El Milan de Ruben Amorim prolongó su invicto en la Serie A con una contundente victoria por 3-0 ante el Lecce en San Siro. Christian Pulisic abrió el marcador en el minuto 14, Adrien Rabiot amplió la ventaja en la segunda parte y Diego Moreira, recién ingresado, sentenció una noche de dominio rossonero.
El equipo local asumió el control desde el inicio y no dejó que el Lecce encontrara espacios para incomodarlo. Con un 69% de posesión, una defensa firme y una circulación constante en la zona media, el Milan redujo al mínimo las opciones ofensivas del visitante y cerró el encuentro sin recibir goles.
Pulisic marcó el camino y Rabiot resolvió
El primer tanto llegó antes del cuarto de hora. El central Strahinja Pavlovic avanzó desde el fondo y asistió a Pulisic, que definió con precisión para poner en ventaja al Milan. El estadounidense siguió siendo una amenaza para la defensa rival hasta que fue sustituido en el minuto 69.
El Lecce intentó resistir y buscar transiciones, pero el bloque milanista respondió con solvencia. El capitán realizó tres intervenciones para conservar su portería a cero, mientras la línea defensiva acumuló diez despejes y apenas concedió ocasiones claras.
La superioridad terminó de reflejarse en el marcador a los 61 minutos. Rabiot apareció para convertir el 2-0 tras una asistencia del delantero, cuya labor de apoyo y juego de espaldas resultó determinante aunque no pudo celebrar un gol propio.
Moreira aprovechó su oportunidad
Amorim movió el banquillo con el partido encaminado y encontró una respuesta inmediata. Diego Moreira entró por Pulisic en el minuto 69 y, cuatro minutos después, firmó el tercer gol que liquidó definitivamente el duelo.
También ingresaron Loftus-Cheek para aportar presencia entre líneas, Musah en lugar de Luka Modric a falta de 14 minutos y Estupiñán para reforzar el sector defensivo en el tramo final. Chukwueze tuvo una aparición muy breve, sin tiempo para alterar el desarrollo del encuentro.
Una estructura que sostuvo el dominio
El 3-4-2-1 planteado por Amorim funcionó con eficacia en todas las fases. Pavlovic sobresalió tanto por su asistencia como por su seguridad defensiva, acompañado por una zaga ordenada ante los intentos del Lecce de atacar al contragolpe. El joven defensor español aportó firmeza en los duelos y buena salida de balón.
En el mediocampo, Rabiot combinó equilibrio y llegada, mientras Modric administró el ritmo durante 76 minutos. Los carrileros ofrecieron amplitud y compromiso en la recuperación, una fórmula que permitió al Milan instalarse en campo rival y mantener al adversario lejos de su área.
La goleada confirma el buen comienzo liguero del conjunto rossonero, que sigue escalando posiciones con una actuación completa: eficacia en ataque, control territorial y una nueva portería imbatida bajo las luces de San Siro.