Mbokazi y el auge de sudafricanos en la MLS: embajador del fútbol en EE. UU.
Mbokazi no es el único futbolista internacional sudafricano que está probando suerte en Norteamérica y, más concretamente, en Illinois. En la plantilla del Fire también figura su compatriota Puso Dithejane. Además, Bongokuhle Hlongwane defiende los colores de Minnesota United y Olwethu Makhanya representa al Philadelphia Union.
Con todo, el protagonista de la historia es Mbokazi, oriundo de Hluhluwe, quien ha dejado una huella más notable en su intento de consolidarse en el “sueño americano”. El jugador compite en una división donde coinciden figuras de enorme peso mediático y deportivo, con el octavo Balón de Oro de Lionel Messi como referencia por parte del Inter Miami, mientras que en el radar también aparecen nombres como Heung-min Son y Thomas Müller, que también han aterrizado en Estados Unidos.
El rendimiento del sudafricano lo llevó a convertirse en el primer futbolista de su país en 30 años en lograr un lugar en el plantel de All-Stars. En ese contexto, Khumalo, leyenda del Bafana Bafana y el nombre con el que el propio Mbokazi ha sido comparado, explicó qué significa semejante distinción para él: “Es un gran logro para Mbokazi porque es su primera temporada en la MLS. Cuando yo jugaba todavía había muchas cosas que estaban cambiando, y ahora la liga y el nivel mejoran con cada campaña”.
“El fútbol en Estados Unidos se ha vuelto más comercial. La MLS es, en cierto modo, una gran marca: algo atractivo como Prada, y ha logrado atraer nombres importantes. En 1996 también tuvimos grandes figuras en la MLS, como Carlos Valderrama, Roberto Donadoni desde Italia y Jorge Campos desde México, además del portero”, agregó.
Khumalo insistió en que la selección para el equipo de estrellas no es un premio automático, sino que responde a lo hecho dentro del campo y a la conducta: “Para que lo elijan en las All Stars es algo enorme en Estados Unidos. No es solo por formar parte de la MLS All Stars: te seleccionan por tus actuaciones, tu comportamiento y todo lo que muestras sobre el terreno. Y que esto ocurra a su edad, en su primer año en la liga, sorprende para bien”.
“De hecho, Mbokazi ha superado nuestras expectativas. Yo no me lo esperaba. Pero lo que quiero decir es que esto tiene que ver con la formación y con la disciplina que probablemente aprendió del Orlando Pirates mientras estaba aquí en Sudáfrica. Para él es un logro fantástico”, remarcó.
Mbokazi dio el salto al primer equipo del Orlando Pirates antes de viajar a Estados Unidos en diciembre de 2025, con un contrato de cuatro años. En su nueva etapa, su desafío es medirse con referentes que marcan una diferencia incluso para jugadores ya establecidos, algo que puede ser clave para su crecimiento continuo.
Al ser consultado por esa experiencia y por el impacto que puede tener en las próximas generaciones de talento sudafricano, Khumalo amplió el mensaje con una mirada más amplia: “Primero, Mbokazi es un embajador del fútbol sudafricano. Su éxito va a incomodar a los demás chicos en Sudáfrica, porque les va a demostrar que se puede. Y verlo jugando contra rivales como Messi y otras grandes estrellas de la MLS es, sin duda, un gran mérito”.
“Si miras a Mbekezeli Mbokazi desde sus tiempos en la academia del Orlando Pirates, ya se notaba que era un chico muy agresivo. Obviamente necesitaba desarrollarse dentro del juego”, añadió, describiendo el perfil del futbolista con el que llegó al proyecto.
Según Khumalo, su manera de competir no se altera por el tamaño del rival: “No creo que sea el tipo de persona que piense ‘estoy jugando contra un nombre grande’. No le importa. Es un chico joven, ambicioso, y punto. Creció en Zululand y sigue siendo muy, muy agresivo. Es un futbolista al que le encanta competir: no quiere perder ninguna batalla. Eso se ve en sus entradas, en sus duelos, en todo lo que hace dentro del campo: solo quiere ganar”.
El exinternacional también explicó que, para Mbokazi, el hecho de enfrentarse a figuras no representa un “shock” personal: “No pienso que sea un gran tema para él, ni algo como ‘guau’, por jugar ante nombres grandes. Por eso, cuando se encontró con jugadores diferentes, el apodo TLB se volvió parte de su identidad”.
Además, Khumalo contextualizó el valor físico de Mbokazi dentro del mapa futbolístico sudafricano: “En Sudáfrica tenemos nueve provincias y, en cada una, se forman perfiles distintos. Los que crecen en KZN suelen ser muy físicos, con músculos fuertes, chicos grandes. Para él, a esta edad, eso es una ventaja. Por eso puede competir. En nuestro país también hay una desventaja: hoy no tenemos tantos chicos altos y corpulentos; tenemos futbolistas más bien delgados, y cuando los trabajas en el rendimiento necesitas enfocarte en el acondicionamiento”.
“Con Mbokazi, físicamente, es un jugador completo. Lo único que hace falta es seguir desarrollándolo. Esta es su primera experiencia fuera de Sudáfrica. Poco a poco, se convertirá en uno de los mejores futbolistas del mundo”, concluyó.
El camino del Bafana Bafana también tiene un objetivo inmediato en el Mundial de 2026, donde Mbokazi aún podría contribuir para que su selección alcance la fase de dieciseisavos, aunque el escenario es complicado. El inicio del torneo dejó una herida difícil de cerrar: una derrota por 2-0 ante México, coanfitrión del certamen, en el primer partido del campeonato, un duelo que terminó con dos expulsiones, obligó a Sudáfrica a remar contracorriente.
Sin embargo, el equipo consiguió sumar un punto de enorme valor al empatar 1-1 con República Checa, gracias a un penalti en el tramo final. Ahora, en el cierre de la fase de grupos dentro del Grupo A, Sudáfrica se enfrentará a Son y Corea del Sur el miércoles. Si logra la victoria, lo más probable es que avance a la siguiente ronda y, al mismo tiempo, se retrase su regreso a Chicago.