Sabores del Mundial 2026 en Nueva York: del Bronx a Brasil, fan foods y partidos
Comida, fútbol y samba. ¿Puede haber un plan mejor para vivir un Mundial? En Nueva York, la Copa del Mundo ya se siente en las calles: en los cinco distritos, los sabores del Mundial de la FIFA 2026 aparecen en cada esquina, desde restaurantes familiares en el Bronx que ponen los partidos de México mientras los comensales disfrutan enchiladas, hasta locales brasileños donde suenan sambas mientras se sirven coxinha y pão de queijo.
Guía rápida de sabores por selecciones
| Selección / país | Platos destacados | Recomendación en NYC |
|---|---|---|
| Bélgica | moules-frites, bitterballen y cerveza belga | Belgian BXL (Midtown) |
| Egipto | lib (semillas de girasol saladas), frutos secos, chips y pan con tahini | Sabry’s (Astoria) |
| Francia | Ricard y pâté | Café du Soleil (Upper West Side) |
| Uruguay | chivito (carne, jamón, tomate, aceitunas, mayonesa, mozzarella y a veces bacon y huevo) | La Gran Uruguaya o El Chivito D’Oro (Jackson Heights, Queens) |
Lo que hace especial a la Gran Manzana es esa mezcla casi imposible de igualar: culturas, cocinas y comunidades futboleras conviven en un mismo escenario. El menú cambia según el barrio y también según el país que esté en juego, pero la esencia se repite: amigos, familias y aficionados reuniéndose alrededor de un partido, una mesa y una misma expectativa.
En esta tercera entrega de una serie de cuatro, la ciudad se convierte en un mapa gastronómico para quienes quieren ver selecciones de los grupos G, H e I mientras disfrutan platos típicos en distintas zonas de Nueva York. La idea es clara: llegar al partido con el estómago listo y la emoción a tope, con restaurantes que permiten “calentar” antes del pitazo inicial.
Para casi cualquier ocasión —con Mundial o sin Mundial— la combinación de bocados salados y una cerveza belga encaja perfecto. En Nueva York hay lugares donde se puede disfrutar cerveza belga y platos como moules-frites y bitterballen. Y si la intención es ver a Bélgica mientras se sueña con el torneo, Belgian BXL, en Midtown, es una parada obligada para seguir a la selección.
Cuando toca hablar de Egipto, los clásicos de jornada incluyen semillas de girasol saladas, conocidas como lib, además de frutos secos tostados, papas fritas tipo chips y pan acompañado con tahini. Es, en esencia, una estación de picoteo permanente: ideal para ir comiendo mientras el partido avanza.
Para vivir una experiencia auténtica en Nueva York, y al mismo tiempo tener la posibilidad de ver a Egipto, la recomendación es Sabry’s en Astoria. El local es conocido por sus tanques de langostas y por el pescado fresco exhibido con hielo. La propuesta suena tentadora incluso antes de que empiece el juego: imagina disfrutar ese marisco con las pantallas mostrando a Egipto.
Si lo que se busca es algo todavía más específico y con identidad marcada, Persepolis en Nueva York destaca por su cocina persa. Además, su historia tiene un guiño futbolero: el restaurante fue fundado por un ex arquero que jugó en el Persepolis FC. En el Upper East Side, el plan mezcla dos mundos: ver un partido y disfrutar platos iraníes clásicos como el dip de chalota y las semillas de girasol.
En Nueva Zelanda, el comodín para el día de partido suele ser el fish and chips. Para quienes quieren sabores típicos de los kiwis en Nueva York durante el Mundial, una opción es Dudley’s, en el Lower East Side, que funciona como lugar de brunch y ofrece un toque australiano y neozelandés ideal para ver el juego con energía.
En España se entiende el fútbol de una forma muy clara: tapas, horarios de happy hour, sangría y partido. Así se arma la previa y así se vive el encuentro.
Si además de la comida se quiere fútbol en pantalla, hay sitios en la ciudad preparados para antojos españoles como pipas y kikos. Y para quienes buscan un lugar donde también se transmitan partidos, La Nacional, en Chelsea, aparece como una alternativa perfecta para seguir la acción mientras se picotea sin parar.
En Cabo Verde, cuando el tema es qué comer mientras se mira fútbol, la respuesta suele girar alrededor de una Strela bien fría, pastéis y bafas. Las bafas, por lo general, se sirven estilo tapas, con platos compartidos de pollo, pescado y cerdo. Los pastéis, en tanto, son empanadas fritas que suelen ir rellenas de atún o pollo.
Y si el plan es completarlo con una bebida fría —mejor si es la Strela local— entonces la experiencia gana todavía más. En Nueva York hay pocos restaurantes cabo verdianos, pero para una recepción cálida y una propuesta culinaria fiel, el lugar indicado es September Cafe, en Brooklyn. Allí, una sugerencia obligada son sus bowls de arroz con todos los complementos.
Para la selección de Arabia Saudita, los sabores típicos para acompañar un partido suelen ser el jugo de mango y la shawarma, que normalmente se sirve en formato de wrap. Y como parte del ritual, el café árabe suele estar siempre cerca para cerrar la experiencia con un toque final.
En Nueva York, uno de los focos más conocidos para comer con inspiración saudita es Bay Ridge, en Brooklyn. Aunque no es sencillo encontrar restaurantes dedicados exclusivamente a la gastronomía de Arabia Saudita, hay lugares como Yemeni Restaurant/Café & Restaurant en Bay Ridge, con menús cargados de platos con ese estilo y sabor.
En Uruguay, el chivito es el plato nacional, y también encaja de manera natural como comida de día de partido. Se trata de una creación que mezcla carne, jamón, tomate, aceitunas, mayonesa, mozzarella y, en algunas ocasiones, bacon y huevos fritos, todo acomodado dentro de un pan tipo sándwich.
Para los partidos que se juegan en la mañana, en la tarde o en la noche, este tipo de bocado tiene el objetivo perfecto: mantener la energía encendida durante cerca de 90 minutos —y un poco más— mientras el equipo mantiene la pelea. En Nueva York existen varios restaurantes uruguayos, pero algunos de los más recomendados están en Jackson Heights, en Queens.
Si la idea es ir directo a la parte más sabrosa del plato, se puede optar por La Gran Uruguaya o El Chivito D’Oro para disfrutar carnes y acompañamientos crocantes.
Para muchos aficionados franceses, el verano se disfruta con Ricard y la emoción de ver a “Les Bleus” en acción. En Nueva York, hay restaurantes clásicos de cocina francesa que además ofrecen televisores para seguir al combinado nacional en su búsqueda de un nuevo título mundial.
Si lo que se quiere es ver partidos de fase de grupos mientras se bebe Ricard y se disfruta pâté, Café du Soleil en el Upper West Side es una opción que encaja con el plan. En cambio, si se prefiere quedarse en Brooklyn y comer escargot mientras se mira a Francia, Bar Tabac en Boerum Hill ofrece una alternativa con esa misma vibra futbolera.
Chin Chin es un snack popular entre jugadores y aficionados senegaleses. Tiene textura crujiente, es ligero y con un punto apenas dulce, lo que lo convierte en el bocado ideal para ir comiendo mientras el equipo intenta imponer su ritmo.
En Nueva York también hay múltiples restaurantes de África Occidental que sirven cocina senegalesa tradicional, como yassa guinaar y estofado de pescado. Para disfrutar preparaciones contundentes, Keur Coumba en Harlem es una parada sugerida, mientras que para saborear jollof rice junto con pescado, Africa Kine aparece como otra opción a considerar.
Para quienes siguen partidos con antojos de la región, las samosas y el halab kibba se vuelven dos alternativas muy comunes para espectadores, jugadores y fanáticos. En cuanto a la cocina iraquí tradicional, la recomendación es Brooklyn Kabab House para shawarma, y Ayat para platos en capas con carne, arroz y salsas.
En el caso de Noruega, lo que suele acompañar la mirada del partido es regaliz, cerveza y algo crujiente con toque a chocolate. Smør es de los restaurantes escandinavos mejor valorados en Nueva York, pero también existe Kabin en Spring Street, que sirve albóndigas suecas y, además, ofrece un espacio para ver a Noruega con su camiseta característica, con el grupo de hinchas listo para disfrutar cada jugada.