Gianni Infantino ha respondido a la polémica generada por el fallido proyecto FIFA Forward Enterprise con una defensa cerrada de la autonomía de la FIFA y un paquete de reformas que llevará al Consejo el próximo 15 de octubre. El presidente del organismo remitió una carta a los integrantes del Consejo y a los dirigentes de las 211 federaciones afiliadas para asegurar que los mecanismos democráticos, la independencia y la potestad deportiva de la entidad “no están ni estarán en venta”.
La comunicación busca cerrar la crisis abierta tras conocerse la propuesta FFE, ya descartada. El plan contemplaba que un fondo de inversión estadounidense adquiriera una participación en los Mundiales masculino y femenino, además de otros torneos relevantes organizados por la FIFA.
Una propuesta retirada tras la reacción interna y externa
La iniciativa despertó un fuerte rechazo dentro y fuera de la estructura futbolística, al plantear dudas sobre el control de la FIFA sobre sus competiciones más valiosas. Infantino defendió que el proyecto no pretendía transferir el mando deportivo a inversores externos, aunque admitió que su difusión antes de que concluyera el procedimiento institucional provocó inquietud entre las asociaciones nacionales.
Según explicó, la filtración dio la sensación de que ya se habían tomado decisiones, pese a que la operación seguía siendo una alternativa sujeta a la aprobación del Consejo de la FIFA. Finalmente, la propuesta fue retirada ante la presión acumulada.
El dirigente italiano consideró que el episodio deja una lección para la organización: cualquier objetivo, por válido que sea, debe impulsarse mediante un proceso capaz de generar confianza entre los miembros del fútbol mundial.
Dos vías de reforma para el Consejo de octubre
Infantino planteará dos medidas concretas en la reunión del 15 de octubre. La primera consistirá en consultar al Consejo si desea encargar una evaluación externa e independiente del actual sistema de gobierno de la FIFA para sus grandes iniciativas estratégicas. Esa revisión debería identificar posibles mejoras en la forma en que se analizan y gestionan los proyectos de mayor impacto.
La segunda propuesta apunta a reforzar el diálogo entre la dirección central de Zúrich y las estructuras regionales y nacionales. El plan prevé una consulta directa, organizada y con duración limitada con las confederaciones, las asociaciones miembro y otros actores implicados.
Ese proceso deberá recoger planteamientos sobre una participación institucional más temprana, las funciones que corresponden al presidente, el Bureau, el Consejo y el Congreso, así como medidas prácticas para elevar la transparencia, la participación y la rendición de cuentas en decisiones estratégicas.
Con estas iniciativas, la FIFA pretende reconducir el debate que dejó el FFE y reafirmar que la gestión de sus torneos y su autoridad reguladora permanecerán bajo control de sus órganos institucionales.