación.
La documentación fiscal presentada en Estados Unidos refleja esa percepción extra, mientras que las cuentas públicas de la FIFA consignaban para Infantino una remuneración de 3,88 millones de libras. La revelación ha reactivado las peticiones para que abandone el cargo y ha abierto un debate sobre el cumplimiento de las normas de transparencia que la propia organización asegura aplicar desde 2016.
El artículo 43, apartado 13, de los estatutos de la FIFA establece que deben divulgarse las compensaciones individuales del presidente, los integrantes del Consejo y el secretario general. En ese contexto, las críticas se centran en que el abono vinculado a FWC2026 no apareciera desglosado en el documento financiero difundido por el organismo.
La explicación de la FIFA y las diferencias internas
La FIFA ha defendido que la retribución anual del presidente, al igual que sus beneficios contractuales, corresponde a decisiones de su subcomité de compensación. También señaló que aporta cargas sociales, fondos de pensiones y otras prestaciones laborales para Infantino, conceptos incluidos en las obligaciones de declaración ante las autoridades estadounidenses.
La entidad sostiene, por tanto, que esos importes fueron comunicados conforme a los requisitos fiscales en Estados Unidos, aunque no se presentaran como salario en su reporte anual público. La explicación no ha evitado las dudas por el trato recibido por el máximo dirigente en la estructura creada para el Mundial de 2026.
Los registros no reflejan pagos adicionales de FWC2026 para el secretario general de la FIFA, Mattias Grafstrom. Tampoco recibió una remuneración extra Víctor Montagliani, presidente de la Concacaf y titular del consejo de administración de esa compañía, pese a su papel relevante en la preparación del torneo.
El episodio agrava el distanciamiento de Infantino con sectores influyentes del fútbol internacional. El presidente habría perdido apoyos dentro de la UEFA y entre varias federaciones de Norteamérica y Asia, aunque confía en conservar una base suficiente en África y Sudamérica para aspirar a la reelección prevista para marzo del próximo año.
Por ahora no ha surgido un rival con opciones firmes de disputarle el puesto. Ramón Vega, exdefensor del Tottenham y de la selección suiza, ha expresado su intención de concurrir, pero necesitaría el respaldo de cinco federaciones antes del cierre de candidaturas del 18 de noviembre para formalizar su postulación. Infantino, pese a la nueva controversia, no contempla dimitir y mantiene su objetivo de prolongar su mandato.