Real Madrid arrancó la Champions League con una victoria de enorme valor ante el Inter, al imponerse 2-1 en el Santiago Bernabéu pese a las numerosas ausencias que condicionaban su convocatoria. El equipo de José Mourinho sobrevivió a un duelo completamente abierto y castigó con eficacia dos graves errores defensivos del conjunto italiano durante los primeros 25 minutos, aprovechados por Kylian Mbappé y Federico Valverde.
El triunfo llegó sin futbolistas habituales como Bernardo Silva, Eduardo Camavinga y Rodrygo, una circunstancia que elevó la importancia de los tres puntos en el estreno continental. El Madrid encontró ventajas pronto, pero no consiguió bajar el ritmo de un encuentro que mantuvo la tensión hasta el pitido final.
Mourinho definió el choque como un espectáculo para el público, aunque una prueba de máxima exigencia para ambos banquillos. El técnico consideró que su equipo pudo haber sentenciado antes del descanso con un posible 3-0, pero también admitió que el Inter generó ocasiones suficientes para alterar por completo el resultado. Jude Bellingham dispuso de una de las oportunidades para ampliar la diferencia en una noche marcada por las transiciones, los espacios y las llegadas constantes a las áreas.
El portugués destacó la fortaleza del rival y reconoció que a su centro del campo le costó contener al Inter cuando el Madrid se replegó. Aun así, valoró la contundencia de su equipo para sacar partido de los fallos visitantes y firmar una victoria que puede tener peso en la primera fase.
Defensa de Mbappé y reencuentro con Chivu
Mbappé fue uno de los nombres de la noche. El delantero marcó un tanto decisivo, aunque dejó escapar dos o tres acciones que normalmente convierte y recibió algunos silbidos aislados desde la grada. Mourinho salió en defensa de su atacante, subrayando su trabajo sin balón y su implicación colectiva, además de mostrarse convencido de que volverá a competir por ser el máximo goleador de la Champions esta temporada.
El partido tuvo además una carga emocional por el reencuentro entre Mourinho y Cristian Chivu, figura del Inter que conquistó el triplete de 2010 bajo las órdenes del portugués. Ambos se abrazaron antes y después del encuentro; durante los 90 minutos, sin embargo, la relación personal quedó al margen por la rivalidad deportiva. Mourinho señaló que, si vuelven a coincidir con calma, podrán conversar fuera de la presión del partido.
El entrenador también explicó con una frase su regreso al banquillo madridista tras la llamada de Florentino Pérez: los desafíos sencillos no le atraen y, cuando el contexto es complicado, considera que es el momento de recurrir a él.
Tras superar al Inter, el Real Madrid deberá sostener su impulso en un calendario exigente. Antes del parón internacional se medirá con Rayo Vallecano, Elche y Atlético de Madrid; posteriormente recibirá al Villarreal el 11 de octubre. El 14 de octubre llegará una visita especialmente significativa a la Roma, en lo que será el primer regreso de Mourinho al Estadio Olímpico desde su destitución. La gestión física de una plantilla mermada será clave para mantener la competitividad tanto en LaLiga como en Europa.