Nagelsmann responde a las críticas tras la derrota de Alemania ante Ecuador
Tras una racha impresionante de 11 victorias consecutivas, Alemania volvió a la realidad con un golpe en el último partido de fase de grupos del Mundial: perdió 2-1 ante Ecuador y ese tropiezo encendió de inmediato las críticas en el país. A partir del resultado, tanto aficionados como comentaristas pusieron en duda las decisiones tácticas de Julian Nagelsmann y, especialmente, el modo en que fue rotando el plantel.
En una rueda de prensa celebrada en Foxborough, Boston, de cara al compromiso del lunes por los octavos de final, Nagelsmann habló con franqueza sobre lo volátil que puede ser el fútbol de torneos. “Si ganas, todo está bien. Si pierdes, todo es una mierda”, resumió ante los medios, dejando claro que el contexto de la competición suele amplificar cualquier error.
A pesar del ruido que se instaló en Alemania en torno a sus alineaciones y a la manera en que se comunica en el día a día, el seleccionador, de 38 años, sostiene que no siente una presión personal para dar explicaciones a quienes lo cuestionan. Nagelsmann asumió el cargo en septiembre de 2023, condujo al equipo durante la Eurocopa 2024 disputada en casa y después se quedó sin el pase a semifinales tras caer en cuartos ante España. Cuando se le preguntó cómo le afecta la exigencia a nivel individual, respondió con calma: “¿Qué hace eso conmigo personalmente? Es igual que con cualquier ser humano. Puedes contestarte tú mismo. Y entonces creo que todo queda dicho”.
El exentrenador del Bayern Munich se apresuró a desviar el foco desde su figura y a devolverlo a los objetivos comunes del grupo. Subrayó que el equipo necesita levantarse de las amargas sensaciones que dejó el pasado reciente en Copas del Mundo, donde Alemania vivió salidas consecutivas en fase de grupos, en 2018 y en 2022.
“No se trata de mí”, añadió. “Solo importa el conjunto y el éxito. Que llevemos al campo esa unión tan buena de manera colectiva y que hagamos todo lo posible para conseguir resultados”.
En ese sentido, insistió en que no percibe una “obligación de demostrar” a la afición, sino un compromiso con sus jugadores. Según su lectura, el plantel todavía está en el camino correcto pese al revés ante Ecuador.
La elección de Leon Goretzka ha sido uno de los temas que más se han comentado en la previa del duelo ante Paraguay, sobre todo por la intensidad física que se espera de los sudamericanos. Alemania llega a esta ronda después de liderar su grupo con seis puntos, con victorias contundentes ante Curazao (7-1) y frente a Costa de Marfil (2-1), antes del tropiezo más reciente ante Ecuador. De cara al siguiente paso, Nagelsmann aseguró que está valorando sus alternativas, aunque sin revelar demasiado: “Hay consideraciones tácticas para cambiar un poco, pero también para que el planteamiento sea prácticamente idéntico”, explicó.
En la parte positiva del parte médico, Nathaniel Brown se espera que regrese al once titular después de haberse ausentado en el duelo con Ecuador por problemas musculares. Aun así, siguen abiertas las dudas sobre si Joshua Kimmich permanecerá como lateral derecho o si pasará a una zona más central, actuando como eje del mediocampo. También existe incertidumbre sobre si Deniz Undav habrá logrado convencer para entrar de inicio en ataque, especialmente después de marcar tres goles pese a haber salido desde el banquillo en sus tres primeros partidos del torneo.
Consciente de que cualquier detalle puede jugar en contra, Nagelsmann eligió moverse con ambigüedad para mantener la incógnita. “También es cuestión de no hacerle el trabajo al entrenador rival más fácil de lo que ya tiene que ser”, sentenció.
Si bien Alemania llega como favorita, el técnico no se engaña respecto al riesgo que supone Paraguay. En esta eliminatoria de octavos no hay margen para el error: una victoria colocaría al equipo en los cuartos contra el ganador del cruce entre Francia y Suecia, que se enfrentan esta semana. En cambio, una eliminación prematura ante los sudamericanos sería el tipo de giro que podría transformar las críticas actuales en un escándalo mucho mayor sobre su continuidad. Por primera vez desde su triunfo de 2014, Alemania está en la fase eliminatoria de un Mundial, y las expectativas están por las nubes.