Inglaterra, favorita con Kane y Bellingham: los motivos para dudar en el Mundial
Inglaterra llega al Mundial con el cartel de gran candidata: ocupa el cuarto puesto del ranking FIFA, encadena dos subcampeonatos consecutivos en las Eurocopas y presume un plantel repleto de figuras como Declan Rice, Jude Bellingham y Harry Kane, este último señalado como el gran favorito para conquistar el Balón de Oro de la temporada.
El equipo dirigido por Thomas Tuchel también suma credenciales. El técnico ha levantado trofeos en cuatro países distintos y, con Chelsea, conquistó la Champions League tras menos de seis meses en el cargo. Por eso, el argumento de que Inglaterra tendrá poco tiempo de preparación para el torneo no termina de convencer. Aun así, más allá del talento, hay varias señales que alimentan dudas sobre el objetivo de romper una espera de seis décadas sin títulos.
Seis motivos que ponen en entredicho el sueño inglés
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La primera preocupación aparece en la defensa. Aunque Inglaterra mantuvo la portería a cero en los ocho partidos de clasificación mundialista, la estructura de su línea trasera no termina de ofrecer garantías.
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Nico O’Reilly llega tras una gran temporada de irrupción con Manchester City, pero se le percibe como un lateral izquierdo con poca experiencia internacional. Su rol suele parecerse más al de un mediocampista auxiliar que al de un defensor ortodoxo, algo que encaja con el tipo de juego de Pep Guardiola, aunque es un riesgo en el esquema que pretende Tuchel. Además, resulta llamativo que el seleccionador no haya apostado por un lateral izquierdo clásico, especialmente si se considera que los centrales no se distinguen por una velocidad determinante.
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Otra apuesta delicada es la de sostener el plan alrededor de John Stones, un jugador históricamente afectado por lesiones. El propio Harry Maguire habría mostrado su molestia por su exclusión, y su reacción habría reforzado una idea que, según se ha comentado, Tuchel no comparte: la supuesta falta de encaje del futbolista en cuanto a carácter para el grupo.
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La incertidumbre también pesa en el lateral derecho. Reece James, capitán de Chelsea, ha mostrado en los últimos años una fragilidad física similar a la de Stones, lo que obliga a Inglaterra a vivir con la duda sobre su disponibilidad.
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Las dudas se amplían cuando se miran los posibles reemplazos en el eje y en los costados: Ezri Konsa, Dan Burn, Jarell Quansah, Tino Livramento y Djed Spence. El problema es que, pese a su presencia en la convocatoria, no generan la misma confianza por su limitada trayectoria en partidos internacionales.
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En conjunto, el dato de los ceros en la fase previa no borra el hecho de que Inglaterra parte hacia el torneo con muchas preguntas sobre el nivel y la profundidad de su retaguardia, justo cuando el Mundial exige respuestas inmediatas.
Además, el contexto climático podría ser un factor decisivo en las próximas seis semanas. Si el precedente del Mundial de Clubes celebrado el verano pasado en Estados Unidos sirve como referencia, el calor y la humedad tendrían un papel determinante en el rendimiento.
En declaraciones vinculadas al torneo, Enzo Maresca señaló que el calor era tan asfixiante que resultaba “imposible” organizar sesiones de entrenamiento normales. En la misma línea, Enzo Fernández reconoció sentirse “mareado” durante los partidos.
La FIFA también tomó medidas: implementó pausas de enfriamiento de tres minutos a mitad del primer y del segundo tiempo en cada encuentro. La intención es ayudar a los futbolistas a mantenerse hidratados, aunque las temperaturas esperadas seguirán pasando factura, especialmente a jugadores provenientes de climas más fríos, como suele ser el caso de Inglaterra.
Harry Kane sostuvo que él y sus compañeros son atletas de élite y que pueden adaptarse a las condiciones. Marc Guéhi, por su parte, celebró que el equipo llegara con anticipación a América, calificándolo como “una idea fantástica” por el tiempo extra para aclimatarse.
Sin embargo, la cuestión de fondo no es solo aguantar el calor, sino sostener el ritmo futbolístico. En un Mundial, mantener la posesión suele marcar las diferencias y ahí aparece un contraste. Se remarca que mediocampistas de alta intensidad como Rice no serían tan efectivos para administrar el balón como otras opciones europeas. Como se vio en la final de la Champions League, los equipos con perfiles más dominantes en el control pueden imponer un desgaste distinto al rival, y en el tramo final el esfuerzo podría pasarle factura a Inglaterra.
Hay otro dato histórico que alimenta la prudencia: solo dos selecciones europeas han ganado un Mundial fuera de su continente, España en 2010 y Alemania en 2014. En ambos casos, la competición se jugó en invierno en el hemisferio sur, algo que no coincide con el escenario actual.
El estado físico de Saka y el riesgo de perder chispa
Bukayo Saka fue el atacante más determinante de Inglaterra en la Eurocopa 2024, pero su forma y su condición física se han convertido en una fuente de preocupación cara al torneo. Durante la campaña de Premier League con Arsenal, fue baja en tres ocasiones, lo que ayuda a explicar su impacto reducido en la final de la Champions League que terminó en derrota ante Paris Saint-Germain: en ese partido completó apenas cuatro pases y no logró superar a un rival en acciones de regate.
La esperanza es que el Mundial sea la plataforma para que recupere su mejor versión. Pero Tuchel reconoció, justo antes del duelo frente a Costa Rica, que el futbolista de 24 años aún no se ha recuperado por completo del problema en el tendón de Aquiles que arrastró desde marzo.
El técnico aseguró ante la prensa: “Bukayo todavía está en proceso. Terminó la temporada jugando con molestias, gestionándolas y manteniendo un nivel alto, pero todavía no está al cien por cien”.
El punto que preocupa más es la revelación de que Saka no logra entrenar consecutivamente durante días seguidos. Incluso si se decide que está listo para iniciar, surge la gran pregunta: ¿podrá “el niño estrella” de Arsenal brillar con plenitud?
La preparación en el amistoso y la ausencia de ciertos nombres
El último ensayo de Inglaterra antes del torneo, el fin de semana ante Nueva Zelanda, dejó una lectura más futbolística que táctica: el foco estuvo en Rio Ngumoha. Su participación iluminó la segunda parte de un triunfo 1-0 que, para muchos, resultó tedioso frente al rival de menor nivel dentro del Mundial.
Algunos observadores llegaron incluso a preguntarse por qué Ngumoha no fue incluido en la lista final del torneo o, al menos, por qué no apareció en la lista preliminar, lo que habría abierto la puerta a llamarlo en caso de una baja.
La discusión sobre si era correcto llevar a un jugador de 17 años que solo disputó cinco partidos de Premier League la temporada pasada es debatible. Lo que sí se subraya es que el banquillo inglés podría quedarse corto en un componente clave: la capacidad de aportar “factor sorpresa”.
En ese sentido, se entiende por qué Tuchel dejó fuera a Phil Foden y Cole Palmer, ya que ambos habrían rendido por debajo de su nivel durante la campaña anterior. También se menciona la irrupción de Morgan Rogers, que ha mostrado un nivel tan alto que incluso existe la posibilidad remota de que arranque por delante de Bellingham.
Pero se considera extraño que el plantel no incluya a Morgan Gibbs-White. Se recuerda que fue el quinto máximo anotador compartido en la Premier League 2025-26, aun actuando como número 10 en Nottingham Forest, equipo que pasó gran parte del año luchando por evitar el descenso. La duda que se plantea es si un jugador así, en plena forma, no sería una opción más peligrosa desde el banco que Eberechi Eze, del que se afirma que suele rendir con claridad contra Tottenham Hotspur, aunque no habría tenido incidencia tras entrar desde el banquillo en la final de la Champions League con Arsenal.
De forma paralela, se cuestiona el aporte de Noni Madueke en su duelo frente a una París Saint-Germain que llegaba cansada en Budapest, ya que se le ve más orientado a provocar reclamaciones de penal que a generar impacto real en el juego. En esa crítica se conecta también el tema de la finalización: se afirma que, aunque su velocidad puede complicar, no resuelve con la misma efectividad. El argumento se refuerza recordando lo que habría ocurrido ante Costa Rica.
En el otro costado, se destaca el regreso de Marcus Rashford a un estado de forma positivo en Barcelona como un impulso importante, mientras que Anthony Gordon habría tenido una campaña de clubes poco convincente, al punto de que Newcastle habría sentido que podía prescindir de él en los últimos tramos antes de confirmar su movimiento a Camp Nou. Ese cambio habría generado sorpresa incluso entre observadores neutrales.
En el balance general, se concluye que Inglaterra no cuenta con suficientes “hombres decisivos” esperados en la banca: piezas ofensivas capaces de cambiar radicalmente el guion del partido cuando el plan A no funcione. En esa lógica, el rendimiento de Ngumoha contra Nueva Zelanda se presenta como un elemento que abre interrogantes, pero también como una señal de que podría haber opciones inesperadas.
Dependencia de Kane, presión histórica y el discurso de Tuchel
Tuchel también abordó la idea de que Inglaterra depende en exceso de Harry Kane. Tras una derrota 1-0 ante Japón en marzo, el entrenador fue interrogado en la entrevista posterior de ITV sobre si el equipo se había vuelto demasiado dependiente del delantero, quien se habría perdido el amistoso en Wembley por lesión.
Tuchel respondió con un símil: “¿Por qué Argentina no dependería de (Lionel) Messi o Portugal de (Cristiano) Ronaldo? Esto es totalmente normal. En ausencia de Harry Kane, no tenemos la misma amenaza. Pero Bayern Munich sin Harry Kane tampoco tiene la misma amenaza. Ningún equipo del mundo tiene la misma amenaza”.
El argumento tiene lógica deportiva: quitar al goleador más prolífico de cualquier conjunto reduce el potencial ofensivo. No obstante, se subraya que, en el caso inglés, esa dependencia sería mayor que la habitual entre los aspirantes al título.
Se recuerda que Kane representa más de la mitad de las dianas internacionales del plantel, y se añade que los sustitutos no estarían a su altura. Ollie Watkins cerró la temporada con buen rendimiento en Aston Villa, marcó un gol decisivo para Inglaterra en la semifinal de la Euro 2024 ante Países Bajos y anotó también ante Costa Rica con un remate cercano. Aun así, se afirma que solo suma siete goles en total con la selección.
La alternativa de ataque es Ivan Toney, que llega tras su campaña más goleadora con su club, aunque en Arabia Saudita. Además, se señala que su tanto con Inglaterra también data de marzo de 2024, en un amistoso contra Bélgica. Con este panorama, la inclusión del delantero en el grupo se interpreta como una señal clara de que todo el plan pasa por mantener a Kane al cien por cien durante el Mundial.
Se concluye que Kane funciona como la figura equivalente a Messi y Ronaldo para Inglaterra. Pero mientras se sugiere que Portugal o Argentina podrían sobrevivir incluso sin su máximo referente, el mensaje es contundente: si Kane se lesiona, el equipo quedaría prácticamente sin respuestas.
En otra intervención, Tuchel descartó que Inglaterra sea favorita para ganar el torneo. Dijo: “No podemos serlo porque no lo hemos ganado durante tantos años. Nos vemos como competidores y retadores. Queremos llegar hasta el final, pero no creo que estemos [entre] los máximos favoritos. Hay ganadores probados con más éxito”.
La lectura general es que Inglaterra tiene un historial de frustraciones en torneos grandes. Incluso con Gareth Southgate, considerado el técnico con mejor rendimiento estadístico desde que Alf Ramsey obtuvo un Mundial, el equipo tropezó en dos ocasiones en el último escalón. En la Euro 2024, se recuerda que el rival fue España, superior y con un trayecto cómodo hasta Berlín, pero se considera que no había excusas para caer contra Italia en el decisivo de la Euro 2020 en casa, más aún cuando Inglaterra se adelantó temprano en Wembley por medio de Luke Shaw.
Así, la preocupación final se centra en el momento en el que sube la presión contra rivales de verdadera jerarquía. La pregunta que queda instalada es si el equipo volverá a tropezar, ya sea en una eventual tanda de penales o si una figura como Bellingham se apaga tras quedarse en el banquillo. Tuchel ha prometido priorizar “al mejor equipo” por encima de “los mejores jugadores”, enfoque que habría sido celebrado, pero que también habría provocado críticas por la forma de confeccionar la convocatoria. Eso abre la puerta a un posible escenario de tensión si el inicio no sale como se espera.
El sorteo, en cualquier caso, favoreció a Inglaterra: se considera que debería dominar su grupo. Pero la confianza se enfría al pensar en un cruce de octavos ante México en el Estadio Azteca, o un posible partido de cuartos frente a Brasil. Y todavía más difícil sería el camino posterior si la ruta incluyera a rivales como Francia, Argentina o España para levantar el trofeo.
Con jugadores de nivel y un entrenador con experiencia ganadora, Inglaterra carga además con un peso histórico de 60 años que, una vez más, podría terminar pesando más de lo deseado.