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World-cup

Luis Paulino Siles, árbitro en el Benito Villamarín, frente a los capitanes

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
23 junio 2026 6 min de lectura

El árbitro costarricense Luis Paulino Siles salió de su vestuario y avanzó por el pasillo que conecta las zonas de los futbolistas con el terreno de juego en el Estadio Benito Villamarín, en Sevilla. El calor era asfixiante y, al llegar al frente de la fila, se detuvo para colocarse frente a los capitanes.

A su izquierda apareció el capitán brasileño Sócrates, con barba y el nombre completo de Doctor Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira. Medía 1,93 y su físico imponente contrastaba con detalles llamativos: un brazalete blanco, ajustado alrededor de su bíceps izquierdo, parecía apretar como una especie de torniquete. Todo en él recordaba a una etapa previa ligada a la medicina en la Universidad de São Paulo, cinco años antes, mientras en su imagen se mezclaban hábitos como el cigarrillo y la cerveza.

Del lado derecho del juez se ubicó Graeme Souness, el capitán escocés de bigote pronunciado, con el peinado característico y un estilo de juego que había sido cuestionado por su dureza en los choques. Justo delante de él, en la misma línea, estaba Alan Rough, y el ex portero se encargaría después de narrar lo ocurrido.

“El árbitro se acercó y escuché que les dijo a los dos capitanes: ‘Miren, es un partido muy importante y espero que todo salga bien. Que gane el mejor’. Más tarde, Souness se dio la vuelta hacia mí y me soltó cuatro palabras: ‘¡Espero que no!’”, recordó Alan Rough en una conversación reciente con Frank McAvennie para el podcast Let’s Be Frank.

– Cómo Escocia aún puede clasificarse a octavos del Mundial ante Brasil y a quién podría enfrentar después

Escocia, ¿lista? Brasil, ¿lista?

La situación tuvo el aire de una escena televisiva de los años noventa, de esas que parecían sacadas de un programa popular de la tarde.

Era el segundo cruce mundialista entre Escocia y Brasil: se habían enfrentado en el Mundial de 1974, en Frankfurt, con un empate 0-0, y todavía faltarían dos partidos más, en 1990 y en 1998. Para Souness, sin embargo, era la primera vez que se medía con la selección brasileña, ya que su debut internacional llegaría en octubre de ese mismo año.

“Sevilla en verano es una locura de calor”, comentó Souness, en declaraciones a BBC Radio Scotland. “Entramos desde el calentamiento y parecía que ya llevábamos 90 minutos jugados, más prórroga. Los muchachos se metían la cabeza bajo la ducha fría para intentar enfriarse… ¡y el partido ni siquiera había empezado!

“Yo miraba la línea y veía a los brasileños durante el himno. Parecían recién salidos de una vitrina, impecables. En cambio, a nosotros nos veías con la cara roja y empapados de sudor. Ahí estaba Gordon [Strachan] sonriendo y saludando a la cámara, y yo pensaba: ‘Estamos perdidos’”.

“Y entonces David Narey marca y nos ponemos 1-0 arriba. Fue como jalarle la cola a un tigre”, añadió.

En ese instante, la “oportunidad” para Escocia fue como un golpe de suerte: un intento directo de incomodar a un rival temible, sin que el árbitro televisivo John Anderson interviniera, aunque todos sabían que Brasil reaccionaría con creces y con intención de cobrarse la revancha.

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En Sevilla, los escoceses pasaron gran parte del primer cuarto de hora sufriendo el asedio. Luego, a los pocos minutos, llegó el momento que cambió el guion: un remate de Narey con la pierna derecha desde el borde del área, que no solo golpeó el balón, sino que “pinchó” a la gran figura amarilla que representaba el rival. Y ahí se encendió la narración de BBC, con John Motson…

“Souness… busca a Wark… Narey aparece desde la banda… ¡NAREY! Tremendo gol de Escocia. Narey vio el espacio y la colocó en la esquina”, narró Motson.

Para algunos comentaristas, fue un “toque” o un “empujón” del pie: Jimmy Hill, compañero de BBC en su momento, lo describió como un gesto que servía para “fastidiar” a Escocia. Alan Hansen, en STV, bromeó al respecto. No obstante, el propio Sócrates, años después, reveló un matiz cultural: cuando la acción se ejecuta en Brasil, el “toquecito con el pie” es considerado una forma elegante de jugar y tiene incluso un nombre propio, biquinho.

“No nos preocupó encajar primero porque estábamos muy seguros”, dijo Sócrates en 2004. “Éramos de los mejores equipos del mundo. Éramos Brasil. No era un problema”.

Tenía razón. Los tigres —o el gran oso amarillo— no suelen tolerar que les tiren de la cola sin responder.

“Lo único que hicimos mal fue molestarlos al marcar un gol que ellos habrían estado orgullosos de adjudicarse como propio”, explicó Souness en 2012 al Daily Record. “Después de eso, nos persiguieron y hacía demasiado calor como para correr detrás de sombras”.

Brasil terminó imponiéndose con cuatro goles sin respuesta: Zico (33’), Oscar (48’), Éder (63’) y Falcão (87’). Tras ese desenlace, Sócrates fue citado para un control antidopaje. Con una deshidratación severa y con pocas opciones de líquidos, el capitán logró convencer al encargado del control para que lo llevara a una sala de hospitalidad contigua.

“Cuando abrieron la nevera, intenté ocultar mi sonrisa”, recordó Sócrates en el libro Doctor Sócrates, de Andrew Downie, publicado en 2017. “Estaba llena de todo tipo de bebidas. ¡Era una maravilla! Bebí toda la cerveza y luego pasé al champán. No había nada de vino… o eso parecía. Y recién tres horas después tomaron la muestra”.

Con Sócrates, la “medicina” perfecta siempre encontraba camino.

En Escocia, aquel España ’82 quedará marcado para siempre por el biquinho de David Narey ante Brasil, especialmente porque ayuda a la afición a olvidar el resto de la noche: el 4-1 con el que se impusieron “el mejor equipo que nunca ganó un Mundial”, frase atribuida a Gordon Strachan.

“Al final del partido, Kenny [Dalglish], que había entrado desde el banquillo, fue a ver a Zico para intentar conseguir su camiseta”, recordó John Wark en la BBC. “Alan Hansen [Alan] corrió hacia allí también. Probablemente fue lo más cerca que estuvo de él en toda la noche.

“Pero Zico los dejó plantados a los dos y vino hacia mí. ‘¿Intercambiamos?’, me dijo. Resulta que solo coleccionaba camisetas con el número 10. Así que cuando regresé al vestuario, se la estaba enseñando a Hansen en la cara. Al final terminé donándola a una causa benéfica en Ipswich y el dinero recaudado fue mucho en una subasta”.

Muchos han opinado sobre el disparo de Narey: desde sus compañeros escoceses ese día sofocante en Sevilla hasta los brasileños que se sintieron molestos por la osadía de marcarles con un golazo al estilo brasileño. Sin embargo, hay alguien que nunca ha comentado públicamente el tanto: el propio autor del gol.

Narey continúa viviendo en la misma casa de Dundee desde la época en la que jugó para Dundee United, entre 1973 y 1994. El 70° cumpleaños lo celebró a inicios de este mes con discreción, pero en todo este tiempo ha rechazado, de manera educada, cada solicitud para conceder entrevistas centradas en cómo logró aquel tanto. La última entrevista impresa registrada se publicó en The Weekly News, en 1980, dos años antes del Mundial en España.

Aun así, hay un dato curioso que se conoce por cercanos y conocidos: Narey intentó volver a ver el gol cuando regresó de España en 1982, pero su esposa había grabado otro contenido; había sustituido la cinta con un episodio de Coronation Street.

Y así se llega a la noche del miércoles en Miami, en la quinta entrega del cruce entre Escocia y Brasil en el Mundial. Se esperan paralelismos con Sevilla en lo meteorológico: calor intenso y humedad sofocante. Aunque los escoceses quizás no tengan tantos jugadores del nivel del plantel de 1982, Brasil tampoco contará con un plantel menos exigente.

Un empate entre “los contendientes” y “los gladiadores” asegurarían por primera vez en la historia el pase de Escocia a la fase eliminatoria del torneo. Y si el duelo terminara igualado, Steve Clarke preferiría que se resolviera sin goles. La historia ha mostrado lo que puede pasar cuando Escocia marca primero ante Brasil y el rival termina sintiendo que le han tirado de la cola al tigre.

Que gane el mejor.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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