Kristian Campbell busca retomar el camino hacia Boston pese a la sequía
WORCESTER, Massachusetts.— La frustración se acumula para un ex prospect de primer nivel de los Medias Rojas, Kristian Campbell, pero su convicción de que puede sobreponerse a un bache que ya se extiende por más de un año es lo que lo mantiene enfocado. También le sirve como motivación la idea de convertirse en un ejemplo para otros peloteros jóvenes que atraviesan un camino irregular, con altibajos, antes de consolidarse.
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Para Campbell, quien inició la temporada 2025 como segunda base de Boston en el Día Inaugural y días después firmó un contrato de ocho años y 60 millones de dólares, el presente problema ofensivo puede transformarse en la historia más inspiradora de su carrera. Su expectativa es recuperar el ritmo, corregir lo que hoy no le funciona y volver a ganarse un lugar con el club grande.
“[La adversidad] te hace mejor. La ruta de cada quien es distinta. Yo trabajo todos los días para regresar, y saben que de verdad quiero volver lo antes posible. Sé que primero tengo que corregir algunas cosas aquí abajo antes de irme de regreso”, comentó.
Los números actuales del zurdo en Triple-A Worcester reflejan un momento complicado: batea .209 con un OPS de .618, suma dos jonrones, 21 carreras impulsadas y registra 83 ponches en 211 turnos. En otras palabras, más que una simple mala racha, el diagnóstico apunta a una búsqueda de identidad que se ha prolongado más de un año desde que fue enviado de regreso a las menores.
Para un jugador que el pasado abril fue el Jugador del Mes en la Liga Americana, la realidad que vive hoy es un retroceso que nadie habría anticipado.
Aun así, Campbell entiende que a veces una estrella fugaz puede caer tan rápido como se eleva.
Su trayecto incluye un dato clave: antes de llegar a Boston, solo pasó un año en un programa universitario importante, Georgia Tech. Los Medias Rojas lo seleccionaron en la cuarta ronda del Draft de 2023.
Antes de quedarse con el puesto de segunda base en primavera con el equipo grande, Campbell acumuló 601 apariciones al plato en las menores.
Ese vaivén, que para muchos sería una señal de alarma, es precisamente el tipo de historia que el pelotero de 23 años espera convertir en inspiración, una vez logre estabilizar su carrera y consiga de nuevo su boleto hacia Boston.
“Es mi primera vez viviendo [estas dificultades], pero cuando pase esto, no voy a regresar aquí. Estoy emocionado, en general, por superarlo, y lo estoy asimilando, porque es una historia que puedo contar cuando tenga 30, 31 o 32. Y quizá venga otro prospect que esté pasando por algo parecido a lo que yo viví. Por eso necesito recordar estas [dificultades] ahora, por si más adelante tengo que explicárselo a un chico joven”, añadió.
Tras jugar principalmente como infielder el año anterior, este año Campbell trabaja de manera exclusiva como jardinero. Está tomando turnos en las tres posiciones del outfield y, según su propia evaluación y el desarrollo reciente, ha mejorado de forma notable en el alcance y en el brazo. El reto es que esa transición vuelve menos directo el camino de regreso a Boston: el club ya cuenta con Jarren Duran, Ceddanne Rafaela y Wilyer Abreu en el jardín, además de que se espera que Roman Anthony regrese en algún momento por una lesión.
De todos modos, Campbell insiste en que no tiene sentido especular con rutas hipotéticas mientras no recupere su herramienta principal al bate. Durante el receso, ajustó su mecánica: bajó las manos para colocarse en una mejor posición de impacto. Probó ese nuevo enfoque durante el Winter Ball en Caguas, Puerto Rico, donde sintió que estaba “fuera de lugar” al principio, como si tuviera que adaptarse de inmediato a otra versión de sí mismo.
Ese trabajo pareció rendir frutos en Worcester durante abril. En 85 turnos, bateó .294 y sintió que iba encaminado. Sin embargo, el plan se rompió cuando se enfermó de gravedad en Rochester y tuvo que permanecer fuera cuatro días. Aunque consiguió conectar un jonrón en su primer juego de regreso, le costó recuperar la sensación que tanto había buscado. En mayo terminó con .188, y en junio marcha con .104, con un solo extrabase y dos impulsadas en 48 turnos.
Campbell no utiliza la enfermedad como excusa. Lo que reconoce es que, para ser exitoso en Grandes Ligas, debe aprender a superar contratiempos de este tipo. También recordó un episodio similar del año anterior con Boston: al inicio de mayo sufrió una lesión menor en las costillas, se perdió tres días y luego le tomó tiempo volver a encontrar su mejor versión.
“El bateo se trata de sensaciones. Cuando tienes una buena estrategia y vas bien, es frustrante cuando te lesionas o te enfermas y aparece algo que te obliga a perderte una cantidad importante de tiempo. Porque luego tienes que volver e intentar recuperar todo. Es otra lección. Ojalá no vuelva a pasar”, señaló.
De cara a la última temporada, Campbell formaba parte del “Big Three” de prospectos de Boston, junto con Anthony y Marcelo Mayer. No obstante, los tres han recibido golpes este año. Anthony arrancó con dificultades y además se ha mantenido fuera desde el 5 de mayo, mientras intenta recuperarse de una lesión parcial de tendón en la mano/muñeca derecha. Mayer, por su parte, no ha logrado sostener regularidad en el plato y registra .226 con un OPS de .632 en sus primeros 113 partidos en Grandes Ligas.
“Ojalá nadie nos haya dado por descartados. Seguimos siendo jóvenes”, dijo Campbell.
Desde su perspectiva, el panorama general importa más que el momento inmediato, porque el desarrollo de jugadores jóvenes es impredecible. Para explicar su punto, utilizó el caso de Rafaela, el jardinero central que se ha convertido en una referencia dentro del equipo.
“Cuando me reclutaron, recuerdo haberlo visto mucho. Y lo he visto mejorar cada año. En lo defensivo, no creo que haya cambiado algo drásticamente. En lo ofensivo, sí ha mejorado cada temporada, y eso llega con el tiempo. No pienso que haya pasado algo mágico. Es madurez y, en el béisbol de Grandes Ligas, simplemente ocurre con el pasar de los años”, explicó.
“Tienes que trabajar para eso y ojalá salga bien. Mientras más juegas, mejor serás. Eso es lo que he escuchado hablando con otros jugadores que ya han estado en Grandes Ligas. Mientras más te expones, más ves lanzadores, empiezas a notar patrones: ‘Van a sacarme de esta manera. ¿Cómo lo contrarresto para ganarle otra vez?’. Es un juego de ida y vuelta. Tu primera vez arriba puede ser difícil”.
En varias ocasiones durante la entrevista, Campbell dejó claro que su regreso a la alineación es algo que ocurrirá cuando llegue el momento, no si es que llega.
“Sé que tengo que mejorar y sé en qué tengo que mejorar. Hay cosas por trabajar. Yo sé que puedo competir a ese nivel. Cuando regrese, no cometeré tantos errores, no estaré haciendo tantas fallas en el campo, y voy a aprovechar mejor lanzamientos dentro de la zona que pueda atacar”, afirmó.
“Cuando regrese, voy a entender con claridad qué es lo que me hace buen jugador, en vez de salir confiando solo en la capacidad atlética. La próxima vez que suba, estaré en una buena posición. Estaré bien. Me ha tomado un poco más de tiempo del que la gente pensaba, pero creo que será mejor que si me hubieran apurado para volver”, concluyó.