Mauricio Pochettino asumió parte de la responsabilidad por la polémica que rodeó a Folarin Balogun en el Mundial y admitió que debió implicarse más en la apelación contra la tarjeta roja del delantero. El seleccionador de Estados Unidos considera que la resolución alteró por completo el clima interno antes de la derrota por 4-1 frente a Bélgica en los octavos de final.
Balogun había sido expulsado de forma directa durante el triunfo estadounidense ante Bosnia-Herzegovina en dieciseisavos. Posteriormente, el comité disciplinario de la FIFA dejó en suspenso durante un año la sanción de un partido, una medida que le permitió disputar el siguiente encuentro. Sin embargo, la decisión provocó una fuerte controversia en torno al equipo anfitrión compartido del torneo.
La situación adquirió además una dimensión política después de que Gianni Infantino fuera señalado por una posible vulneración de las normas de neutralidad política debido a sus contactos con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario afirmó haber intervenido personalmente en favor de la selección local.
“Lamento no haber estado involucrado cuando terminó el partido contra Bosnia y comenzó todo lo negativo que se generó”, explicó Pochettino. El técnico argentino reconoció que no participó en la determinación de presentar el recurso para frenar el castigo: “Tal vez debería haber intervenido más en esa decisión. Más allá de que nos dieran la razón, creo que nadie entendió realmente lo que ocurrió”.
Un entorno que cambió antes de Bélgica
Estados Unidos había atravesado con solvencia la fase de grupos y luego eliminado a Bosnia-Herzegovina, con la expectativa de alcanzar por primera vez los cuartos de final desde 2002. Pero el cruce ante Bélgica terminó siendo una eliminación contundente, en un partido que Pochettino considera condicionado por todo lo sucedido fuera del campo.
Balogun reconoció después que el ruido generado por el levantamiento temporal de su suspensión afectó a los jugadores estadounidenses. Desde el plantel belga, en cambio, se indicó que la controversia incrementó su motivación para afrontar la eliminatoria.
El entrenador coincidió con esa lectura y sostuvo que el factor emocional fue decisivo. “Tengo la inteligencia emocional para entender que esto puede modificar la energía de una situación. La energía cambió en el momento en que pasó todo y el partido se jugó bajo parámetros distintos”, afirmó.
Pochettino fue todavía más lejos al descartar que una corrección táctica hubiese cambiado el desenlace. A su juicio, ni la estrategia, ni la elección de los titulares, ni el planteamiento podían revertir un encuentro marcado por un contexto excepcional. Más tarde, durante una conferencia de prensa en Orlando, definió el choque con Bélgica como “muy difícil de analizar” porque el equipo no llegó a competir en el mejor ambiente posible para un Mundial.
Tras renovar su contrato una vez finalizada la competición, Pochettino planteó una consecuencia concreta para el futuro: el grupo encargado de tomar decisiones sensibles, como la apelación relacionada con Balogun, debe ser mucho más reducido.
La selección estadounidense ya pasó página y se prepara en Orlando para enfrentar a Perú este sábado en un amistoso. Balogun no integra la convocatoria, al igual que otros referentes del plantel mundialista. El atacante recién volvió a jugar con Mónaco la semana pasada, después de una transferencia frustrada al Everton y de una lesión menor.
Después del compromiso ante Perú, Estados Unidos también se medirá con Chile, México y Canadá durante la actual ventana internacional.