¿Se acaba la era de los grandes delanteros ingleses? El verano marca el relevo
En el imaginario deportivo, el cierre de una era suele quedarse más grabado que cualquier victoria puntual: como aquel recuerdo de Luis XVI en 1793 en Place de la Révolution, o la imagen de Benjamin el tilacino en Hobart Zoo en 1936. En el fútbol, la sensación es parecida cuando se mira hacia el futuro y se empieza a contar el tiempo que falta para despedidas inevitables. Este verano, Inglaterra se prepara para un posible final de ciclo alrededor de su capitán y su delantero más determinante.
Inglaterra se juega una última gran cita con el 9 de referencia
Con 32 años, la figura del capitán inglés se perfila como su última participación mundialista liderando al equipo. El peso de las expectativas nacionales se le carga casi de forma automática, en un escenario donde su ausencia futura parece abrir un interrogante que no se había querido mirar durante mucho tiempo: ¿quién ocupará el rol de delantero temido y decisivo cuando él deje de ser protagonista en la selección?
Ese debate dejó de ser teórico en los partidos de marzo. Tras el empate ante Uruguay y la derrota ante Japón, Inglaterra, sin su líder ofensivo, ofreció una lectura preocupante. En distintos sectores de la prensa se habló de un equipo “perdido y desorientado” y de una “visión sombría” de lo que podría ser la vida después de su futbolista diferencial.
En la práctica, el foco no está tanto en si Inglaterra deberá depender del capitán este verano, porque todo apunta a que sí. Lo que realmente inquieta es lo que vendrá después, cuando se apague su etapa en el ámbito internacional y el país tenga que afrontar un terreno desconocido en la zona de ataque.
El largo reinado de delanteros top que define la historia inglesa
La mayoría de los aficionados ingleses no han tenido que imaginar a su selección sin uno de los grandes delanteros del mundo liderando el frente. Desde aquel momento en que Tony Woodcock fue sustituido por Gary Lineker en el minuto 72 del 1-1 ante Escocia en Hampden Park, el 26 de mayo de 1984, el país ha disfrutado —según la narrativa futbolera— de un hilo de talento de élite prácticamente continuo durante 42 años.
- Gary Lineker, Alan Shearer, Michael Owen, Wayne Rooney y Harry Kane han sido quienes guiaron el ataque de Inglaterra en cada gran torneo al que se clasificó (del Mundial de 1986 en México hasta la actualidad).
- Aun cuando no todos los campeonatos tuvieron el mismo brillo, la presencia del “nueve” de referencia permitió a los entrenadores concentrarse en otros aspectos del equipo, bajo la idea casi unánime de que ese rol tenía un nombre propio.
- Entre sus números, la línea ofensiva ha acumulado 249 goles internacionales (y la cifra sigue creciendo), además de dos Botas de Oro en Mundiales, 11 Botas de Oro de primera división, tres máximos goleadores históricos a nivel de club y 11 galardones de Jugador del Año en su liga.
Ese estatus no se sostuvo solo con estrellas absolutas. También hubo respaldo de delanteros de referencia como Teddy Sheringham, Les Ferdinand, Ian Wright, Robbie Fowler, Emile Heskey, Jermain Defoe y Peter Crouch.
En ese contexto, Emile Heskey reflexionó sobre cómo cambió el papel del “nueve” con el paso del tiempo. “El nueve de antes era el puesto que todo el mundo quería jugar. Era lo que todos querían hacer y ahora cambió: ahora todos quieren ser más extremos. Antes se trataba de los goles, de la retención del balón, de todo eso”, explicó.
Heskey también señaló que, para muchos jugadores, la llegada de figuras históricas hizo que diversas oportunidades de debut y de goles se fueran apagando. “Vi cómo se desvanecían docenas de posibles convocatorias y tantos cuando apareció uno de los grandes de Inglaterra”, resumió.
El exdelantero amplió su forma de entender el rol cuando compartía vestuario con Wayne Rooney. “Me gustó, de verdad. Disfruté los estilos distintos porque siempre estás aprendiendo. Cuando jugué con Wayne, sabía: ‘Wayne no quiere estar arriba del todo. Wayne quiere tocar el balón’. Entonces yo era un delantero solitario: tenía que pensar cómo creaba espacios para que él se incorporara. No lo vivía como ‘estoy arriba solo, ¿qué hago?’. Más bien miraba cómo afectaba el juego, cómo ayudaba a mis compañeros”.
El contraste con otros países: rachas por posición y el impacto en el éxito
Aunque la producción ofensiva inglesa es difícil de igualar, Francia ha logrado acercarse con su forma de explotar delanteros versátiles. El dato clave es que la continuidad francesa se interrumpió durante un tramo de dos años en la década de los 90, un quiebre que rompió la secuencia formada por Jean-Pierre Papin, Eric Cantona, Thierry Henry, David Trézéguet, Karim Benzema y Kylian Mbappé.
Francia, además, puede defender con hechos que su talento también se tradujo en títulos, con triunfos en Mundiales en 1998 y 2018.
En el caso de España, el relato cambia: su fortaleza histórica se vincula más con la densidad de mediocentros técnicos, un hilo que arrancó con Pep Guardiola en los primeros años de los 90 y que hoy sigue sin interrupción con Rodri, Pedri y Gavi. Con Xavi, Andrés Iniesta, Sergio Busquets y Xabi Alonso, se sostiene la idea de que España llegó a concentrar una de las mayores densidades de futbolistas de elite en una sola posición dentro del fútbol mundial.
Italia, por su parte, ha mostrado una cadena de centrales que se remonta incluso antes que la inglesa: Gaetano Scirea, Franco Baresi, Paolo Maldini, Alessandro Nesta, Fabio Cannavaro, Giorgio Chiellini y Leonardo Bonucci. Sin embargo, al no clasificarse para los últimos tres Mundiales, el argumento sobre el final del ciclo pierde margen: resulta difícil defender que esa línea siga vigente cuando el equipo no alcanza la cita global.
En conjunto, estas rachas de excelencia por un rol concreto han alimentado estereotipos futboleros. Y, en la mayoría de los casos —salvo el de Inglaterra— funcionaron como base de varios éxitos en torneos de gran escala.
Así, según el punto de vista, la incapacidad de asegurar una nueva hornada de delanteros capaces de destrozar redes puede interpretarse como una desgracia enorme o como una señal clara de mala planificación.
El relevo tras Kane: falta oficio en la Premier y dudas en las categorías
El presente de Harry Kane, pese a no haber alcanzado el objetivo con Bayern Múnich en la Champions League, viene marcado por una evolución en Alemania. Desde su llegada al fútbol germano, su rendimiento se ha mantenido en ascenso: ha firmado 95 goles en 93 partidos de Bundesliga. Incluso si dejara el club hoy, seguiría siendo considerado uno de los mejores delanteros de la historia del equipo.
La Premier League, en cambio, ha perdido a un referente. Su ausencia ha dejado al descubierto una escasez de delanteros reconocidos en el máximo nivel inglés.
- Solo tres delanteros ingleses alcanzaron 10 o más goles en la Premier esta temporada: un registro compartido como mínimo histórico en la competencia.
- Ollie Watkins, con 16 tantos a sus 30 años; Dominic Calvert-Lewin, con 14 a los 29; y Danny Welbeck, con 13 a sus 35, muestran números sólidos, pero no alcanzan el techo de la élite.
- Ivan Toney, de 30 años, ha sido especialmente productivo en la Saudi Pro League: 31 goles en 30 encuentros con Al Ahli. Aun así, se coloca en el mismo plano generacional que los demás, y este verano se despedirá del grupo de compañeros que aún comparten vestuario con Kane y Watkins en la selección.
Con delanteros ya en el tramo final de edad, resulta poco probable que puedan sostener el relevo y tomar con garantías el “9” que Kane defenderá hasta el momento de su retirada internacional. Por tanto, el relevo dependerá de la siguiente generación, aunque los indicios no invitan al optimismo.
Lee Carsley convocó únicamente a dos delanteros en su lista más reciente de Inglaterra sub-21: Liam Delap y Jay Stansfield. Además, ninguno apareció en el equipo que disputó el Campeonato Europeo el verano pasado.
Delap, probablemente el nombre con mayor proyección entre los posibles sucesores, ha vivido una primera temporada complicada en el Chelsea. Desde su traslado desde Ipswich el año anterior, solo ha marcado un gol en Premier League con el club londinense.
La caída del “nueve” clásico se observa desde el inicio de la Premier League en 1992-93. En ese periodo, el fútbol se volvió cada vez más global y el poder económico de los clubes ingleses empujó a buscar fuera del país la excelencia goleadora.
Además, el auge de los atacantes por banda con capacidad de romper líneas —impulsado en gran parte por el enfoque de Pep Guardiola— ha hecho que los delanteros tradicionales perdieran protagonismo frente a perfiles móviles como Marcus Rashford y Raheem Sterling.
Aun así, la historia sugiere que el “nueve” puede regresar: en los últimos años, la Premier ha contratado con grandes cifras a jugadores como Erling Haaland, Viktor Gyökeres y Alexander Isak, en un intento por volver a un tipo de competencia marcada por velocidad y potencia.
En Inglaterra también existe memoria de que el relevo se ha visto antes como una ruptura definitiva. Rooney parecía haber llegado al final de su etapa a mediados de la década de 2010, pero Kane apareció desde un lugar menos visible para cambiar la lectura del equipo nacional.
Heskey volvió a cerrar el argumento con una idea de contexto: “Lo que tenemos que hacer a veces con el fútbol es entender que una era llegó a su fin y ver cómo cambia. No mires quién va a ser el siguiente Harry Kane porque no lo vas a tener. No tuvimos otro Michael Owen, no tuvimos otro Wayne Rooney, no tuvimos otro Alan Shearer. Simplemente cambiamos el lienzo”.
Nota sobre la entrevista
La conversación con Emile Heskey se realizó en nombre de Booker, dentro de una campaña del mayorista británico para animar a los aficionados de Inglaterra a comprar de manera local durante el Summer of Sport.