La diáspora impulsa el Mundial 2026: casi un 25% de jugadores nacidos fuera
LOS ÁNGELES — El Mundial de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá ya se está escribiendo como una historia de la fuerza de la diáspora: cerca de una cuarta parte de los futbolistas que participarán en el torneo nacieron fuera del país que representan.
La diáspora en números y los casos más llamativos
De los 1.248 jugadores que estarán en acción entre las 48 selecciones participantes, 288 cumplen el requisito de vestir la camiseta de su país por ascendencia o por naturalización: son el 23,07% del total. En varios planteles, ese fenómeno se vuelve especialmente visible por los lugares de nacimiento de figuras conocidas.
- Erling Haaland (Noruega), Michael Olise (Francia), Scott McTominay (Escocia) y Antoine Semenyo (Ghana) nacieron en Inglaterra.
- En el plantel de la selección de Estados Unidos (USMNT), seis jugadores nacieron fuera de sus fronteras nacionales, entre ellos Gio Reyna (nacido en Alemania) y Sergiño Dest (nacido en Países Bajos).
- Curazao presenta un dato contundente: 25 de sus 26 futbolistas nacieron fuera de la isla caribeña; el único caso con nacimiento en Curazao es Tahith Chong, exdelantero del Manchester United.
De “Granny Rule” a los pasaportes: cómo se construyen las selecciones
El fútbol internacional ha recurrido cada vez más a la herencia familiar para definir convocatorias. El antecedente más citado se remonta a la Copa del Mundo de 1990, cuando Irlanda aprovechó de forma destacada lo que se conoció como la “Granny Rule”: en aquel torneo, 13 integrantes del plantel habían nacido fuera de la isla.
Uno de los episodios más recordados de ese camino llegó con el defensor del Cabo Verde Pico Lopes, nacido en Dublín, quien fue llamado tras una respuesta a un mensaje en LinkedIn enviado por la asociación nacional. Sin embargo, en este Mundial, hay un recorrido que llama la atención por su complejidad: el de Dennis Dargahi, ligado a Irán.
El caso Dennis Dargahi: ADN, apellido y una carrera contra el tiempo
La historia de Dargahi —con pruebas de ADN, cambio de nombre y una carrera por asegurar documentación— se encendió a partir de una publicación en Instagram de uno de los actores iraníes más reconocidos.
El delantero de 29 años del Standard Liege, que anteriormente jugó en Borussia Mönchengladbach, Celta Vigo y Union Saint-Gilloise, todavía no había debutado con Irán. Su primer paso con la selección quedó condicionado por el último tramo para completar su ciudadanía, un proceso que se terminó apenas el mes pasado.
Con ese panorama, Dennis Eckert —nacido en Alemania— podría debutar con Irán como lo hizo Dargahi, justo en el encuentro que sostendrá el combinado iraní ante Bélgica, rival del Grupo G, en Los Ángeles el domingo.
La conexión familiar con Anahita Dargahi
Dargahi tomó el apellido iraní de su tía, Anahita Dargahi, una de las figuras más visibles de la televisión y el cine en Irán. Su lugar en el plantel del Mundial se explica por un detalle que terminó siendo determinante: la actriz reveló sin intención la herencia iraní de su sobrino en redes sociales.
El propio Dennis Dargahi explicó que todo comenzó cuando Anahita publicó una imagen junto a él y su familia, deseándoles una felicitación por Navidad o Año Nuevo. Luego, otras personas detectaron el dato y le preguntaron por su origen: si era iraní y si Anahita era su tía. Él confirmó la relación y el resto del camino se fue construyendo a partir de esas primeras señales.
El futbolista también dejó claro que, si su tía no fuera famosa, probablemente nadie habría descubierto su vínculo: “pero mi sangre es iraní y no puedo ocultarlo”.
No fue solo cambiar de camiseta: el rompecabezas legal
El proceso no consistió únicamente en comprometerse con la selección iraní después de haber representado a Alemania en categorías inferiores (sub-19). Dargahi nació de padre alemán y madre española, y obtuvo la posibilidad de conexión con Irán por la línea paterna: su abuelo, según su historia familiar, era de Irán.
El punto decisivo fue que en Irán las reglas de ciudadanía son estrictas y solo permiten la concesión a los familiares directos de quienes ya cuentan con pasaporte. El padre de Dargahi nació en Alemania mientras su propio padre estudiaba allí, pero nunca solicitó la ciudadanía iraní.
Con el abuelo fallecido, el único camino fue respaldar la herencia con una prueba de ADN. Para ello, su padre tuvo que viajar a Teherán para aportar una muestra, que luego se comparó con el ADN de Anahita Dargahi para confirmar el vínculo familiar. Ese procedimiento se resolvió recién en abril, y finalmente en mayo las autoridades iraníes otorgaron el pasaporte a Eckert, lo que habilitó su convocatoria y el cambio de apellido a Dargahi.
La selección y la oportunidad tras una ausencia
El trayecto hacia la lista final fue largo y con altibajos. Aunque no es posible verificar cómo se tomó la decisión dentro de una selección que sigue marcada por la influencia de las autoridades que gobiernan la República Islámica, lo cierto es que la ausencia de una figura como el delantero estrella Sardar Azmoun abrió un espacio en el plantel para Dargahi.
Azmoun quedó fuera por una interpretación de un gesto de desafío: había publicado una imagen en redes sociales en la que aparece saludando a la realeza de Emiratos Árabes Unidos durante el conflicto entre el país y Estados Unidos, así como con los estados del Golfo.
La ilusión del jugador y el apoyo de su tía
Dargahi reconoció que no esperaba que el desenlace llegara: no tenía claro cómo conseguirlo, intentaron resolverlo y luego la comunicación con la federación iraní se interrumpió. Aun así, afirmó que le gustaría jugar un Mundial, vivir esa experiencia y medirse con un reto desde una selección nacional. También destacó el papel de Anahita: “me ayudó muchísimo con los documentos y todo”.
Además, la describió como una persona de gran corazón, amable y buena.
Irán en el torneo: de la duda a la puesta en marcha
La participación iraní en el Mundial estuvo en entredicho desde que comenzó el conflicto en el Golfo en febrero. No obstante, el equipo ya está activo en el certamen tras igualar 2-2 contra Nueva Zelanda.
En ese contexto, la presencia de Dargahi resulta especialmente llamativa: no solo se trata de un jugador con un recorrido inusual hasta la selección, sino de un caso que simboliza, en la práctica, la idea de que la herencia y la historia familiar pueden terminar cambiando destinos deportivos en el escenario mundial.