Inglaterra-México: FIFA confirma horario original tras el giro logístico final
El esperado duelo de Inglaterra en los octavos de final ante México se disputará finalmente en el horario original: las 18:00 horas locales (01:00 BST) el lunes, tras una decisión regulatoria que dio un giro inesperado. En los últimos momentos se desató una fuerte alarma logística cuando los organizadores plantearon adelantar el partido seis horas y dejarlo para el mediodía, es decir, 19:00 BST. Los primeros indicios apuntaban a que las previsiones de tormentas eran el motivo del cambio; sin embargo, después se informó que los verdaderos factores que sostuvieron la discusión fueron cuestiones prioritarias de seguridad y protección de la afición.
De acuerdo con lo que trascendió, la propuesta de mover el encuentro enfureció de inmediato a autoridades tanto inglesas como mexicanas. En esa misma línea, se remarcó que el tema meteorológico ocupaba un lugar secundario, pese a que el experto Aaron Mentkowski anticipó que la jornada se comportaría como un día normal de verano.
Mientras el debate sobre el horario se resolvía, el foco del plantel se mantuvo en el trabajo inmediato sobre el terreno de juego. Marcus Rashford resumió el sentir del vestuario con un mensaje directo: “Para nosotros es lo mismo a la hora de prepararnos para el partido. Tiene que ser igual. No es ideal”.
Morgan Rogers se sumó a la idea de adaptarse sin excusas: “Estaremos listos sin importar el momento. Tenemos ganas de jugar, sea la hora que sea”.
Desde el banquillo mexicano, Javier Aguirre también habló del impacto del cambio. El entrenador afirmó: “Tenemos que modificar todo. No es que [la preparación] se haya arruinado por completo, pero casi, porque tienes que digerir seis horas que ya teníamos programadas. Obviamente cumpliremos con la FIFA. No me gusta nada, y tampoco a mis jugadores. Ni siquiera me pidieron mi opinión. La FIFA organiza, la FIFA decide, y yo cumplo. Nos adaptamos, no hay excusas, y hay que jugar y ganar”.
El contexto del torneo también ha estado marcado por condiciones extremas de clima y por la altitud, un escenario que se ha repetido en el evento que se disputa en Norteamérica. De hecho, se aplicaron pausas obligatorias de hidratación en todo el campeonato, lo que provocó críticas generalizadas por parte de jugadores, cuerpos técnicos y aficionados. Para el cruce de octavos, el estadio histórico de El Azteca se encuentra a 7.220 pies sobre el nivel del mar, una altura que supone un desafío duro tanto a nivel físico como fisiológico para las “Tres Lions”.
Inglaterra afronta entonces un reto doble, físico y táctico, al pisar el césped del Estadio Azteca, un escenario cargado de historia. Los anfitriones presumen una estadística extraordinaria en su casa: apenas han caído en dos ocasiones en 89 partidos internacionales disputados en su feudo. Superar el ambiente hostil, la presión de la grada y los efectos del entorno será una prueba exigente para la disciplina táctica del equipo dirigido por Inglaterra, que busca avanzar a los cuartos de final y, si se da el resultado, encarar una posible cita con Brasil.