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Mbappé rompe el empate: Francia supera a Paraguay y avanza a octavos

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
5 julio 2026 7 min de lectura

PHILADELPHIA — El partido no fue de los más vistosos, pero a los 70 minutos Kylian Mbappé apareció desde el punto penal para romper el empate y Francia selló su boleto a los octavos de final con un 1-0 sobre Paraguay.

El encuentro tardó en entrar en calor, condicionado por la intensa ola de calor del verano. En el primer tiempo se vieron faltas y discusiones constantes, con apenas cinco remates en total y un registro de xG combinado de 0.20: Paraguay llegó a 0.05 y Francia a 0.15. La diferencia llegó cuando, dentro del área, el capitán guaraní Gustavo Gómez derribó a Désiré Doué. Tras una revisión prolongada del VAR, el árbitro Ilgiz Tantashev señaló el penal.

Mbappé tomó la responsabilidad, ejecutó con frialdad y envió a Orlando Gill en la dirección equivocada para definir el 1-0. Fue el séptimo gol del francés en el Mundial, cifra que lo iguala a Lionel Messi en la lucha por el Botín de Oro. Además, lo coloca como el segundo jugador —junto al argentino— en alcanzar al menos siete tantos en dos Copas del Mundo distintas, algo que ambos lograron en 2022 y 2026.

Lo que viene para Francia es un duelo de octavos ante Marruecos en Boston el jueves, mientras que “La Albirroja” regresa a casa con la frente en alto.

Francia se impuso en Filadelfia con un penal de Mbappé y avanzó a los octavos de final, en un partido donde el calor, el ritmo trabado y el plan paraguayo marcaron el guion.

Francia, una prueba distinta ante Paraguay

Tras superar a Senegal en la segunda parte, y luego vencer a Iraq y a la selección B de Noruega en fase de grupos, además de eliminar a Suecia en los octavos, Paraguay ofreció un desafío completamente diferente. Venían de eliminar a Alemania, cuatro veces campeona, y en este cruce mantuvieron la misma convicción: repetir el esquema que les había funcionado en un entorno de eliminación directa.

Paraguay eligió un bloque bajo para impedir que “la Fab Four” francesa (Mbappé, Ousmane Dembélé, Michael Olise y Bradley Barcola) encontrara espacio a la espalda. Cada interrupción fue aprovechada: se cortaba el juego con entradas, se demoraba el regreso tras choques, se discutía con rivales y hasta hubo acciones de distracción, con la esperanza de que sus veloces Miguel Almirón y Julio Enciso consiguieran alguna oportunidad en el otro campo, muchas veces a fuerza de protagonismo individual.

Todo esto ocurrió en el “horno” de South Philly, donde las temperaturas y el domo de calor convirtieron la jornada en la más agobiante en más de una década.

  1. Francia comenzó adaptándose a un rival que buscó cortar el partido a cada oportunidad, con faltas, tensión y un plan pensado para sofocar la salida.
  2. El equipo de Didier Deschamps mantuvo un once muy parecido al de sus partidos anteriores, con el único cambio de Manu Koné por un Aurélien Tchouaméni golpeado y limitado físicamente.
  3. Durante el primer tramo, el plan francés no encontraba la forma de traducirse en remates claros: la “cuarteta” ofensiva apenas logró una llegada en la primera mitad.
  4. A medida que el juego se volvió más físico, Deschamps confió en que sus futbolistas no caerían en la provocación.
  5. En el minuto 60, realizó el cambio más evidente: Désiré Doué entró por Bradley Barcola, con perfiles distintos pero dentro de una lógica similar.
  6. Diez minutos después llegó el quiebre: una carrera cortante de Doué terminó en una falta dentro del área y en un penal revisado por VAR, que Mbappé convirtió para poner el 1-0.
  7. Desde entonces, Francia administró la ventaja, resistiendo el asedio paraguayo sin perder la disciplina.

Deschamps ya sabía que el plan paraguayo iba a ser ese. Podía haber modificado el equipo o el planteamiento para contrarrestarlo antes del silbatazo inicial, pero optó por dejar a su formación prácticamente intacta, como si lanzara un mensaje a su frente ofensivo: “ustedes entiendan qué viene”.

Era, además, una prueba de bajo riesgo: intentar lo que Paraguay quería hacer es extremadamente difícil. Si permites un gol —ya sea por una genialidad o por un error, incluso del árbitro— quedas virtualmente sentenciado. Lo más probable era que eso ocurriera, aunque finalmente no sucedió en el primer tramo porque Paraguay se mostró inteligente, compacto y físicamente sólido. De hecho, los delanteros franceses no lograron generar tiros ni, sobre todo, buenas oportunidades.

La famosa línea ofensiva integrada por Mbappé, Barcola, Dembélé y Olise apenas había conseguido una acción en la primera mitad. En total, Les Bleus apenas registró cinco disparos en el partido; los otros cuatro provinieron de mediocampistas como Koné y Adrien Rabiot, que elevaron la apuesta desde fuera del área con intentos que buscaron desesperación de tres puntos, aunque sin la claridad de una jugada construida.

Aun así, Deschamps le dio tiempo a su equipo y, cuando el partido se calentó y las acciones se volvieron más duras, sostuvo la idea de no reaccionar mal ante la provocación. En general, Francia lo logró.

Tras el gol, el técnico dejó su lectura del contexto: “Tenemos calidad ofensiva, pero cualquier equipo lo tendrá complicado ante un bloque tan bajo. Especialmente cuando la intensidad baja, algo que ocurrirá en estas condiciones”.

El resto del partido consistió en conservar la cabeza mientras Paraguay apretaba. No se cayó en la indisciplina, aunque se tomaron nota de dos tarjetas amarillas para Koné y Olise, un escenario mejorable pero asumible.

Mbappé, por su parte, explicó lo que el equipo esperaba: “Sabíamos el tipo de partido que íbamos a enfrentar, pero demostramos que no somos solo un equipo capaz de jugar ofensivo. Si tenemos que ensuciarnos las manos, lo haremos. No hay problema con eso”.

Francia se midió contra un rival con el que no se había cruzado en el Mundial, en unas condiciones que no había vivido con ese nivel de intensidad. El primer tiempo pudo sembrar nervios, pero el equipo superó el examen. Y aunque es poco probable que vuelva a encontrar un escenario igual, el plantel salió con cicatrices que pueden servir para prepararse si algo similar reaparece.

¿Son legíticas las tácticas de Paraguay?

Paraguay había frustrado a Alemania en el último compromiso y le salió bien. Contra Francia repitieron la fórmula y por setenta minutos les funcionó, hasta que Mbappé marcó el penal que cambió el destino del partido.

El juego se estiró en cada interrupción lo máximo posible. Cada ocasión para perder tiempo se aprovechó, incluso con una acción de un defensor paraguayo que despejó el balón hacia las gradas, buscando ocupar más segundos. También se vieron entradas tardías, choques para cortar el avance y hasta la banca paraguaya reaccionando de forma constante, pidiendo tarjetas amarillas cada vez que Francia cometía una falta.

La falta de fluidez y de ritmo no dejó un gran espectáculo para el espectador neutral. La pregunta, sin embargo, es si el “juego” que se ve es responsabilidad de Paraguay. En su debut intentaron hacerlo de otra manera frente a Estados Unidos y terminaron goleados 4-1. Si hubieran buscado ser expansivos ante Francia, el desenlace pudo haber sido aún más duro.

El entrenador Gustavo Alfaro podría defender que tiene el deber de potenciar las fortalezas de sus futbolistas. Y también tendría sentido: habría sido inútil plantearse de frente con un rival que concentra talento ofensivo de primer nivel. Paraguay llegó al Mundial por una marca defensiva notable y, por eso, volvió a lo que conoce.

Deschamps entendía de sobra que este partido pudo haber girado en otra dirección: “Si hubiéramos respondido a las provocaciones como hizo Alemania, nos podía haber ido muy mal. Estoy contento con la conducta del equipo”.

El contraste aparece con el caso de Cabo Verde. En su conferencia posterior a la derrota del viernes 3-2 ante Argentina en Miami, el técnico Bubista insistió varias veces en que su equipo pudo haber encarado la competencia de otra manera. También señaló, de forma intencional, que sus futbolistas cometieron pocas faltas durante el torneo. No lo dijo de manera directa, pero la idea que quedó es que Cabo Verde intentó jugar “en el camino correcto”, en vez de presentarse con el objetivo de estropear el juego como hacen otros equipos que llegan como sorpresa.

No hay una respuesta única ni totalmente correcta. Parte de la belleza de la Copa del Mundo es que se crucen países con características y estilos distintos para ver qué sucede. Las tácticas de Paraguay —discutibles o no— les dieron un golpe grande ante Alemania y los pusieron muy cerca de repetir la hazaña frente a Francia.

Paralelismos con el equipo de 1998

Si hay un entrenador que entiende que ganar es lo único importante, ese es Deschamps. Formado por la filosofía italiana donde el resultado pesa más que cualquier otra cosa, disfrutará esta victoria sobre Paraguay. Y si hay alguien que también sabe lo que cuesta vencer a un rival sudamericano en octavos, especialmente cuando el rival solo busca defender y cortar el ritmo, es él mismo.

En 1998, en casa, Deschamps y la selección francesa vivieron un guion muy parecido. Entonces también fue difícil en Lens: les costó encontrar recursos para vulnerar la defensa paraguaya y, además, al arquero José-Luis Chilavert. Con el calor golpeando igual, necesitaron un milagro de Laurent Blanc para ganar mediante un gol dorado en la prórroga, con apenas seis minutos por jugar.

Esta vez el triunfo llegó antes, en la segunda mitad, pero las similitudes siguen siendo fuertes. Deschamps también recordará que aquella victoria sobre Paraguay terminó desbloqueando algo en el equipo: fue un momento clave en el camino hacia el título de 1998, por encima de la tanda de penales contra Italia en cuartos, de la dupla memorable de Thuram en semifinales o incluso del tanto decisivo de Zidane en la final.

Tras superar a Paraguay, aquel plantel se sintió más ligero, más fuerte y con la sensación de que nada podía detenerlos. Esta generación actual también tuvo su examen real en Filadelfia el sábado, y quizá ese empuje sea el mismo que los lleve a pelear por el trofeo, empezando por el duelo de octavos ante Marruecos en Boston el jueves.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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