Mauricio Pochettino reclamó que el Tottenham debería ser reconocido como campeón de la Premier League 2016-17 tras las sanciones impuestas a Chelsea por infracciones financieras cometidas durante la era de Roman Abramovich. El técnico argentino considera que los Spurs compitieron en condiciones desiguales y sostiene que una multa económica no basta ante incumplimientos que, a su juicio, alteraron la igualdad deportiva.
La Federación Inglesa castigó recientemente a Chelsea con una multa de 10 millones de libras y una prohibición de fichar suspendida, después de que el club admitiera 74 vulneraciones de las normas financieras. Los hechos se produjeron entre 2011 y 2018 y estuvieron relacionados con pagos irregulares a intermediarios no registrados en operaciones de mercado.
La actual propiedad de Chelsea detectó y comunicó las irregularidades después de adquirir la entidad en 2022. Entre los fichajes vinculados al caso aparecen Eden Hazard, David Luiz y Nemanja Matic, futbolistas importantes en el equipo que Antonio Conte condujo al título liguero en la temporada 2016-17.
Pochettino reclama el título para Tottenham
Aquel Tottenham acabó segundo, a siete puntos de Chelsea, aunque firmó los mejores registros ofensivos y defensivos de la competición y fue el conjunto con menos derrotas. Para Pochettino, que dirigía al equipo londinense entonces, esos datos adquieren otra dimensión tras la admisión de las infracciones por parte de su rival.
“He dicho que deberíamos tener un título de Premier League. Tendrían que habérnoslo concedido”, afirmó el entrenador. “Si todo eso ocurrió, merecemos ser campeones de ese año porque terminamos segundos”.
El argentino remarcó que el castigo reconoce la falta, pero no compensa las consecuencias deportivas de haber afrontado el curso con distintos márgenes de actuación. “Ellos fueron sancionados y lo admitieron, ¿y ya está? El título tendría que ser para el equipo que acabó segundo. No jugamos con las mismas reglas”, argumentó.
Pochettino aceptó que Chelsea ganó partidos y marcó más goles en la carrera por el campeonato, pero insistió en que el punto de partida no fue equivalente. Según su reflexión, Tottenham pudo haber reforzado su plantilla de otra manera bajo un marco financiero idéntico, con la posibilidad de incorporar jugadores capaces de elevar el nivel del equipo o decidir encuentros.
“No es una queja mía, es la verdad”, señaló. El entrenador incluso comparó el escenario con un partido en el que un club tuviera que respetar el fuera de juego o utilizar el VAR y otro no: “Las reglas y la capacidad para construir el mejor equipo tienen que ser iguales para todos”.
Sus declaraciones tienen un componente singular, ya que Pochettino fue entrenador de Chelsea durante la campaña 2023-24. El argentino admitió que su posición puede incomodar a parte de la afición blue, aunque aseguró que mantendría el mismo discurso si Tottenham hubiese sido el infractor. “Diría que no merecemos el título porque rompimos las reglas”, explicó.
El técnico también quiso separar la actuación deportiva del Chelsea de Conte de la cuestión institucional. Reconoció el mérito del preparador italiano y no cuestionó el rendimiento del campeón, pero defendió que una vulneración probada debe tener una respuesta que alcance al resultado competitivo: si se quebrantan las normas, afirmó, el trofeo debería pasar al siguiente clasificado.
Pochettino advirtió además de que sanciones sin un fuerte impacto deportivo pueden enviar un mensaje equivocado al fútbol inglés. En su opinión, una penalización insuficiente termina incentivando el incumplimiento, especialmente cuando un club puede obtener ventajas decisivas antes de afrontar sus consecuencias. El argentino recordó que dejó el Tottenham en 2019 tras varios años peleando contra equipos que, según entiende, operaban bajo parámetros distintos.
La retirada retroactiva de grandes títulos no ha sido una práctica habitual en Inglaterra en casos de irregularidades financieras; en tiempos recientes, las autoridades han optado principalmente por deducciones de puntos. Por ello, una modificación del campeón de la Premier League 2016-17 parece muy improbable. Sin embargo, el reclamo de Pochettino reabre el debate sobre la integridad de la competición, el alcance de las sanciones y el control financiero sobre los clubes más poderosos.