Por qué habrá pausas de hidratación en el Mundial 2026 y el motivo de las críticas
El próximo Mundial de 2026 incorporará novedades con el objetivo de mejorar la experiencia para el público y también el trabajo de los árbitros, pero la medida que más impacto podría tener en el desarrollo de los partidos es la pausa obligatoria de hidratación en cada mitad. FIFA ha decidido que, en los 104 encuentros del torneo, se detendrá el juego a mitad de cada período para que los futbolistas puedan rehidratarse, un cambio que ya genera debate por su efecto deportivo y por los posibles intereses comerciales alrededor del espectáculo.
Confirmación de la FIFA y alcance de la medida
- En diciembre, FIFA anunció que todos los partidos del Mundial —un total de 104— contarán con “pausas de hidratación” de tres minutos a mitad de cada tiempo.
- El plan se justifica en un contexto de calor esperado durante el torneo ampliado a 48 selecciones, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México.
- La decisión se adoptó tras consultar con entrenadores y responsables de la transmisión, y se presentó como una acción necesaria para proteger el bienestar de los jugadores.
Esta no es la primera vez que se introducen pausas para beber agua en competiciones de élite. En ediciones previas del Mundial y en otros torneos importantes, las interrupciones por hidratación se aplicaron en ocasiones a discreción del árbitro o cuando se alcanzaba un umbral de temperatura determinado.
Aun así, la ampliación de las pausas a todos los partidos del Mundial —independientemente del clima de cada sede— ha sido cuestionada. Parte del entorno considera que, además del argumento sanitario, podrían existir motivaciones financieras detrás de una decisión que se impone de forma unilateral en un evento de máxima audiencia.
El precedente del verano: el calor del nuevo formato
Uno de los elementos que más peso tuvo en el razonamiento para reforzar estas interrupciones fue lo ocurrido el verano pasado en el renovado Mundial de Clubes.
En Estados Unidos, varias de las citas se jugaron con condiciones de calor extremo, y el malestar se trasladó a entrenadores y futbolistas. El mediocampista argentino del Chelsea, Enzo Fernández, llegó a señalar que se sintió “realmente mareado” en temperaturas que calificó como “muy peligrosas”.
De hecho, tres partidos del Chelsea en aquel torneo —disputado en fechas cercanas en junio y julio, casi en el mismo período que el Mundial de este verano— tuvieron avisos meteorológicos locales recomendando evitar esfuerzos físicos en espacios abiertos.
El entonces entrenador del Chelsea, Enzo Maresca, explicó que tuvo que recortar sesiones de entrenamiento en medio de un aviso de “código rojo” por calor en Filadelfia el pasado junio. Además, el español Marcos Llorente también se refirió a las sensaciones durante un duelo del Atlético de Madrid, en el que añadió: “Me ardían los pies, me dolían las uñas; es increíble”. Llorente lo dijo tras el 4-0 del Atlético ante el Paris Saint-Germain en Pasadena, California.
En aquel Mundial de Clubes, el Chelsea terminó levantando el trofeo tras vencer 3-0 al PSG en la final en el Estadio MetLife.
En el comunicado con el que se presentó la obligatoriedad de las pausas de hidratación en el Mundial, FIFA sostuvo que la medida “forma parte de un esfuerzo enfocado para garantizar las mejores condiciones posibles para los jugadores”, tomando como referencia experiencias de torneos anteriores, incluyendo el Mundial de Clubes reciente.
Las razones de la crítica: deporte, ritmo y posible interés comercial
El anuncio de diciembre también llamó la atención por su carácter universal: las pausas serían obligatorias en cada mitad de todos los partidos, incluso en encuentros que se disputen bajo techo o en ciudades con clima más frío, como Seattle.
Aunque no se discute la necesidad de priorizar la salud cuando el calor aprieta, hay quienes sostienen que el fútbol se estaría fragmentando: de un enfrentamiento planteado en dos mitades a un esquema más cercano a las dinámicas de cuatro tiempos, algo más habitual en deportes estadounidenses.
El debate creció tres meses después, cuando se confirmó que FIFA autorizó a los canales comerciales a emitir anuncios durante los minutos de hidratación en el Mundial.
Ese paso llevó a muchos observadores a concluir que, además de la preocupación por el bienestar, hay un componente comercial detrás de imponer las pausas en un escaparate global.
FIFA defendió que su decisión de aplicar las pausas en los 104 partidos, sin atender a la temperatura exacta en cada sede o franja horaria, busca asegurar uniformidad y coherencia a lo largo de todo el torneo.
En el Mundial de Clubes del verano pasado, la televisión ya experimentó con este formato: DAZN utilizó anuncios con imagen dividida durante las pausas de hidratación.
La publicidad, en el fútbol de alto nivel, está en todas partes: en la señalética del estadio, en los uniformes y en pantallas cercanas al terreno. Para quienes miran desde casa, los cortes publicitarios también existen antes del inicio, durante el descanso y después del partido. Sin embargo, un corte completo de la acción en vivo para mostrar un anuncio sería un cambio relevante para varios países.
Cómo funcionarán las pausas de hidratación
El diseño del protocolo será el siguiente: el árbitro detendrá el juego con un silbatazo a los 22 minutos de cada mitad para permitir que los futbolistas se rehidraten. Tras tres minutos, el juez volverá a silbar para indicar el final de la pausa y el partido retomará su curso.
Manolo Zubiri, director del torneo en el Mundial de 2026, indicó que si en el minuto 20 o 21 se produce una lesión u otra interrupción en curso, el árbitro podrá aprovechar ese momento para adelantar ligeramente la pausa de hidratación.
En el plano táctico, es muy probable que los entrenadores utilicen esos tres minutos para dar indicaciones adicionales. Un ejemplo que ilustra esa posibilidad es lo que hizo el seleccionador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, durante un amistoso de preparación ante Senegal: reunía a sus jugadores alrededor de un dispositivo en el banquillo para ajustar el plan en ese momento previo.
Para quienes sigan el partido desde sus hogares, se entiende que los radiodifusores tendrán opciones de formato: por un lado, una señal con pantalla dividida que limite los anuncios únicamente a patrocinadores asociados a FIFA; por otro, un corte total en el que podrían emitir publicidad con normalidad.
Además, se recomendó que los anuncios no comiencen dentro de los 20 segundos posteriores al silbatazo con el que arranca la pausa, y que la transmisión regrese a la acción con al menos más de 30 segundos antes de que se reanude el juego.
Información aportada por PA para esta historia.