McTominay cambia de aires y recibe consejo de fichaje en la Premier League
En el verano de 2024, Scott McTominay dio un paso audaz desde Old Trafford cuando las puertas de salida se abrieron en Manchester. La decisión sorprendió a muchos: incluso gigantes de la Premier League aceptaron negociar su traspaso, aunque el destino final terminó siendo todavía más inesperado.
El acuerdo se cerró por una cifra de 26 millones de libras (34 millones de dólares), y el mediocampista asumió el reto de buscar un nuevo aire lejos de su zona de confort. Nápoles apostó por él y, con el paso de los meses, la apuesta se volvió argumento: título de Serie A, premio al Jugador Más Valioso de la liga y 27 goles en 80 partidos en todas las competiciones.
En Manchester, McTominay había estado con frecuencia limitado a tareas de contención y no siempre figuraba como titular fijo. Sin embargo, su evolución llegó al sumar un perfil más atrevido a su forma de jugar. También se asentó fuera del campo junto a su pareja, Cam Reading, y terminó ganándose el cariño de una afición que en el pasado idolatró al astro argentino Diego Maradona.
At a glance
- McTominay, internacional con Escocia (72 partidos), salió de Old Trafford en el verano de 2024.
- El traspaso se pactó por 26 millones de libras (34 millones de dólares).
- Nápoles lo incorporó y desde entonces cosechó título de Serie A y MVP de la liga.
- Acumula 27 goles en 80 apariciones en todas las competiciones.
- Escocia inició su ciclo mundialista desde 1998 con un 1-0 a Haití y luego cayó 1-0 ante Marruecos.
- El duelo ante Brasil se jugará en Miami, con opción de avanzar a la fase final si llegan a la siguiente ronda.
Con su rendimiento consolidado, la rumorología sobre un posible regreso a la Premier League no tardó en aparecer. Ante esa pregunta, Miller —ex internacional de Escocia— dejó claro que la decisión final solo la puede tomar el propio McTominay. Aun así, remarcó que todo apunta a que el jugador vive “un momento muy feliz” en Italia y que su imagen cambió por completo desde su llegada.
El ex futbolista también resaltó cómo McTominay se ha adaptado a la vida en Nápoles, y subrayó que está disfrutando su fútbol. Además, mencionó el componente clave: cuando ganas títulos, y más aún si consigues el MVP de la liga, el entorno se vuelve todavía más sólido para permanecer en el proyecto.
Para Miller, aunque siempre habrá pretendientes interesados, sería necesario algo especial para que Scott se plantee irse. Según su lectura, la conexión con la grada es un factor determinante: la forma en que los aficionados lo valoran y lo hablan lo convierte en algo “especial” para un jugador que siente esa admiración a diario.
El análisis del ex escocés también tocó un punto práctico: adaptarse a un nuevo estilo, a otro entrenador y a un ecosistema distinto puede afectar el desempeño y la felicidad. Sin embargo, dejó la puerta abierta al plantear que, si McTominay quisiera un cambio y el deseo fuera volver a la Premier League, habría equipos dispuestos a negociar.
Escocia vuelve a un Mundial y McTominay aparece en el foco
De la escena de clubes al escenario internacional, McTominay ahora participa en el nivel más destacado con Escocia. La selección inició su primera aventura mundialista desde 1998 con victoria 1-0 sobre Haití, pero después sufrió un tropiezo por el mismo marcador ante Marruecos.
El partido con Brasil en Miami llega en un contexto de expectativa y con historia en juego si Escocia logra meterse en la ronda eliminatoria. En ese objetivo, McTominay se perfila como una pieza con peso, no solo por lo que aporta en el mediocampo, sino por la capacidad de influir en momentos decisivos.
La responsabilidad y el “cómo” del rol
Sobre la forma en que McTominay ha asumido esa exigencia, Miller explicó que el jugador creció en el papel, no únicamente para la selección, sino también en lo que representa a nivel de club. En su argumentación, el MVP en su primer año en Nápoles y el título liguero funcionan como señal de que el salto de nivel fue real, además de empujarlo a entrar en una conversación mayor sobre el reconocimiento individual.
El ex internacional sostuvo que su juego subió de forma notable en comparación con lo que se veía en la selección en los últimos cinco o seis años. Para él, McTominay es un futbolista completo: simple, pero contundente en su lectura, capaz de sostenerse en diferentes fases del partido.
Aun así, Miller evitó poner el peso del futuro de Escocia en una sola figura. Recordó que, salvo que seas el mejor del mundo, el fútbol no funciona a base de una dependencia total. También destacó que el equipo tiene jugadores de calidad alrededor de Scott y que, en los últimos tres o cuatro años, él ha sido de los que más han sobresalido.
La idea central, según su visión, es que la fuerza escocesa está en el plantel y en el funcionamiento colectivo. Sin embargo, dentro de esa base, pueden aparecer individuos capaces de generar el “momento” que inclina un partido. En esa línea mencionó a John McGinn por su capacidad para aparecer con goles y llegar a oportunidades; también elogió a Ben Gannon-Doak por aportar un estilo diferente al resto del grupo, algo que Escocia podría haber echado en falta como país.
Para Miller, el reto para McTominay ahora es gestionar la magnitud de lo que viene haciendo en las últimas temporadas. Y, por lo que observa, el jugador lo está llevando bien: parece afrontarlo con normalidad, con serenidad y con la misma intensidad.
El análisis siguió con una advertencia futbolera: en torneos grandes se enfrenta a rivales top, y nada garantiza que el partido sea fácil. Incluso el juego ante Haití, aunque se consiguió el resultado, no habría sido un trámite cómodo, dejando claro que en un Mundial no existe el “dominar por defecto”.
Finalmente, Miller describió que McTominay también ha variado parte de su rol. Aunque mantiene lo que le caracteriza, ahora tendría más responsabilidad vinculada a participar en la construcción y en diferentes instancias del juego, en lugar de limitarse a ser el “hombre de la carrera” que solo entra en el área.
En su opinión, ese cambio no limita su llegada a zona de ataque: no le frena el deseo de aparecer para rematar, ni su capacidad de entrar por fuera para aprovechar centros o segundas jugadas. Al contrario, interpreta que el jugador agrega responsabilidad en el tramo que empieza antes, pero sin sacrificar el peligro en el último tercio.
Además, Miller apuntó a una necesidad táctica: ante la ausencia de Billy Gilmour, Escocia necesita alguien capaz de tomar el control y poner el pie en el balón en ciertos momentos. Según lo que ha visto, McTominay cumple con esa función en encuentros de preparación y también en los primeros partidos, situándose un poco más profundo, en una zona que antes ocupaba Gilmour.
Ese matiz, insistió Miller, no detiene su capacidad ofensiva. Al final, el cambio sería más de participación y de lectura: una implicación adicional para influir desde antes en el guion del partido, con el objetivo de generar más presencia y más peligro.
En cuanto al camino clasificatorio, una tercera posición en el Grupo C podría bastar para que Escocia avance al cuadro de dieciseisavos. Un resultado positivo ante Brasil, cualquiera que sea el tipo de marcador, sería un empujón decisivo para alcanzar el objetivo y reescribir páginas históricas.
Para conseguirlo, el equipo deberá frenar la amenaza que representan Vinícius Junior y su entorno, aunque el contexto puede incluir el regreso de Neymar tras recuperarse de una lesión, lo que podría abrir una variante importante en el ataque brasileño. Al mismo tiempo, Escocia tendrá que crear oportunidades suficientes para que McTominay pueda marcar diferencias en el tramo final del campo y convertir ese control en un impacto real.