Messi evita la roja tras un choque “torpe” y el debate estalla en Argentina
Mientras el mundo se detenía para contemplar otra actuación magistral de Lionel Messi, la conversación posterior al partido quedó marcada por un episodio que encendió las alarmas: el argentino impactó de manera “torpe” a Aissa Mandi, zaguero argelino, en una acción que levantó protestas inmediatas desde el banquillo y también en redes sociales.
El momento tuvo un componente que lo hizo especialmente sensible: Messi pareció apoyar el tacón de sus botas directamente sobre la pierna de Mandi, en la parte baja de la pantorrilla, y el contacto se percibió como lo suficientemente serio como para exigir sanción. Sin embargo, pese a la dureza del episodio, el árbitro no mostró ni siquiera una tarjeta amarilla y el VAR decidió no intervenir para solicitar una revisión.
Resumen rápido: el choque y el debate
- Messi protagonizó una jugada polémica al chocar con Aissa Mandi con una entrada considerada torpe.
- Desde el banquillo argelino y en redes se reclamó una expulsión.
- El árbitro no enseñó tarjeta y el VAR no pidió revisión.
- El análisis en televisión giró en torno a una posible doble vara en partidos de máxima relevancia.
- Messi, aun con la polémica, firmó una actuación determinante: tres goles.
La reacción televisiva no tardó en llegar. Ale Moreno y Nedum Onuoha, comentaristas en ESPN FC, mostraron su sorpresa por la ausencia de sanción disciplinaria. Moreno fue especialmente contundente y sostuvo que la acción debió terminar en roja para el argentino.
El exfutbolista del MLS dejó su postura con una frase directa: “Es cien por ciento una tarjeta roja para Lionel Messi. Debería haber sido. Se ajusta a la idea de que los grandes jugadores reciben un trato preferente”. En su argumentación, Moreno vinculó la lectura del incidente con un relato recurrente: que en los grandes escenarios el peso del nombre influye en las decisiones.
Moreno añadió que, en un episodio previo cuando Messi estaba cerca de completar un hat-trick, incluso en una situación de parada del portero—mencionando a Luca Zidane—se habría visto una señal de respaldo desde el entorno de alto nivel con la imagen de Gianni Infantino sonriendo. Para el analista, esos detalles alimentan la narrativa de que “este tipo” recibe un tratamiento distinto.
Onuoha coincidió en la esencia del juicio y sumó otra observación: incluso la narración del encuentro, según su impresión, pareció minimizar lo sucedido. “En la narración ni siquiera dijeron que había pasado algo”, recordó el exdefensor del Manchester City. “Estábamos viendo el video y era como: ‘bueno, qué mal’. Y luego decían: ‘qué bueno ver a Messi presionando’”.
El punto de quiebre: VAR y ausencia de revisión
Para muchos, el principal motivo de molestia fue el trabajo del equipo arbitral, encabezado por Simon Marciniak, y la falta de revisión en el monitor. Moreno se preguntó por qué la tecnología, pensada justamente para detectar fallos graves, no entró en acción durante un choque que, a su juicio, era merecedor de expulsión.
“No hace falta ni ver la repetición fija: si miras el video en vivo, ya parecía una entrada mala desde el inicio”, insistió Moreno. “Luego ves el replay y se confirma. Alguien tiene que revisarlo. ¿Por qué Simon Marciniak no fue llamado para verlo? Eso debió ser una roja”.
Moreno remató su postura describiendo la mecánica del golpe: “Rascar la parte trasera de la pantorrilla, desde la zona de la rodilla hasta el tobillo, debería ser roja”, sentenció, aun reconociendo su admiración por Messi.
Onuoha, por su parte, explicó el aspecto emocional que le pareció clave: “Probablemente debió ser roja. Siento que se perdió el momento… Cuando el jugador estaba en el suelo, se veía que Messi tenía preocupación, porque sabía que podía haber hecho algo que lo metiera en problemas. Entiendo por qué los árbitros lo pasaron por alto. Pero que el VAR lo mire y diga ‘no, está todo bien, no hay nada más’, a mí me parece que eso merece una roja”.
En medio del debate disciplinario, Messi siguió siendo decisivo con el balón. Su cosecha de tres goles lo llevó a igualar a Miroslav Klose en la cima histórica de anotaciones en Mundiales, con 16 tantos. El argentino abrió el marcador con un disparo espectacular desde larga distancia y luego completó su triplete en el minuto 76.
Además, el ritmo goleador del torneo marcó un paralelismo temprano: Kylian Mbappé había anotado dos veces en la victoria de Francia por 3-1 ante Senegal, y Messi mantuvo el pulso con su rendimiento. La imagen del partido quedó, entonces, dividida entre el impacto del juego y la discusión sobre cómo se manejaron las acciones de fuerza.
La consecuencia más importante para la selección también fue deportiva. Para Lionel Scaloni, el alivio fue enorme: si Messi hubiera recibido sanción, una suspensión habría sido un golpe considerable para la defensa del título. Con el formato del torneo, dos tarjetas amarillas implican automáticamente una baja de un partido, y que el argentino encare el tramo decisivo sin una amonestación es una ventaja notable.
Así, pese al huracán alrededor de la jugada con Mandi y a las críticas por el arbitraje, Messi cerró la noche celebrando su estatus y su momento histórico, ya colocado junto a Klose, mientras mira el resto de la fase de grupos con la tranquilidad de no arrastrar sanciones.