Mikel Merino recuerda cómo un cambio de asiento le salvó en el atentado al Dortmund
Mikel Merino recordó el atentado contra el autobús del Borussia Dortmund como uno de los episodios que marcó su carrera y admitió que considera que una decisión de última hora pudo salvarle la vida. El actual futbolista del Arsenal tenía 20 años cuando el vehículo del equipo fue alcanzado por explosivos camino de un partido de cuartos de final de la Liga de Campeones ante el Mónaco.
El internacional español no sufrió heridas físicas, aunque estuvo muy cerca de la zona más afectada. “Siento que tengo un ángel a mi lado. Tengo suerte de estar vivo”, expresó al repasar aquella noche.
Datos clave del atentado
- El autobús del Dortmund fue atacado con artefactos explosivos ocultos junto a la ruta al Westfalenstadion.
- Los dispositivos eran bombas de tubo cargadas con clavijas metálicas y tenían un alcance aproximado de 100 metros.
- Marc Bartra sufrió lesiones graves, con una importante herida en la muñeca.
- Sergej Wenergold recibió una condena de 14 años de prisión por 28 intentos de asesinato.
- El encuentro contra el Mónaco se disputó al día siguiente por decisión de la UEFA.
Merino explicó que no ocupó su asiento habitual porque sentía las piernas cargadas y prefirió colocarse en la parte delantera, donde los asientos podían reclinarse. Más tarde le comunicaron que una gran pieza de metralla había quedado incrustada en el reposacabezas de la plaza que normalmente utilizaba, junto a Bartra.
“Ese día estaba vacío y quizá eso me salvó”, señaló el centrocampista, convencido de que “las cosas pasan por alguna razón”. La explosión provocó que el autobús casi volcara y dejó una escena de humo, gritos y sangre dentro del vehículo.
El jugador describió la conmoción posterior al ataque, cuando el plantel intentaba entender lo sucedido al borde de la carretera. Ya en el hospital, aguardó noticias de Bartra, que necesitó atención por los cortes sufridos en la muñeca.
Una operación para especular con las acciones del club
La investigación identificó a Sergej Wenergold, de 29 años en el momento del crimen, como responsable del ataque. Fue acusado de 28 cargos de intento de asesinato y condenado a 14 años de cárcel.
Durante el proceso judicial, el autor sostuvo que su propósito no era matar a los futbolistas. Su plan consistía en beneficiarse económicamente de una caída en el precio de las acciones del Borussia Dortmund tras el atentado.
Las bombas habían sido colocadas en setos situados en el recorrido hacia el estadio. Estaban preparadas para multiplicar los daños con piezas metálicas, por lo que la ausencia de víctimas mortales fue considerada una circunstancia extraordinaria, pese a las secuelas físicas y emocionales que dejó en el grupo.
El malestar de Tuchel por jugar al día siguiente
La reprogramación inmediata del duelo europeo generó una fuerte reacción en Dortmund. La UEFA determinó que el partido frente al Mónaco se celebrara apenas un día después, una medida cuestionada por el entonces entrenador Thomas Tuchel.
El técnico alemán denunció que el equipo fue informado mediante un mensaje de texto de una decisión tomada en Suiza. Aseguró que nadie consultó al club sobre si estaba en condiciones de competir tras una experiencia traumática.
Tuchel habló de impotencia y de falta de sensibilidad hacia los jugadores. Aunque la plantilla podía decidir individualmente no participar, ninguno optó por ausentarse del encuentro, pese al impacto que el atentado había causado horas antes.