Lazio cae 2-0 ante Mantova en la Coppa Italia y Gattuso asume culpas
Lazio quedó eliminado de forma prematura en la Coppa Italia tras caer 2-0 ante Mantova en el Stadio Olimpico, un golpe que llegó pese a que el equipo biancoceleste dominó gran parte del trámite en el arranque. Los dirigidos de Gennaro Gattuso generaron llegadas claras, con opciones desperdiciadas por Matteo Cancellieri y Boulaye Dia, pero el partido se les complicó cuando Francesco Ruocco abrió el marcador en el minuto 75. La reacción tardía no encontró el premio: Ismael Cajazzo sentenció el 2-0 con un contragolpe letal en el tiempo añadido, provocando una eliminación inesperada y dolorosa para el conjunto romano.
Tras el pitido final, Gattuso asumió con contundencia la responsabilidad del rendimiento del plantel. El técnico reconoció la dureza de la derrota y pidió disculpas por lo mostrado: “Es un golpe pesado. Encaro esto porque es lo correcto, pero ahora toca callar y trabajar. Me hago cargo de todo. Sabíamos que había mucho por hacer. Duele y debemos disculparnos; avanzamos y, sobre todo, respaldo a los chicos que están dando todo”.
El entrenador también señaló que el problema empezó antes del descanso. Según su lectura, el primer tiempo fue demasiado pasivo y permitió que Mantova ganara confianza. “Tenemos muchas cosas por mejorar. El momento escuece, pero debemos mantenernos firmes. Es cierto que tuvimos oportunidades, aunque en la primera parte lo hicimos ‘a medias’: nunca fuimos lo bastante agresivos y les dimos demasiado espacio. Prefiero que los jugadores creen ocasiones y fallen antes que falten a esa idea. Desde el primer día sabemos que tenemos que estar juntos y meter el trabajo. Solo con esfuerzo y la ambición de hacer una gran temporada podemos salir”, explicó.
Gattuso además evitó convertir la conversación en especulaciones de fichajes y centró el foco en lo inmediato: “Hoy no es cuestión del mercado. Es cuestión de los jugadores que saltaron al campo. Es fácil decir que falta esto o aquello. Ahora necesitamos responsabilidad. Después veremos qué ocurre en los próximos días”. En paralelo, pidió calma interna para recomponer el clima y tratar de frenar la frustración creciente en la afición capitalina.
El técnico insistió en que el grupo está trabajando con intención y que el plan busca sostener una dinámica tranquila pese al resultado: “Los chicos trabajan bien, tienen ganas de entrenar. Hemos cambiado muchas cosas. Llevamos 40 días trabajando y hay deseo y compromiso. Pero esta noche es una píldora amarga de tragar; ojalá sepamos gestionarlo y hacerlo con paz. Sabemos que fuera no están contentos y esperamos revertir esa situación”.
Con este desenlace, Lazio corta de raíz su aventura copera y queda enfocada únicamente en la Serie A, sin distracciones europeas. Ahora, el reto inmediato para levantar la moral llega con el desplazamiento para enfrentar a Bologna en el arranque de la liga del lunes 24 de agosto, en el Stadio Renato Dall’Ara. La presión en Roma podría aumentar rápidamente si el equipo no responde con una actuación sólida tras la eliminación.