Pochettino renueva su compromiso con Estados Unidos hasta 2030
Mauricio Pochettino decidió prolongar su vínculo con la selección de Estados Unidos después de comprobar, tras el Mundial, que quería seguir al frente de un proyecto con el que ya había generado una conexión especial. El técnico argentino había postergado cualquier conversación sobre su futuro hasta el cierre del torneo, pero sus vacaciones en Europa terminaron por reforzar su deseo de volver y continuar el trabajo.
Antes de la Copa del Mundo recibió una propuesta de renovación, aunque fue tajante al pedir que el asunto se retomara una vez finalizada la competición. “Era muy importante rendir bien y habíamos acordado hablar después del Mundial”, explicó. Al terminar el campeonato, aseguró que empezó a echar de menos a Estados Unidos y al entorno de la selección, marcado por el vínculo construido con los aficionados.
Un proyecto que mira hacia 2030
La continuidad de Pochettino, anunciada el 3 de agosto, está ligada también a la proyección de una nueva generación. El entrenador destacó la aparición de futbolistas de entre 16 y 19 años que pueden elevar la exigencia interna y abrirse paso rumbo al Mundial de 2030.
En ese grupo situó a Cavan Sullivan, Julian Hall y Adri Mehmeti, nombres que comienzan a entrar en el radar del combinado nacional. Para el argentino, el talento joven cuenta con energía, personalidad y valentía para competir a edades tempranas, pero requiere un seguimiento adecuado para detectar sus necesidades y entregarles recursos que aceleren su desarrollo.
“Hay una camada joven con la capacidad de empujar a los demás jugadores”, resumió Pochettino, convencido de que el potencial estadounidense puede crecer en los próximos años.
La ambición de reducir la distancia con otros deportes
El objetivo del seleccionador no se limita al primer equipo. Pochettino pretende trasladar su experiencia a más áreas de la federación, reforzando las rutas de formación para jugadores, entrenadores y equipos. Su propósito es impulsar al fútbol en un país donde todavía compite por atención y espacio con disciplinas como el fútbol americano, el béisbol y el baloncesto.
Para lograrlo, considera imprescindible una transformación cultural. El técnico remarcó que el fútbol debe entenderse ante todo como una competición, no como un producto de entretenimiento, y advirtió que la educación deportiva desde edades infantiles no siempre prepara a los futbolistas para las máximas exigencias.
También valoró el crecimiento de la MLS, aunque señaló que la ausencia de ascensos y descensos puede afectar la relación con la derrota. A su juicio, un equipo que ocupa los últimos puestos sin una sanción deportiva inmediata puede normalizar los malos resultados y desarrollar una mentalidad poco competitiva.
“Queremos cambiar esa mentalidad”, sostuvo. Para ello, reclamó cooperación entre clubes, federación, MLS y las demás organizaciones involucradas, con la intención de revisar ciertas formas de funcionamiento de las competiciones y mejorar las herramientas disponibles para los jugadores.
Crítica a la tecnología y expectativa por los amistosos
Pochettino, profesional entre 1989 y 2006 y participante con Argentina en el Mundial de 2002, admitió que prefiere el fútbol de su época. El argentino entiende que la tecnología ha alterado parte de la esencia del juego y considera que se han perdido reacciones espontáneas que antes formaban parte de la competición.
Por eso recibió con entusiasmo que los amistosos de Estados Unidos de esta semana se disputen sin VAR. Para el entrenador, ese contexto permitirá observar cómo responden los futbolistas en acciones que habitualmente quedan condicionadas por la revisión tecnológica.
Según explicó, sin la posibilidad de que el video intervenga después, los jugadores deben asumir de otra manera los contactos, los empujones y las decisiones tomadas lejos de la mirada directa del árbitro. Esa prueba, entiende Pochettino, puede aportar información útil sobre la inteligencia competitiva y el comportamiento de su plantel.