El Paris Saint-Germain sobrevivió a una noche de contrastes en el Etihad Stadium y derrotó 4-2 al Manchester City, un resultado que lo mantiene al frente de la fase liga de la Champions League, aunque dejó a Luis Enrique preocupado por la brusca caída de rendimiento de su equipo tras el descanso.
El campeón francés construyó una ventaja aparentemente definitiva en la primera parte, cuando se marchó al vestuario con un 3-0 a favor. Sin embargo, el encuentro cambió por completo en la reanudación. Erling Haaland lideró la reacción local con dos goles y devolvió la tensión a un partido que parecía sentenciado antes del intermedio.
PSG también tuvo opciones para frenar antes la remontada inglesa, pero falló un penalti y envió otro remate al poste en una segunda mitad frenética. Esas ocasiones desperdiciadas alimentaron la esperanza del City hasta el final y obligaron al conjunto parisino a defender una victoria mucho más sufrida de lo que anticipaba el marcador inicial.
Luis Enrique reconoció después que su equipo ofreció dos versiones muy distintas. “Es difícil decir cuánto orgullo siento, porque el partido tuvo momentos muy diferentes”, explicó el entrenador español. “En la primera parte mostramos lo que queremos ser como equipo, pero no me gusta llegar al descanso con 3-0”.
El técnico, de 54 años, advirtió que una renta tan amplia puede provocar una relajación peligrosa. “Muchos creen que el partido ya está ganado, pero nunca es así. Con menos suerte, puedes perder encuentros de este tipo”, señaló. También concedió que el Manchester City mereció marcar más en la segunda parte y asumió que el PSG estuvo cerca de pagar caro su falta de control.
Barcelona, el próximo gran examen
El vigente doble campeón de Europa persigue una tercera corona continental consecutiva, un logro con el que igualaría la referencia histórica del Real Madrid. Pese a su posición de privilegio en la clasificación de la fase liga, Luis Enrique evitó cualquier euforia antes de recibir al Barcelona el próximo martes en el Parque de los Príncipes.
“Ser el mejor equipo a estas alturas de la temporada no es lo más importante. Lo importante es serlo al final”, remarcó el exentrenador azulgrana, que se enfrentará a su antiguo club en uno de los duelos más atractivos de la jornada europea.
Barcelona llegará igualmente lanzado. El equipo de Hansi Flick goleó 4-1 al Galatasaray el martes y extendió a diez partidos su inicio perfecto. Aun así, el técnico alemán trasladó un mensaje parecido al de Luis Enrique: “El fútbol cambia muy rápido. Estamos orgullosos de esta situación, pero queremos más; queremos títulos. Ahora no se gana nada. Los grandes títulos se conquistan en mayo y junio, y trabajamos cada día para eso”.
El cruce reunirá a dos equipos en plena racha, pero el PSG sabe que deberá sostener su nivel durante los 90 minutos. La desconexión que permitió al City acercarse en el Etihad sería un riesgo aún mayor frente a un Barcelona que llega con confianza y capacidad ofensiva para castigar cualquier pérdida de concentración.