Rod Stewart celebra el triunfo de Escocia en el Mundial tras cancelar su concierto
Sir Rod Stewart fue visto celebrando la victoria de Escocia en la Copa del Mundo ante Haití el sábado por la noche en el Gillette Stadium de Boston, justo después de haber tenido que cancelar un concierto por motivos de salud. El cantante británico, de 81 años, llegó al ambiente futbolero con un mensaje claro: ver a su selección avanzar y disfrutar el momento en las gradas.
Stewart tenía previsto presentarse el viernes en el North Island Credit Union Amphitheatre, en Chula Vista, California. Sin embargo, se retiró en el último instante a causa de una laringitis. El recinto informó en sus redes sociales que el artista lamentaba tener que suspender el show, explicando que aunque viajó al lugar y hizo todo lo posible para actuar, por recomendación médica y tras un diagnóstico de una infección aguda de vías respiratorias superior que le provocó laringitis, no podía salir al escenario esa noche.
Menos de un día después de la cancelación, el músico compartió un video en el que aparece junto a dos de sus hijos abordando un avión. En la publicación, escribió: “Yo y los chicos rumbo a Boston para ver a nuestra Escocia en la Copa del Mundo. Sin Escocia no hay fiesta”. En el clip, Stewart expresó su deseo de que el equipo escocés superara la siguiente fase y aseguró, en tono emotivo, que así podría “morir feliz”, antes de cerrar con un encendido “¡Vamos, Escocia!”. A continuación, el trío cantó una versión de “No Scotland, no party”.
Ya en el estadio, la celebración tuvo un motivo deportivo inmediato. Escocia se impuso 1-0 a Haití gracias a un golpe desviado de John McGinn, y en ese partido Stewart fue fotografiado disfrutando desde las gradas. Para muchos aficionados, además, el triunfo tuvo un peso especial: fue la primera victoria de Escocia en una Copa del Mundo en 36 años.
El vínculo de Stewart con el país va más allá del momento puntual. Nació en Londres, con padre escocés, y además se declara seguidor del Celtic. En Boston también coincidieron otros rostros cercanos a la afición escocesa, como Gerard Butler, Richard Gadd y el primer ministro John Swinney, acompañando a la selección en una noche que se convirtió en fiesta para la afición y en un hito histórico para el combinado.