Mbappé salva el penal y guía a Francia al 2-0 ante Marruecos
En Foxborough, Massachussets, Kylian Mbappé anotó un gol de gran factura tras fallar un penal en la primera parte y, con el 2-0 sobre Marruecos, Francia se encarriló hacia las semifinales del Mundial.
Key takeaways
- Mbappé abrió el marcador en el minuto 60 con un remate colocado que superó a Yassine Bounou.
- El conjunto francés amplió la ventaja seis minutos después con un tanto de Ousmane Dembélé.
- Marruecos se había mantenido con vida gracias a atajadas de Bounou, incluido un penal detenido por el portero.
- Francia avanzó tras vencer a su rival mejor posicionado hasta el momento y ahora espera al ganador del cruce entre Bélgica y España.
- El choque se disputó en Foxborough, con la mirada puesta en el camino hacia semifinales en Dallas.
Mbappé y Francia pueden golpear cuando menos se lo esperan
Bradley Barcola lo describió con una frase sencilla: “Jugamos como si estuviéramos jugando con amigos del barrio”. La idea resume el tipo de fútbol que está mostrando Francia en este Mundial, un estilo con chispa, técnica, movimiento constante y una intensidad que no se detiene hasta que alguien te reclama para ir a casa.
La ofensiva francesa, liderada por Mbappé, Dembélé y Michael Olise, cuenta además con el empuje de Désiré Doué y Barcola, y en este torneo se ha vuelto prácticamente imposible de frenar. Los tres primeros acumulan 23 participaciones directas en goles, una cifra que supera en tres a la suma de los integrantes del “trío” de Brasil (Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho) en el Mundial de 2002, cuando esa selección se proclamó campeona.
Mbappé, además, sigue agrandando su leyenda. Se convirtió en el primer futbolista francés en alcanzar las 100 contribuciones goleadoras con la selección, y tras su actuación en este partido llegó a 101 tras el pase que precedió al segundo tanto. Ya lleva ocho goles en esta edición del Mundial, igualando lo logrado en 2022, y se volvió el primer jugador en la historia en alcanzar esa marca en dos Copas del Mundo distintas. En total, suma 20 goles en 20 partidos de Mundial a lo largo de su carrera, con apenas 27 años, edad en la que continúa pulverizando registros.
Marruecos ensayó distintos planteamientos: en el primer tiempo se encerró con un bloque más defensivo y, ya en la segunda parte, se vio una versión con mayor intención ofensiva. Frente a cualquiera de los dos escenarios, el ataque francés generó oportunidades y obligó a Bounou a intervenir con acierto. En los momentos en los que no aparecen espacios, Désiré Doué se convierte en una sentencia; cuando el hueco se abre, Barcola acelera y lo ataca. Los cuatro de arriba, a los que se les puede llamar de muchas maneras —“Fantastic Four”, “Four Musketeers”— volvieron a ser decisivos.
Francia pudo haber marcado varios más, pero sus dos tantos fueron especialmente valiosos: el primero de Mbappé fue un remate con efecto “curvado” y el segundo lo firmó Dembélé con una definición muy propia, destacando además la carrera de Mbappé para generar espacio a su compañero. Dos grandes jugadas, dos regalos para el fútbol, con esa misma marca de Francia.
Atención a 2030: Marruecos está listo para competir
Tras este resultado, Marruecos se ha consolidado como el país más fuerte de África al tomar impulso desde su presencia en semifinales de 2022, ahora con una campaña que terminó en cuartos y que, en ambos casos, desemboca en una derrota ante Francia. Con un sorteo más favorable, el equipo de Mohamed Ouahbi podría haber llegado aún más lejos en la competición.
Francia aparece como el gran dominador del torneo, con distancia, por lo que no resulta justo concluir que Marruecos retrocedió por llegar otra vez al último tramo. En este partido, salvo Bounou, ningún titular supera los 30 años. Además, el mediocampista Ayyoub Bouaddi solo tiene 18, de modo que la mayor parte del grupo seguirá en el proyecto cuando el Mundial llegue en 2030, edición que Marruecos compartirá como sede con España y Portugal.
El trabajo de formación en categorías inferiores en Marruecos está dando frutos y el combinado ha sabido aprovechar una gran diáspora, integrando futbolistas nacidos en Francia, Bélgica y Países Bajos. Esa tendencia tiene margen para crecer aún más.
De todos modos, persisten problemas: por ejemplo, la falta de cobertura adecuada para el peligro ofensivo que genera la ausencia por lesión de Ismael Saibari, y la falta de profundidad en la retaguardia sin los lesionados Nayef Aguerd, Romain Saïss y Jawad El Yamiq. Sin embargo, con cuatro años por delante para construir rumbo a un Mundial en el que jugarán en casa, Marruecos podría transformarse en un candidato real al título y convertirse en la primera selección africana que lo logre.
Más que frenar tras Qatar 2022, Marruecos ha mostrado que cuenta con una base sólida para crecer de cara al futuro.
El trabajo de apoyo de Francia: las estrellas silenciosas
Si se excluye el duelo ante Noruega, cuando Ståle Solbakken presentó un equipo alternativo y Francia anotó tres veces en los primeros 32 minutos, lo demás ha sido una demostración defensiva. En los otros cuatro partidos —frente a Senegal, Irak, Suecia y Marruecos— la escuadra de Didier Deschamps acumuló números muy llamativos: apenas 2.33 goles esperados en contra, con 23 remates permitidos, de los cuales solo cuatro fueron a puerta.
Y, cuando el rival consigue alguna ocasión, no suele tratarse de las más peligrosas. De hecho, desde el inicio de la segunda mitad del primer partido ante Senegal (dejando fuera el caos del encuentro ante Noruega), Francia únicamente concedió dos disparos con un valor de xG superior a 0.10.
Claro, algunos rivales como Irak, Suecia o Paraguay no son precisamente los más potentes, pero Senegal y Marruecos disputaron la final de la última Copa Africana de Naciones. Ahí es donde se entiende el concepto de “apagón” defensivo. Una parte del mérito está en la solidez de los centrales, William Saliba y Dayot Upamecano, pero otra clave es la dificultad que suelen tener los equipos cuando se plantan muy atrás y buscan salir al contragolpe: en esas circunstancias, el fútbol de transición se les complica y pierden efectividad.
Gran parte de ese equilibrio nace del doble pivote formado por Adrien Rabiot y Manu Koné, que tomó el relevo tras la lesión de Tchouaméni. Ambos se han puesto el mono de trabajo para Deschamps en este Mundial: han asumido funciones más defensivas de las que normalmente se ven en clubes como AC Milan y AS Roma. Su disposición, además, sostiene la posibilidad de que Deschamps mantenga a un frente ofensivo tan ambicioso, porque uno de los dos suele estar cerca para cortar buena parte de los ataques rivales antes de que lleguen a la zona decisiva.
Ahora bien, surge la pregunta de cómo funcionará ese eje Rabiot-Konné contra un equipo que mantenga la posesión, se aventure con gente hacia adelante y presione en el centro del campo, como podría ser el caso de España si llegaran a encontrarse en semifinales. Deschamps lo resolverá cuando llegue el momento, pero por ahora está claro que, sin el esfuerzo constante de su “retaguardia” y el trabajo de su bloque, no se estaría hablando tanto del rendimiento de su línea ofensiva durante las 24 horas del día.
Bounou fue inmenso, pero no puede hacerlo todo por Marruecos
El partido se inclinó de manera prácticamente definitiva cuando Dembélé marcó el segundo gol de Francia al minuto 66. Aun así, la verdad es que Marruecos solo siguió vivo gracias al nivel mostrado por Yassine Bounou en el primer tiempo.
El portero de 35 años detuvo un cabezazo temprano de Upamecano y, además, paró el penal de Mbappé, sumando así cuatro atajadas desde los doce pasos en su carrera mundialista. Antes de que terminara la primera mitad, también sacó una gran intervención frente a Doué y desvió un disparo de larga distancia de Lucas Digne para que el balón terminara golpeando el travesaño.
En el tanto de Mbappé no había demasiado que hacer: el movimiento de preparación fue muy corto, el área estaba cargada y Bounou casi no alcanzó a ver la trayectoria.
Sentirá frustración por el gol de Dembélé, porque aunque no recibió la mejor ayuda de sus defensores, alcanzó a tocar el balón. Sin embargo, la muñeca no tuvo la fuerza suficiente para evitar el segundo tanto. De todas maneras, Bounou está teniendo otro Mundial sólido: fue fantástico en Qatar 2022 y vuelve a demostrar su nivel en esta edición. También hay otros porteros africanos que han rendido muy bien, como Vozinha, de Cabo Verde.
La gran incógnita ahora es si Bounou seguirá en el proyecto de cara a 2030. Tendrá 39 años en el próximo Mundial, pero existe un componente emocional que podría empujarlo a mantenerse: la competencia será, en parte, organizada por Marruecos. Además, este verano ha mostrado que aún está completamente capacitado para competir a este nivel.