Skip to content
Domingo, 5 de julio de 2026 — 04:38
Suscríbete a nuestro boletín y no te pierdas nuestras mejores publicaciones. ¡Suscríbete ahora!
Hitsbook Fútbol Hitsbook Fútbol Hitsbook Fútbol
Hitsbook Fútbol Hitsbook Fútbol Hitsbook Fútbol
  • Inicio
  • Inicio
Cerrar

Buscar

World-cup

La resaca tras el Mundial: cómo se apagan los protagonistas y el fútbol

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
5 julio 2026 7 min de lectura

Cuando termina un ciclo de Copa del Mundo, la resaca suele llegar más rápido de lo que parece: después de cuatro años de preparación, los protagonistas se despiden en cuestión de días. Viajes, celebraciones, rutinas de entrenamiento y partidos se apagan de golpe, y el ambiente se transforma en un vacío extraño.

En ese tramo final, jugadores, cuerpo técnico, autoridades y hasta aficionados abandonan hoteles, toman vuelos y se van casi sin hacer ruido, mientras el resto del mundo sigue adelante. Algunos se preguntan, con desconcierto, si todo acabó “así nomás”, mirando desde la distancia cómo se disuelve el esfuerzo que los llevó hasta el torneo.

Eso fue, precisamente, lo que vivieron los Socceroos la mañana del sábado: su aventura mundialista se había cerrado la tarde anterior, tras caer en una tanda de penales ante Egipto. La ilusión de conseguir un triunfo histórico en la fase eliminatoria se rompió, y el horizonte volvió a estirarse: habrá que esperar al menos cuatro años para volver a medirse en una Copa del Mundo.

At a vistazo

  • Australia cerró su campaña mundialista tras perder en una tanda de penales ante Egipto.
  • La expectativa de un primer triunfo en eliminatorias quedó frustrada.
  • El cuerpo técnico y el proceso del ciclo ya miran hacia el próximo gran objetivo: la Copa Asiática.
  • El entrenador Tony Popovic continuará al menos hasta la Copa Asiática 2027 con un contrato de seis meses.
  • La final de la Copa Asiática está prevista para el 5 de febrero en el King Fahd Sports City Stadium.

El texto de las notas y evaluaciones del Mundial también dejó varios mensajes alrededor de la eliminación. Además del suspenso desde el punto penal, se destacaron las claves del duelo y el peso histórico del momento para Egipto.

Sin embargo, como ocurre con la sucesión de estaciones, el cierre de una etapa abre automáticamente la siguiente. Mientras los 16 equipos que permanecían en carrera seguían buscando historia en el torneo, muchos de los que ya se quedaron afuera empezaron a moverse en silencio para no repetir el mismo final en el próximo ciclo.

Relevos en bancos tras el Mundial

En varios casos, la transición fue directa: el entrenador de Alemania, Julian Nagelsmann; el seleccionador de Países Bajos, Ronald Koeman; y el DT de Ecuador, Sebastián Beccacece, dejaron sus cargos después de caer en la ronda de 32. Se sumaron a ese grupo, tras sus tropiezos previos, el técnico de Corea del Sur, Hong Myung-Bo, y el de Escocia, Steve Clarke, luego de su eliminación en la fase de grupos.

Australia, en cambio, no entró en ese carril de cambios inmediatos. Tony Popovic, de 53 años, firmó un acuerdo por seis meses para conducir a los Socceroos hasta la Copa Asiática del próximo año, que se disputará en 2027. Aunque la derrota ante Egipto lo puso en el centro de miradas y debates, tanto Martin Kugeler, director ejecutivo de Football Australia, como Heather Garriock respaldaron al entrenador el sábado.

Además, no se ve con claridad que la federación tenga margen financiero para despedir al técnico y al cuerpo que lo acompaña antes del inicio del torneo continental. Incluso si existiera holgura presupuestaria, el historial manda: Holger Osieck fue el último entrenador de Australia que fue cesado, en lugar de terminar su contrato o renunciar. Por eso, resulta poco probable que la entidad decida moverse, aun si tuviera posibilidades.

Entonces, ¿qué viene ahora? La noticia más positiva es que el regreso a la acción no se hará esperar tanto. La Copa Asiática masculina arrancará en Arabia Saudita en enero de 2027, y ganar el certamen no debería considerarse una utopía, sino un objetivo realista, incluso si el plan máximo es levantar el trofeo.

En lo deportivo, Australia puede llegar mejor preparada a ese torneo por una vía bastante directa: la progresión lógica de su plantel. Ocho futbolistas de la convocatoria de Popovic para el Mundial eran menores o iguales a 23 años: Lucas Herrington (18), Nestory Irankunda (20), Paul Okon Jr (21), Mohamed Touré (22), Cristian Volpato (22), Alessandro Circati (22), Patrick Beach (22) y Jordan Bos (23). Y algo importante: todos ellos iniciaron al menos un partido.

Con ese aprendizaje ya incorporado por la experiencia mundialista, el grupo volverá a sus clubes. Algunos, según el rendimiento, podrían incluso dar el salto a un escenario más grande, mientras atraviesan otros seis meses de crecimiento y, por supuesto, con la expectativa de volver a sumar fútbol de forma constante.

Minutos y competencia interna

En paralelo, otros jugadores tendrán la opción de acumular minutos en ligas exigentes y competir por un lugar con más fuerza. Ese es el caso de Marcus Younis (21, Brøndby IF), Raphael Borges Rodrigues (22, Coventry City), Daniel Bennie (20, Queens Park Rangers) y Garang Kuol (21, Sparta Prague), entre otros.

El plantel también cuenta con un núcleo que se encuentra en su mejor momento: Connor Metcalfe, Harry Souttar y Aiden O’Neill. Y alrededor de ellos, se entiende que perfiles como Jackson Irvine, Aziz Behich, Milos Degenek y Jason Geria todavía tienen margen para aportar al menos en otra Copa Asiática.

Mirando el panorama del continente, el Mundial no sugiere que Australia haya quedado atrás frente al resto de Asia. De hecho, el avance se explica por dos motivos: además del trabajo de los Socceroos, también influyeron retrocesos de rivales. Australia fue una de las dos selecciones asiáticas, junto con Japón, que consiguió avanzar desde la fase de grupos en Norteamérica.

Ejemplos del “retroceso” también aparecieron en el torneo. Qatar, campeón vigente en dos ediciones, recién consiguió su primer punto en el Grupo A, y en general pasó desapercibido mientras disputaba con una de las plantillas más veteranas del certamen. Otra candidatura terminó última en el Grupo H, mientras que Irán se vio perjudicado por obstáculos logísticos que afectaron su preparación, aunque también llevó una nómina entre las de mayor edad y, además, atraviesa un contexto social más inestable.

En el mismo tramo, el fútbol de Corea del Sur vive una crisis tras su eliminación en fase de grupos. En ese marco, una segunda Copa Asiática para Australia, doce años después del torneo triunfal de 2015, no debería sentirse como algo inalcanzable. Y no solo por el título: el campeonato y todo su proceso también deberían marcar la ruta hacia el Mundial de 2030.

De cara a ese Mundial, el plan se entiende con claridad: con el talento disponible, el objetivo debe ser ganar en una instancia eliminatoria. Ahora bien, para que eso ocurra hay decisiones que se tomarán con tiempo. Primero, Popovic tendrá que definir si desea continuar en el cargo: si conduce a los Socceroos hasta 2030, pasaría seis años al frente, más que en cualquier otro tramo de su carrera hasta ahora.

Con contrato por terminar, también podría optar por volver al fútbol de clubes o buscar un nuevo reto. El desgaste es un factor real y, en el ámbito internacional, las estadías largas suelen ser la excepción, no la regla: ningún entrenador de Australia ha dirigido a la selección en dos Copas del Mundo.

Si el técnico quiere seguir, Football Australia tendrá que evaluar si es el perfil correcto para el proyecto. No será una decisión menor: el rol del entrenador al frente de los Socceroos es uno de los más importantes del fútbol australiano, tanto por la responsabilidad como por el privilegio de liderar las expresiones más auténticas del juego en el país. Además, quien conduzca el equipo rumbo a 2030 tendrá la tarea de guiar a una generación de talento de las más emocionantes que Australia haya producido.

En ese sentido, se reconoce que quizá no sea “justo” poner todo el foco en el entrenador, porque al final es el reflejo del conjunto que lo rodea. Pero también es cierto que todos los involucrados entienden cómo funciona este tipo de decisiones.

Para Popovic, el desafío inmediato es demostrar, desde ahora hasta el 5 de febrero, fecha en la que se disputará la final de la Copa Asiática en el King Fahd Sports City Stadium, que su método puede evolucionar a la par del crecimiento de los jugadores. En su conferencia inicial, el entrenador habló de la expectativa constante de ganar y de que, cuando se cumple ese estándar, el equipo juega mejor. “Es una buena conversación”, sostuvo. “Es la discusión correcta”.

Y esa conversación, ahora, está por darse. En su lectura, Popovic también señaló las ventajas de contar con profesionales con experiencia y “batalla” acumulada. A medida que sus futbolistas maduren, esa lógica le permitiría exigir todavía más, tanto desde lo táctico como desde lo mental.

En el plano defensivo, ya se sentó una base: existe un cimiento claro detrás. Aunque hay preocupación por la posible ausencia de Bos en la Copa Asiática, debido a una lesión que se vio complicada en el partido ante Egipto. Con ese respaldo, el plan sería abrir el juego con mayor ambición en ataque.

Estos componentes serán centrales en Asia. Australia se enfrentará a rivales duros, de esos que pelean cada balón y complican con planteamientos cerrados. Al mismo tiempo, los Socceroos deberán asumir el rol de favoritos y estar listos para dominar el balón, buscar caminos alternativos y encontrar la forma de romper bloques bajos.

Para lograrlo se necesita trabajo, dureza y también un enfoque positivo. Habrá que sumar creatividad y, según lo que se vio en el Mundial, permitir un margen de libertad y espontaneidad. En este punto, el texto subraya que Australia todavía no lo hace con la suficiente eficacia.

La federación, por su parte, tendrá que valorar el recorrido de seis meses que viene el plantel y decidir si quiere estirar ese camino por tres años y medio adicionales. Cualquiera sea la determinación, habrá presión: este grupo actual tiene potencial de “gallina de oro”, y no habrá margen para desperdiciarlo.

Popovic, sin importar lo que se diga en ciertos momentos, se presenta como un entrenador sólido. Y su propuesta es coherente con lo que se espera de él. Si Football Australia lo llama y el plan no funciona, no podrá alegar desconocimiento. Si se decide cambiar de técnico y el sustituto no responde, esa responsabilidad también recaerá en la propia federación.

Porque el fútbol internacional no suele ser sencillo. Si fuera fácil, no sería lo que es: una de las grandes expresiones del deporte en el planeta.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

Sígueme
Otros artículos
Anterior

Ghana se adapta al modelo de Queiroz y da pasos decisivos rumbo al cruce

Entradas recientes

  • La resaca tras el Mundial: cómo se apagan los protagonistas y el fútbol
  • Ghana se adapta al modelo de Queiroz y da pasos decisivos rumbo al cruce
  • Tuchel tranquiliza a Inglaterra: “No pierdan la cabeza” ante México
  • Quansah llega para Inglaterra vs México y James podría ser suplente
  • Sarr sale al paso: calma el vestuario tras tensiones y eliminación del Mundial

Categorías

  • Bundesliga
  • Champions-league
  • Ligue-1
  • News
  • Premier-league
  • Serie-a
  • Transfers
  • Usa
  • World-cup
Contacto·Política de privacidad
| Copyright 2026 — Hitsbook Fútbol. Todos los derechos reservados.