Ruck: los gemelos separados en el primer día del campamento de Penguins
CRANBERRY, Pa. — Liam y Markus Ruck suelen estar pegados el uno al otro, pero este lunes esa costumbre cambió. En su primer día de desarrollo con los Pittsburgh Penguins, los gemelos de 18 años fueron separados entre dos grupos de práctica distintos.
Separados en el campamento de desarrollo
La dinámica en el hielo marcó la jornada: Liam, elegido en la primera ronda (número 22) del Draft de la NHL de 2026, fue el primero en incorporarse a su sesión. Markus, por su parte, tomó turno después y llegó a su grupo como selección de segunda ronda (número 39).
La separación, sin embargo, no rompe del todo con su historia. En la vida real, Liam y Markus han estado muy sincronizados: desde que Markus nació ocho minutos antes que Liam el 21 de febrero de 2008, en Osoyoos, Columbia Británica, la diferencia entre ambos ha sido mínima, al menos en calendario.
Y aunque el lunes pudo haber sido un cambio que a Liam le gustaría no repetir con frecuencia, el propio delantero mostró cautela.
“Podría ser algo, sí, pero espero que no. Creo que los dos somos tipos muy competitivos y competimos entre nosotros todos los días. Sabiendo eso, creo que vamos a seguir una trayectoria parecida y ojalá lleguemos al mismo tiempo. Pero habrá que ver qué pasa”, comentó Liam.
Aprender a jugar lejos y volver a verse el viernes
Antes de un posible reencuentro más prolongado, todavía tendrán que pasar por una prueba concreta. Ambos se mantendrán separados durante el campamento, para luego enfrentarse entre sí en un torneo que servirá para cerrar la etapa el viernes.
Markus explicó por qué, incluso con la cercanía que comparten, esta clase de experiencia puede ser valiosa.
“Pienso que es importante aprender a jugar sin el otro”, señaló. “En caso de una lesión, o si no estamos en el mismo equipo por cualquier motivo, es muy importante poder hacerlo separados. Creo que nos hace bien. También creo que jugamos mejor cuando trabajamos uno a partir del otro. Pero, claro, también es esencial poder jugar sin estar juntos”.
Gemelos en lo personal, diferencias claras en el juego
En la mayoría de aspectos, los Ruck se parecen muchísimo. Comparten gustos e incluso su forma de comportarse suele ser similar. De bebés, era casi imposible distinguirlos, por lo que sus padres recurrieron a pulseras de colores para diferenciarlos e incluso a pintarles las uñas de los pies.
En la escuela, además, hubo una travesura: una vez cambiaron de lugar como broma. Liam contó que el truco funcionó… hasta la hora del almuerzo.
Tampoco se caracterizan por discutir con frecuencia. Su desacuerdo más recurrente tiene un origen simple: el ketchup. Markus es fanático del condimento, mientras que Liam no.
Sobre posibles roces, Markus reconoció que el momento de mayor tensión llega en mini-sticks.
“Creo que, básicamente, la única vez que tendríamos algo mal —como peleas, casi— sería en los mini-sticks. Nos ponemos competitivos, queremos ganar y no queremos que el otro nos supere. Pero en el fondo hacemos como un silencio por alrededor de una hora y luego volvemos a hablar”, explicó.
Rendimiento en la WHL: roles distintos para dos estilos
Cuando se habla de su hockey, las diferencias se notan con más claridad, especialmente tras la temporada reciente con Medicine Hat en la Western Hockey League.
- Markus, con estatura de 6 pies y 164 libras, se desempeñó como un jugador que construye jugadas. Lideró la WHL en puntos (108) y asistencias (87).
- Liam, de 6 pies y 174 libras, tiene una faceta más enfocada en cerrar las jugadas. Terminó segundo en la WHL en puntos (104) y también segundo en goles (45).
- Ambos fueron elegidos para el Primer Equipo de Estrellas de la WHL (Este).
Cómo se complementan en la cancha
Liam resumió la relación entre ambos dentro del hielo: “Somos bastante parecidos. Hacemos muchas cosas juntos. En la pista, él es un poco más pasador. Yo soy un poco más tirador. Esa es la diferencia ahí, pero fuera de la pista somos bastante parecidos”.
La complementariedad encaja de manera natural. Markus, que dispara desde la izquierda, suele preparar el juego para Liam, quien tira desde la derecha.
Markus lo describió así: “Creo que simplemente fue cómo se dio todo. No es que le digamos ‘tú anota’ o ‘tú pasa’. Es más bien la forma en que las cosas se van acomodando”.
Rumbo compartido y planes que podrían acercarlos a la NHL
Los hermanos también coinciden en un objetivo grande: jugar juntos en la NHL. Markus señaló que ese escenario es posible, aunque con un pequeño margen de espera.
En el corto plazo, ambos volverán a Medicine Hat la próxima temporada y luego continuarán su formación en la Universidad de North Dakota en el ciclo 2027-28.
El gerente general de los Penguins, Kyle Dubas, considera que esa ruta puede ser la más conveniente para su desarrollo.
“Cuando los veas enfrente, vas a notar que son muchachos flacos que están en la pista todo el tiempo y que aman el hockey. Entonces, construiremos la potencia en ellos y lograremos que estén fuera del hielo tanto como sea posible, para meterlos al gimnasio con nuestro equipo de trabajo”, dijo Dubas.
Liam espera que ese plan termine llevándolos por una senda de crecimiento parecida.
“Creo que ven lo que nosotros vemos y quieren que estemos aquí juntos y jugando juntos. Pero también quieren saber qué pasaría si no funciona para los dos. Ojalá salga bien para ambos”, afirmó.
Y si todo se alineara, el destino podría escribir una historia todavía más grande: el debut compartido en la NHL.
“Sería increíble que pudiera pasar. Entrenamos juntos, nos exigimos cada día y hacemos lo mismo. Entonces, creo que podría darse así, pero si no, yo estaría feliz por él si llega primero a subir. Seguro que él estaría contento por mí. Nos apoyamos. Competimos. Pase lo que pase, lo amo”, concluyó Markus.