Pulisic confía y apunta al once: su lesión no frena el arranque del EEUU
IRVINE, California — Christian Pulisic llegó a la rueda de prensa con una sonrisa clara y, desde el primer minuto, dejó en evidencia que su mente está más tranquila que su cuerpo. En una sesión marcada por el tema de su estado físico, el atacante de la selección de Estados Unidos arrancó con la pregunta que él mismo parecía esperar.
“¿Puedo adivinar la primera?”, soltó con humor. Acto seguido, cuando le preguntaron cómo se sentía, respondió que físicamente está bien y que mentalmente incluso mejor. Pese a la lesión que lo limitó en el debut mundialista y a su ausencia en el segundo partido, Pulisic se mostró en paz, como si la última quincena no hubiera roto el ambiente del equipo.
Estados Unidos ya aseguró su lugar en la fase eliminatoria gracias a los triunfos sobre Paraguay y Australia, aunque en esos encuentros Pulisic acumuló poco más de 45 minutos de acción. En ese tramo, dejó destellos de calidad, pero una molestia en el gemelo volvió a aparecer y acortó su participación.
At a glance
- Pulisic se mostró positivo: “físicamente bien” y “mentalmente aún mejor”.
- Arrastró problemas físicos tras una lesión que afectó el debut y lo dejó fuera del segundo partido.
- Con Estados Unidos clasificado tras vencer a Paraguay y Australia, Pulisic fue baja en el encuentro ante Australia.
- Tras la victoria sobre Australia, se lo vio celebrando con la afición cantando “Country Roads”.
- Existe la posibilidad de que juegue el jueves ante Turquía, si Mauricio Pochettino lo decide.
- El extremo sostiene que no estuvo “dos semanas parado”: entrenó y volvió a sumarse al grupo en los últimos días.
El triunfo ante Australia dejó una imagen que se volvió símbolo de su situación emocional: en Seattle, con la hinchada cantando a su alrededor, Pulisic —todavía con su ropa de calentamiento— se sumó al coro con una sonrisa de oreja a oreja. Si había frustración por no haber podido saltar al campo, no se notó en ese momento; lo que dominó fue la alegría.
El futbolista destacó lo especial que vive un Mundial: ganar los dos primeros partidos y sellar el pase a la siguiente ronda lo convirtió en “un momento divertido” con el plantel. También subrayó la emoción de compartir experiencias con el grupo, incluso desde el banquillo, y afirmó que la energía del torneo le provoca emociones fuertes.
Ahora, el foco inmediato es el compromiso del jueves frente a Turquía. Pulisic no cerró la puerta a su regreso, y dejó claro que, si el cuerpo técnico lo requiere, está listo para aportar. “Estoy emocionado”, manifestó, recordando que extraña la cancha y que quiere estar disponible para ayudar al equipo de la forma que sea.
La misma intención la había llevado al partido contra Australia, aunque el plan no se pudo ejecutar a tiempo. Días después de que lo reemplazaran en el debut, se supo que incluso antes de ese encuentro ya cargaba con una molestia pequeña. En el entrenamiento previo, recibió un golpe en el gemelo que lo venía incomodando.
Cuando le preguntaron quién fue el responsable del golpe, respondió entre risas que no lo diría. Más allá del misterio, su participación en el duelo ante Paraguay fue sólida: en el primer tiempo el problema se hizo sentir, pero aguantó y, además, contribuyó con acciones decisivas. Preparó el gol inicial y después asistió para el segundo tanto antes de ser sustituido al descanso.
“Durante la primera mitad se sentía bien y luego empecé a notarlo”, explicó. Según su interpretación, la adrenalina lo sostuvo, pero luego concluyó que lo suyo encajaba en una contusión o distensión, en el sentido de que la lesión se fue instalando con el correr de los minutos.
Tras esa noche, pasó una semana realizando “entrenamiento modificado”. En el ambiente del fútbol estadounidense se instaló la pregunta recurrente: si llegaría o no al duelo ante Australia. Al final, no fue de la partida, aunque su ausencia fue acompañada por un plan que funcionó: Estados Unidos ganó 2-0 y avanzó.
En retrospectiva, Pulisic reconoció que hubo emociones difíciles antes del partido, pero también explicó por qué valió la pena estar cerca del equipo. “Poder apoyar” fue clave, y además el trabajo de sus compañeros, sobre todo lo que hicieron en la segunda mitad, dejó el camino más sencillo. Para él, apoyar también fue “divertido” porque el equipo resolvió.
Ese resultado en Seattle redujo la presión del tercer juego de grupo, sin embargo, no frenó su deseo de regresar. El extremo insistió en que su periodo fuera no fue un corte real: aseguró que durante dos semanas se dedicó a recuperar y volver a estar en condiciones.
“Dos semanas de descanso suena raro. No he estado fuera: he trabajado todos los días”, afirmó. Luego añadió que en los últimos días se integró con el plantel, se siente con buenas sensaciones y espera poder tener minutos mañana —en la previa del duelo del jueves.
En el fútbol, la lógica suele indicar que un entrenador no arriesga al principal atacante cuando no hay necesidad deportiva inmediata. Tanto Estados Unidos como Turquía llegaban a ese partido con objetivos distintos, y la discusión parecía simple: los riesgos superarían los beneficios.
Pero Pulisic apuntó a un razonamiento más práctico: si entra, quizá sea para recuperar ritmo competitivo de cara a la fase eliminatoria. Sea cual sea la decisión, dejó claro que responderá cuando le toque. También sostuvo que el tiempo de inactividad no le quitó intensidad: “No creo que sea suficiente para perder el filo”, dijo, subrayando que tocó el balón cada día y que sumó sesiones de trabajo para sentirse listo.
La condición de Pulisic también fue tema en las charlas con sus compañeros. Aunque los jugadores no podían pronunciarse con precisión médica sobre su estado, coincidieron en que, en general, él estaba bien. Pulisic estuvo de acuerdo con esa lectura del grupo.
En la concentración hay buen clima, y se entiende por qué: después del partido contra Australia, él mismo se mostró particularmente sonriente. Aseguró que disfrutó desde la banda, rodeado del equipo, con la intención de seguir viviendo el Mundial aunque no estuviera jugando. También remarcó su orgullo por la forma en que el grupo gestionó la situación, porque confió en ellos desde el principio.
Además, el atacante describió qué hace distinto a este Mundial. Con un campo ampliado y más tiempo entre partidos, el torneo se vive diferente respecto a 2022: hay instantes de calma para convivir con el entorno, la familia y también con el técnico. En ese contexto, Pulisic celebró la convivencia y la identidad del grupo como parte del “vínculo” que se siente dentro del vestuario.
Hablando del entrenador, comentó que su estilo le ha enseñado cosas nuevas. Según Pulisic, hay detalles de cultura estadounidense que llaman la atención: en reuniones, el técnico puede soltar expresiones que suenan a jerga muy propia del país. El propio jugador lo describió con una reacción divertida cuando algo le “suena” y se nota que encuentra el momento gracioso.
Para él, Pochettino también integra lo argentino: el cuerpo técnico muestra referencias desde allí y esa mezcla genera una conexión especial en el plantel. “Es un vínculo único dentro del grupo”, resumió, dejando claro que la comunicación y el ambiente también influyen en el rendimiento.
Porque al final, ganar sostiene el ánimo. Para Estados Unidos, el inicio del Mundial fue casi perfecto, aunque no tan impecable como le hubiera gustado a su figura principal. Aun así, Pulisic insistió en que está bien con ese panorama mientras se vienen pruebas más grandes, empezando por la última fecha de grupo ante Turquía.
El partido podría no cambiar demasiado en la tabla, pero dentro de la burbuja estadounidense aún pesa. La idea es mantener el impulso y la motivación, y por eso Pulisic habló de la inercia emocional que deja una victoria. Cuando se gana el juego anterior, se entra al siguiente con “un poco más” de energía, con esa sensación de mentalidad ganadora que se queda pegada.
“Queremos empujar para conseguir el triunfo”, dijo. Aunque sostuvo que no era estrictamente indispensable, lo definió como un partido de Copa del Mundo y el objetivo es dar el máximo para jugar bien. En esa línea, afirmó que si el plan se repite, la confianza seguirá creciendo.
Pochettino y el equipo ya provocaron preguntas con un tono claro: “¿por qué no?”. Si aparece otro triunfo, el cuestionamiento se hará aún más grande. Y el mensaje, sin importar quién esté en el once, es el mismo: continuar alimentando la convicción.
“Siempre creo que todo es posible”, sentenció Pulisic. No cree que sea necesario un milagro para avanzar lejos: considera que el equipo es muy bueno. Admitió que hay factores que dependen del desarrollo de los partidos, como le ocurre a todos, pero mantuvo firme la idea de que creer es mejor que no hacerlo.
Así, con más preguntas por delante, Pulisic se mostró preparado tanto física como mentalmente para volver a su rol en la selección. En el Mundial, dijo, la respuesta se construye con actitud, continuidad y, llegado el momento, con protagonismo en la cancha.