Pochettino encuentra la base ideal del Mundial en Irvine tras tres años de búsqueda
IRVINE (California). Mientras el seleccionador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, recorría el ambiente en el Championship Soccer Stadium del Great Park Sports Complex, en la zona de Great Park, no podía evitar asombrarse por el escenario que su equipo disfruta de cara al Mundial. El preparador observaba un montaje pensado para que la concentración se mantenga alta, tanto fuera como dentro del campo.
USMNT y su “base” en el Mundial: datos clave
| Aspecto | Dato | Contexto |
|---|---|---|
| Asistencia en la práctica abierta | Más de 5.500 | Única sesión abierta de entrenamiento del USMNT durante el torneo |
| Instalaciones principales en Irvine | Hotel costero + Great Park | Base para recuperación, trabajo táctico y logística del cuerpo técnico |
| Transición por eliminatorias | Viajes desde finales de junio | Según el puesto en el grupo: salida entre el 29 de junio y el 1 de julio |
| Práctica previa al arranque del torneo | Universidad de Washington | Entrenamiento asociado al partido inicial contra Australia |
En la jornada observada, más de 5.500 personas dijeron presente en la única práctica abierta del combinado estadounidense durante el Mundial, un formato exigido por FIFA para todas las selecciones que participan. Sin embargo, más allá del ruido de la grada, Pochettino centró sus elogios en los recursos que el equipo tiene a disposición.
“Es increíble. Tenemos que agradecer a la organización, a nuestra organización y a todo el entorno del fútbol, porque encontrar un ambiente y unas instalaciones así… es una locura. Es más de lo que esperábamos”, expresó el entrenador ante los medios.
Para los futbolistas, un Mundial significa mucho: el cierre de un sueño de vida y el punto más alto de muchas trayectorias. Pero en la práctica también implica una especie de gira extendida. En el caso de Estados Unidos, la idea es poder permanecer juntos durante más de 60 días si todo sale según lo planeado, con una porción importante de ese tiempo asentada en el sur de California como base de operaciones.
Tim Ream, defensor del USMNT, explicó que la clave está en sentir estabilidad. “Quieres tener una base sólida, ¿no? Un lugar donde no tengas que preocuparte por los pequeños detalles fuera de la cancha. Todo está resuelto para nosotros. Como jugadores estamos muy, muy consentidos con eso, y nos permite concentrarnos en lo que necesitamos: ya sea en el gimnasio o en el campo”, señaló.
La “casa” del USMNT: hotel, recuperación y rutina
La base fuera del campo se sostiene sobre dos pilares: el alojamiento en la costa del sur de California y la instalación de entrenamientos dentro del Great Park. El hotel está concebido como un refugio para desconectar del peso que trae consigo una cita mundialista. En el mismo sentido, se priorizan los trabajos de recuperación, con espacios para sesiones de masaje y de tejido profundo.
Sam Zapatka, gerente de operaciones del equipo, remarcó la lógica del día a día. “El flujo es muy bueno para los jugadores: mucho espacio exterior para relajarnos, estar tranquilos”, comentó.
También detalló el papel de servicios y tiempos de descarga mental. “Por supuesto hay servicio de café por la mañana y por la tarde, pero es sobre todo un lugar para que se descompriman y descansen. Tenemos unidades de recuperación y espacios muy buenos tanto para el cuerpo técnico como para el personal de rendimiento y comunicación, trabajando con luz natural. Es un sitio donde los jugadores se sienten muy cómodos y pueden desconectarse de verdad del fútbol”, añadió.
El entorno se percibe casi “zen” en la mayor parte del tiempo, aunque la calma puede interrumpirse cuando llegan momentos de alta atención deportiva, como lo evidenció un video viral tras la victoria agónica de los New York Knicks en el Juego 4 de las Finales de la NBA. Aun así, si el hotel sirve para bajar revoluciones, la instalación de práctica es otra historia: ahí el trabajo es directo y sin distracciones.
“Ahí es donde compiten. Ahí es donde entrenan. Ahí es donde todos deben estar lo más enfocados posible”, insistió Zapatka.
Dentro del complejo hay cuatro vestuarios, pensados para jugadores, entrenadores y personal, incluyendo uno que funciona también como espacio de reunión. Además, se cuenta con un cuarto de atención médica construido por Orange County; al ser un espacio al aire libre, aprovecha la brisa. Y si hay algo que destaca en el mapa de entrenamientos, es la cantidad de canchas: son 24, para cubrir sesiones de distinto tipo sin comprometer la continuidad.
La unidad del grupo también se fomenta con elementos visibles. En una pared cercana a la entrada del campo hay una foto de todo el plantel y el cuerpo técnico con el lema “The Best of U.S.”. Más que un adorno, es parte de una estrategia para facilitarles la vida a los futbolistas en su día a día.
Zapatka explicó la importancia del “flujo” como concepto mental. “El flujo es realmente importante desde la perspectiva del jugador: quieren pensar lo menos posible. Entonces, cuando entran, van al vestuario; luego al campo; después al gimnasio, que está justo conectado al terreno de juego”, describió.
Tras los entrenamientos llega otra práctica: el “grounding”, una dinámica en la que los jugadores se quitan zapatos y calcetines y caminan descalzos sobre el césped. “Lo vimos y notamos en Qatar. Esa calma del área completa es algo que han disfrutado mucho. Por eso tratamos de pasar el máximo tiempo posible en Great Park”, afirmó el directivo.
El giro hacia Great Park y los criterios de FIFA
En cada Mundial, el proceso para que Estados Unidos defina hotel y sede de entrenamientos suele depender bastante del entrenador. En 2006, Bruce Arena quiso que su equipo estuviera en pleno centro de Hamburgo, Alemania. En 2014, Jurgen Klinsmann buscó una idea parecida y eligió que la selección tuviera base en Sao Paulo y utilizara las instalaciones de entrenamiento del Sao Paulo FC. En el Mundial de 2010 en Sudáfrica, Bob Bradley prefirió un entorno más alejado y el equipo se instaló en Irene Country Lodge, fuera de Johannesburgo.
Esta vez, el camino tuvo más variaciones. La búsqueda de Zapatka por una combinación de alojamiento y lugar de trabajo comenzó tres años atrás, cuando Gregg Berhalter todavía estaba al mando del equipo.
FIFA entregó un folleto con opciones de hotel y sedes que cada selección podía solicitar. Cuando varias escuadras pedían el mismo sitio, las prioridades se resolvían con base en el ranking de FIFA y en la cantidad de partidos que los equipos disputarían en la zona. Al confirmarse que Estados Unidos jugaría dos encuentros en el área de Los Ángeles, en el SoFi Stadium, los criterios se fueron concretando.
Zapatka dejó claro que la idea no era estar en medio del caos. “Obviamente no queríamos quedarnos en Los Ángeles. El movimiento, el tráfico, el centro… sucio, con malos olores. Preferíamos algo un poco apartado, pero manteniendo distancia razonable para manejar hasta nuestro primer partido, sin tener que recurrir a un vuelo chárter”, afirmó.
Al principio, la Federación de Fútbol de Estados Unidos había encaminado una combinación: el hotel actual en Laguna Niguel y una sede de entrenamiento en la Universidad de California, Irvine (UC Irvine). Pero esa alternativa no prosperó; UC Irvine rechazó algunas condiciones impuestas por FIFA y finalmente se retiró, obligando a reordenar el plan.
“Como FIFA siempre debe tener la mayoría de los derechos tanto en el hotel como en el lugar de entrenamientos, hubo cuestiones contractuales que FIFA y UC Irvine no pudieron cerrar. Por eso dimos un giro hacia Great Park, porque estaba en el folleto del equipo. Seguía estando a una distancia manejable para ir al SoFi, y eso nos pareció adecuado. Apenas lo vi, fue un sí inmediato: lo cambiamos en el transcurso de un día”, explicó.
El directivo recordó la primera visita como el momento decisivo. “Cuando entré por primera vez, estaba el responsable de servicios comunitarios de la ciudad, Steven Stewart. Al subir las escaleras me dijo: ‘Bienvenido a su nuevo hogar’. Con eso prácticamente quedó todo sellado. Las instalaciones eran fantásticas. Es un lugar pensado para el fútbol, algo con lo que no contábamos en UC Irvine”, agregó.
También surgieron oportunidades de identidad visual: entre ellas, colocar el logo del fútbol estadounidense en un globo de gran tamaño dentro del recinto.
En ese mismo tramo, el plantel atravesó un cambio de entrenador: Berhalter salió y llegó Pochettino. El nuevo seleccionador ya había dado el visto bueno para UC Irvine antes del ajuste, pero con la decisión final de mudarse a Great Park, fue el asistente Jesús Pérez quien terminó aprobando el cambio, y así se hizo.
Lo que el equipo deja atrás y lo que se lleva en los viajes
Cuando Estados Unidos participó en el Mundial de 2022 en Qatar, casi todo fue más sencillo de gestionar. Zapatka explicó que, entonces, durante la permanencia del equipo, había una estructura compacta: un responsable de banquetes, un coordinador de habitaciones y un gerente de sede. En este Mundial, en cambio, el equipo estará más en movimiento.
Todo comenzará con el partido del viernes ante Australia en Seattle. Aunque el calendario vuelve más complejo el día a día, el alojamiento y el sitio de práctica ya están definidos: el equipo entrenará en la Universidad de Washington.
“Luego regresaremos a nuestra base después del encuentro. Llevaremos parte del material, pero la mayor parte la dejaremos aquí en Irvine”, sostuvo Zapatka.
Después de ese tramo, Estados Unidos volverá a su base en Irvine para el último compromiso de la fase de grupos ante Türkiye. En ese punto, el equipo ya tendrá que despedirse de su “nuevo hogar”.
Según las reglas de FIFA, cada selección puede utilizar una base para los partidos de grupos, pero cuando arranca la fase eliminatoria se obliga a ir de sede en sede. Para el USMNT, dependiendo de la posición final en el grupo, el traslado podría ocurrir desde el 29 de junio hasta el 1 de julio. La configuración completa del gimnasio que ahora se usa en Great Park deberá abandonarse, pero el equipamiento de recuperación viajará con el plantel.
Eso implicará que Zapatka tendrá que reconstruir, en la medida de lo posible, las condiciones existentes tanto en Great Park como en el hotel actual. Él y su asistente, Kristen Washburn, no esperan grandes sorpresas, aunque el contexto cambie.
“Hemos revisado absolutamente todas las opciones de hotel y sede de entrenamiento a las que podríamos ir. Es muy parecido a lo que he vivido en la Gold Cup: no es un Mundial, claro, pero es básicamente de ciudad en ciudad. Ganar y seguir; ganar y seguir”, concluyó.
La expectativa es clara: que el plan, la logística y el trabajo diario se traduzcan en rendimiento, y que Estados Unidos haga justamente eso en el Mundial, partido a partido, avanzando en la dirección correcta.